La entrada de Nikola en Wall Street es un big bang para el hidrógeno
La compañía de vehículos pesados impulsados por hidrógeno Nikola Motor duplicó el valor de sus acciones en su tercer día de operación en la NASDAQ. El entusiasmo de los inversores también duplicó la fortuna de su fundador, Trevor Milton, que pasó los US$ 8.000 millones.

Las acciones de la empresa con sede en Phoenix cerraron con un alza de 104% y alcanzaron US$ 73,24, con lo cual el valor de mercado de Nikola ronda los US$ 26.400 millones, con base en aproximadamente 360 millones de acciones en circulación. Milton también es el presidente ejecutivo y principal accionista de la empresa, con una participación de unos US$ 8.100 millones al cierre del lunes, según una estimativa de Forbes.

El domingo por la tarde, la empresa anunció que comenzaría a recibir pedidos para sus pickups Badger a hidrógeno y baterías, y Milton cree que las expectativas de crecimiento de los ingresos con ese producto generaron entusiasmo. “Todo nuestro modelo de negocios se basa en la pickup. Por lo tanto, el precio de nuestras acciones se basa en lo que ganará la empresa con esos vehículos”, afirma Milton. La empresa no informo cuándo comenzará la producción de las Badger, que será realizada por una automotriz todavía no identificada por Nikola, pero Milton confía en que haya mucha demanda.

La Badger usará una mezcla entre baterías y el mismo sistema de celdas de combustible de hidrógeno que creó Nikola para sus camiones, y así podrá recorrer hasta 960 kilómetros por carga, aproximadamente el doble de la autonomía proyectada para la Cybertruck de Tesla y la R1T de Rivian, que usan paquetes de baterías de iones de litio. Todavía no se anunciaron los precios de la Badger.

Nikola comenzó a cotizar en la NASDAQ el 4 de junio tras completar una fusión inversa con una empresa que ya cotizaba en bolsa, VectoIQ, en vez de realizar una IPO tradicional. Aunque comenzará a entregar vehículos recién en 2021, su valor de mercado casi alcanza el de Ford Motor Co. (US$ 30.000 millones al cierre del lunes).

La empresa también observó un aumento de las inversiones en sus acciones por parte de fondos europeos, que no se habían presentado la semana pasada, y compras de inversores que adoptaron posiciones cortas y tuvieron que cubrirlas hoy, afirmó Milton. “Eso los obligó a salir a comprar acciones en el mercado, y sin duda fue un muy mal momento para vender en descubierto”.

Interés

Nikola obtuvo US$ 10.000 millones en pedidos de camiones de varias empresas, sobre todo de Anheuser-Busch, que quiere 800 de sus modelos ecológicos. La empresa todavía no generó muchos ingresos, pero en un documento presentado ante la Comisión de Bolsa y Valores de EE.UU. (SEC, por sus siglas en inglés), estimó que sus ventas saltarán de US$ 150 millones en 2021 a US$ 3.200 millones para 2024 a medida que aumente la producción. En el documento, Nikola anticipa que venderá o alquilará 7.000 unidades a batería y 5.000 a celdas de combustible de hidrógeno para 2024. Las cifras no incluyen los posibles ingresos generados por la Badger. 

El interés por el hidrógeno para camiones pesados, en particular los de larga distancia, no para de aumentar, ya que los sistemas propulsores con celdas de combustible son mucho más livianos que las baterías y se pueden recargar más o menos tan rápido como los modelos a diésel y nafta. Entre los socios industriales clave que ayudarán a Nikola a sacar sus vehículos futuristas a la ruta están el fabricante de vehículos comerciales CNH/Iveco, Bosch, Meritor, la noruega Nel y el fabricante surcoreano de paneles solar Hanwha. Como Elon Musk, Nikola planea construir y operar estaciones de servicio para sus vehículos.

La tecnología de celdas de combustible, que genera electricidad a partir de una reacción química con hidrógeno y oxígeno y emite solamente vapor, existe desde los años sesenta, pero sus versiones anteriores eran demasiado costosas y poco duraderas como para usarse todos los días. Esto cambió abruptamente en los últimos diez años, ya que el costo de los materiales y los tanques de combustible cayó constantemente a medida que maduró la tecnología. El hidrógeno industrial suele extraerse del gas natural, pero ahora surgieron nuevos métodos “ecológicos” para generarlo a partir del agua y la electricidad de los paneles solares o los parques eólicos, y así se volvió mucho más atractivo para los entes reguladores ambientales de California, Europa, Japón, Corea del Sur y China.

Autor: Alan Ohnsman

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