La guerra millonaria por los derechos de transmisión de los premios Emmy
El histórico acuerdo entre las grandes cadenas de televisión abierta vence este año y la Academia de Televisión de EE.UU. debe definir quién se quedará con la próxima etapa del negocio.

La 78ª edición de los Premios Primetime Emmy, que tendrá a Mariska Hargitay como conductora, se emitirá el 14 de septiembre por NBC. Sin embargo, la principal negociación alrededor de la gran noche de la televisión no pasa por quién se llevará los premios, sino por qué empresas tendrán los derechos para transmitir la ceremonia durante los próximos años.

Desde 1995, ABC, CBS, Fox y NBC se reparten la emisión mediante un "acuerdo rotativo", conocido en la industria estadounidense como wheel deal. Cada cadena tiene su turno para televisar el evento, pero ese contrato vence este año y la Academia de Televisión de Estados Unidos deberá definir qué modelo lo reemplazará.

La decisión llega en un momento de cambios en los hábitos de consumo. La ceremonia del año pasado alcanzó 60.900 millones de impresiones potenciales en redes sociales, frente a 7,42 millones de espectadores que la siguieron entre la televisión tradicional y el streaming.

El acuerdo que dio forma a los Emmy modernos

Durante décadas, los Emmy pasaron por contratos exclusivos y esquemas compartidos. Fox obtuvo los derechos entre 1987 y 1992, pero la audiencia cayó. ABC tomó el control entre 1993 y 1994 y entonces surgió otra preocupación: las cadenas rivales tenían pocos incentivos para promocionar una ceremonia que pertenecía a un competidor.

El histórico acuerdo entre ABC, CBS, Fox y NBC vence este año y abre una disputa por el futuro comercial de los Emmy. (Foto: The Emmys)

La Academia de Televisión norteamericana encontró una solución en 1995 al repartir la transmisión entre las cuatro grandes cadenas. Según distintas versiones, cada una paga alrededor de US$ 10 millones al año por los derechos, además de asumir los costos de producción cuando le corresponde emitir el evento. A cambio, recibe exposición promocional y refuerza su relación con la industria televisiva.

El sistema funcionó durante años, cuando la tele abierta concentraba buena parte de la audiencia y de las principales producciones estadounidenses. Esa realidad ya no es la misma.

Por qué el viejo acuerdo perdió fuerza

El año pasado, ABC, CBS, Fox y NBC sumaron 99 nominaciones a los Emmy. HBO/Max consiguió 142, Netflix llegó a 120 y Apple TV+ obtuvo 79.

La diferencia también apareció en los premios. NBC ganó 11, CBS se llevó 4, ABC obtuvo 3 y Fox no consiguió ninguno. HBO/Max y Netflix alcanzaron 30 cada uno, mientras que Apple TV+ terminó con 22.

Las cadenas tradicionales pagan millones para sostener una ceremonia en la que las plataformas de streaming y los canales de cable tienen cada vez más protagonismo. Ese desequilibrio podría impulsar una renegociación, aunque la discusión más importante pasa por saber dónde está hoy la audiencia.

Más de 7 millones de personas vieron la 77ª edición por CBS y Paramount+. Sin embargo, buena parte del alcance de la ceremonia ocurrió fuera de la transmisión tradicional, en plataformas como TikTok e Instagram. Discursos de agradecimiento, apariciones en la alfombra roja y videos virales circularon de inmediato, en algunos casos sin acuerdos formales ni reparto de ingresos con la Academia de Televisión.

Esa diferencia explica buena parte de la discusión actual. El próximo contrato ya no puede pensarse únicamente alrededor de quienes miran la transmisión completa, porque una parte enorme del impacto de los Emmy ocurre después, a través de fragmentos que se multiplican en redes sociales.

Qué alternativas están sobre la mesa

La Academia de Televisión ya mantuvo conversaciones con cadenas tradicionales y servicios de streaming, según informó Deadline. Entre las posibilidades aparece una ampliación del sistema actual, con nuevas plataformas dentro de la rotación, y un esquema de transmisión simultánea, o simulcast, que permitiría emitir la ceremonia al mismo tiempo por distintos servicios y canales.

HBO Max, Netflix y Apple TV+ aparecen entre los candidatos naturales. Los SAG Awards ya pasaron a Netflix, una muestra de que las grandes ceremonias de premios pueden conservar su relevancia fuera de la televisión tradicional. Ese antecedente pesa a la hora de definir el próximo contrato. Pero la discusión no termina en las plataformas de streaming. Las redes sociales también ocupan un lugar central en la difusión de los Emmy y podrían formar parte de una estrategia distinta.

Los Emmy y la economía de los clips

Los momentos más comentados de la ceremonia aparecen casi de inmediato en TikTok, Instagram y YouTube. Ahí se multiplican los discursos, las llegadas a la alfombra roja y los cruces entre presentadores, muchas veces sin contratos de licencia ni reparto de ingresos.

La industria ya empezó a probar otros modelos. A principios de este año, la Academia Nacional de Artes y Ciencias de la Televisión firmó un acuerdo con YouTube para emitir en vivo la 47ª edición de los Sports Emmy Awards y de los News and Documentary Emmy Awards. La Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas fue más lejos y acordó que los Óscar pasarán a YouTube entre 2029 y 2033.

TikTok e Instagram funcionan de manera diferente porque no pagan derechos como una cadena de televisión. Un eventual acuerdo podría parecerse al que la FIFA firmó con TikTok, con acceso oficial a contenidos a cambio de difusión promocional. Disney tomó un camino similar al permitir que los creadores de esa plataforma utilizaran material de Marvel y Star Wars.

Ambas organizaciones asumieron que la economía de los clips ya era una realidad. En lugar de dejarla por completo fuera de sus acuerdos comerciales, decidieron establecer reglas para aprovecharla. La Academia de Televisión enfrenta ahora una decisión similar.

Qué deberá definir el próximo acuerdo

Los videos de los Emmy publicados sin autorización quedan en una zona jurídica poco clara. Algunos fragmentos breves, como partes de discursos de agradecimiento, podrían quedar amparados por el fair use, una figura del derecho estadounidense que permite determinados usos de material protegido por derechos de autor, sobre todo con fines informativos, periodísticos o de comentario.

La Academia de Televisión posee los derechos sobre el contenido original y, hasta ahora, aparentemente prefirió no poner esos límites a prueba ante la Justicia. Una posible explicación es que la difusión que generan estos videos tenga más valor que el riesgo legal que representan. Se trata de una decisión comercial y no de una protección jurídica garantizada.

El acuerdo que durante décadas repartió los Emmy entre las grandes cadenas nació para una televisión muy distinta de la actual. El próximo contrato deberá resolver cuánto vale la transmisión tradicional, qué lugar ocupará el streaming y cómo se integrarán las redes sociales a un evento cuyo alcance ya excede ampliamente a quienes miran la ceremonia completa.

La respuesta mostrará dónde cree la Academia de Televisión que estará el negocio de los Emmy en los próximos años.

*Esta nota fue publicada originalmente en Forbes.com.