Brecha de género en Argentina: solo el 32% de los cargos ejecutivos y gerenciales son ocupados por mujeres
Según el último informe del Foro Económico Mundial y el IAE Business School, las mujeres argentinas ganan un 42% menos que los hombres y enfrentan un mercado con altos índices de trabajo informal o a tiempo parcial. El desafío urgente de transformar el talento académico en puestos de liderazgo real.

Laura Mafud Editora

Argentina retrocedió ocho lugares en el Índice Global de Brecha de Género 2026, elaborado por el Foro Económico Mundial (WEF), al ubicarse en el puesto 45 entre 145 países. El estudio, que contó con el análisis de datos y el desarrollo del perfil nacional a cargo del IAE Business School a través del profesor Eduardo Fracchia y del investigador Martín Calveira, refleja que el país mantiene la paridad absoluta en educación, pero profundiza sus dificultades en las dimensiones económica y política.

El informe del WEF evalúa las disparidades entre mujeres y varones en cuatro pilares fundamentales: Participación y oportunidades económicas, Nivel educativo alcanzado, Salud y supervivencia, y Empoderamiento político. A pesar de los retrocesos puntuales, Argentina se posiciona entre las economías con desempeños destacados en el ámbito de la salud y el acceso a la formación escolar.

La dimensión económica representa la principal brecha y el reto más complejo para el mercado laboral argentino. Con un puntaje de 0,660, el país quedó relegado al puesto 107 a nivel mundial en este rubro. Los datos muestran que la tasa de participación en la fuerza de trabajo alcanza al 53% de las mujeres frente al 72% de los varones. 

(Foto: Pixinio)

"La brecha también se refleja en los ingresos estimados: los de las mujeres equivalen aproximadamente al 58% del de los varones: US$ 19.000 frente a US$ 33.000, una medida ajustada por paridad de poder adquisitivo", destaca Fracchia.

Asimismo, el acceso a puestos gerenciales e institucionales de jerarquía también refleja disparidades marcadas. Entre legisladores, altos funcionarios y gerentes, la representación femenina asciende al 32% frente a un 68% de varones. 

Sin embargo, se registra paridad en las ocupaciones de carácter profesional y técnico, donde la participación de las mujeres resulta incluso levemente superior a la masculina. Por otro lado, la tasa de desempleo muestra un 8% para las mujeres frente a un 7% para los varones, mientras que el trabajo a tiempo parcial afecta al 55% de las trabajadoras contra el 30% de los trabajadores.

En el ámbito del empoderamiento político, Argentina descendió del puesto 27 al 30, registrando un puntaje de 0,369. Si bien la representación en el Congreso alcanza un 41% de bancas ocupadas por mujeres, la participación en cargos ministeriales disminuye al 22%, figurando únicamente dos mujeres al frente del gabinete nacional: Sandra Pettovello en la cartera de Capital Humano y Alejandra Monteoliva en Seguridad Nacional. El índice mide además los años acumulados con una mujer al frente de la Jefatura de Estado en los últimos 50 años.

(Foto: Pexels)

El mejor desempeño del país se sostiene nuevamente en la educación, donde alcanzó la puntuación perfecta de 1.000, ubicándose en el primer lugar del ranking global con paridad total en el acceso a los niveles secundario y terciario, aunque la medición no incluyó datos sobre el nivel primario. 

A pesar de esta igualdad en el acceso, persistieron disparidades en las disciplinas elegidas: solo el 10% de las mujeres se orienta a carreras de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM) frente al 24% de los varones. Las diferencias se profundizan en ingeniería, manufactura y construcción (4% de mujeres contra 10% de varones) y en Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC), con un 0,9% de presencia femenina frente a un 5% masculina.

Por último, en Salud y supervivencia, el país se ubicó en la posición 43 con un puntaje de 0,974. Este subíndice evalúa la proporción de nacimientos por sexo y la expectativa de vida saludable, área en la cual se determinó una estimación de 66 años para las mujeres y 63 para los varones. Fracchia remarcó las diferencias marcadas entre dimensiones, señalando que el gran contraste que presenta el informe se observa entre el nivel educativo y el mercado de trabajo. El desafío clave de Argentina radica en convertir los logros alcanzados en materia de formación académica en condiciones equivalentes de inserción laboral, desarrollo profesional, ingresos y puestos de liderazgo.