La historia de la firma láctea que creció 650% en cuatro años y que compite con grandes jugadores
Lácteos Luz Azul es una pyme bonaerense en expansión. En 2018 había generado $ 180 millones y, ahora, espera cerrar 2021 con una facturación de $ 1200 millones. Pasó en pocos años de emplear a 150 personas a tener 500 colaboradores.

Azul es una localidad del interior de la provincia de Buenos Aires, ubicada a unos 100 kilómetros al oeste de la ciudad de Tandil y 300 al sudoeste de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Allí, en 2012, empezó a gestarse una nueva oportunidad para Lácteos Luz Azul, una pyme que elabora más de 30 millones de litros de leche por año, cuenta con más de 500 colaboradores y 70 locales franquiciados. Hoy, la firma liderada por Gabriela Benac compite con grandes jugadores y se encuentra en pleno proceso de expansión, a pesar de que la industria láctea enfrenta un escenario complicado, que impide el repunte de la mayoría de las empresas.

Mes a mes incrementamos las ventas en el orden del 3%. El mayor desafío que estamos enfrentando es conseguir mano de obra calificada para cubrir algunas posiciones. Por eso, este año, decidimos focalizarnos en la capacitación de nuestros equipos”, revela Benac, directora de Lácteos Luz Azul, la compañía que espera cerrar 2021 con una facturación de $ 1200 millones y un staff de 500 colaboradores, muy por encima de los números que había tenido en 2018, cuando generó $ 180 millones y empleaba a 150 personas. 

Gabriela Benac, directora Luz Azul.

La compañía recientemente cortó cintas de un centro de capacitación modelo para franquiciados sobre la avenida Cabildo, en el barrio de Belgrano. "Tenemos un local a la calle para que puedan practicar, conocer los productos, salas de capacitación y hasta dormies para aquellos que vengan del interior. Es un espacio para que todos se puedan capacitar y así brindar un mejor servicio en todos los locales y dentro de la empresa también. Este año queremos cuidar lo que ya tenemos porque las empresas no solo crecen en volumen sino también desarrollándose. Ese es nuestro objetivo. Invertir y dar apoyo a todas las franquicias y también a las que más lo necesitan", comparte Benac, quien adelanta que entre lo que queda del año y 2022 planea invertir $ 80 millones.

A pesar de las trabas que impuso la pandemia de Covid-19, Luz Azul creció. La empresa amplió su línea de productos, lanzando al mercado su propia línea de leche larga vida, leche chocolatada y queso cheddar. “Nuestra estrategia fue la expansión de la marca a través de casi 70 franquicias que abrimos en todo el país y en junio inauguramos  un nuevo centro de distribución para soportar todo nuestro desarrollo, en Ezeiza, provincia de Buenos Aires”, dice Benac.

El balance 2021 es positivo. "Ahora, nuestro foco no está en el crecimiento propio sino en las alianzas con diferentes pymes. Sin dudas, la forma de salvarnos es estar unidos por eso vamos formando una red de pymes nacionales para que lleguen al consumidor final", sostiene Benac.

Luz Azul

La historia de Luz Azul


Benac se crió en el seno de una familia dedicada a la industria láctea. Nacida en Olavarría, de chica ayudaba en diversas tareas en La Casiana, la fábrica de quesos que tenía su padre. Al terminar el colegio secundario, se instaló en la Ciudad de Buenos Aires para cursar Tecnología de los Alimentos y, después, junto con su marido y su hijo, se radicó en Necochea. Allí le propuso a su familia abrir un negocio de venta al público de La Casiana.

Con mucho esfuerzo, lo hizo. En 1992, cortó cintas el primer local, con apenas una heladera usada y un tablón, recuerda. Se valió del marketing y la publicidad como herramientas para impulsar el negocio y, poco después, sumó otras líneas de producto y abrió tiendas en Tres Arroyos y Lobería.

Luz Azul

Luego de que su padre anunciara el retiro de la empresa, Benac regresó a Olavarría para ponerse al frente de la compañía junto a su hermano. Pero, tras alguna diferencias entre los socios, decidió emprender su propio camino.

Luz Azul había sido creada en 1971 por la Cooperativa de Luz de Azul, con el fin social de acercar lácteos de forma económica a la localidad bonaerense. Durante muchos años, la cooperativa subsidió a la firma, pero la poca rentabilidad hicieron que el emprendimiento dejara de ser sostenible. En 2012 estuvo a punto de cerrar. Pero a Benac la tentó el desafío de hacerse cargo de la gestión de la empresa que, por entonces, empleaba a 15 personas y procesaba 14.000 litros diarios de leche. Junto a Ismael Bracco, su socio, lograron más que buenos resultados. "Apuntamos al consumidor al que le gusta comer algo rico a un precio competitivo. Acortamos la brecha, no hay intermediarios", sostiene.

A contramano de otras firmas, que nacen en CABA y de ahí se expanden al interior, Luz Azul hizo el camino inverso, y apuesta a seguir expandiéndose a través de franchising, dentro y fuera del país. "Todavía hay mucho para desarrollar en zona sur del Gran Buenos Aires, provincias como Corrientes, Santa Cruz, Misiones, y varias zonas de CABA", asegura Benac. Desde que comenzó la pandemia, Lácteos Luz Azul abrió 34 franquicias

"Son franquicias que salen directamente desde nuestra fábrica. Conocemos el producto desde el campo, ofrecemos un alimento de calidad asegurada. Recolectamos la leche, procesamos el queso y en nuestro propio transporte hacemos que llegue hasta el franquiciador", explica Benac, quien sostiene que el producto "estrella" de Luz Azul es el dulce de leche.

De cara a 2022, las fichas parecen apuntar al otro lado del Río de la Plata: "Nuestra idea sería hacer un desarrollo de la misma magnitud en Uruguay. Una de las propuestas que tenemos es desarrollar una cadena de franquicias en allí, poniendo en marcha una fábrica de quesos que se encuentra inactiva en el país vecino", adelanta Benac. 

Luz Azul

La meta en los próximos años es lograr su expansión regional. En dos años Luz Azul piensa sumar operaciones también en Paraguay y Chile

Asimismo, para acompañar el boom del comercio online, afianzado durante los meses de aislamiento, Luz Azul incorporó la venta a través de PedidosYa y desarrolló su propia aplicación móvil. Además, lanzó un e-commerce dentro de su sitio web, conformado, de esta manera, otro canal desde el cual los consumidores argentinos podrán acceder al porfolio completo de productos de Luz Azul.

El desarrollo empresarial de Benac fue reconocido por distintas entidades: participó en el CEDA, en el ciclo de charlas "Desafío de emprendedoras", organizado por la subcomisión de Mujeres. En 2015, fue reconocida por la Asociación Empleados de Comercio de Azul (AECA) con el premio a Mujeres Destacadas de la Comunidad Silvina Grierson, y en Olavarría, con la distinción Dina Pontoni.