En 1985, le pidió un préstamo a su padre y terminó creando uno de los conglomerados industriales más importantes de la India. Hoy está consolidado en el top 3 de proveedores globales de tubos de acero para el Oil & Gas y acaba de protagonizar un hecho inédito en la historia argentina: dejó afuera al Grupo Techint de una obra estratégica para el desarrollo de Vaca Muerta.
Balkrishan Goenka tiene una fortuna de 2.700 millones de dólares y es el presidente de Welspun, el gigante industrial indio que ganó la licitación para fabricar los caños del gasoducto que abastecerá al primer proyecto de exportación de GNL del país. Se trata de un golpe simbólico y económico de alto impacto, en un terreno históricamente dominado por Tenaris, la compañía del holding que encabeza Paolo Rocca.
Los orígenes del empresario no estuvieron ligados a la siderurgia. Goenka comenzó su carrera en la industria textil y llegó a controlar cerca del 20% del mercado estadounidense de ropa de cama y toallas. Con el tiempo diversificó su negocio hacia la infraestructura y, en 1997, dio el salto decisivo a la producción de tubos para la industria petrolera, una jugada que terminó de consolidarlo como un jugador de clase mundial, con plantas industriales en distintos países.
La rivalidad entre Tenaris y Welspun no es nueva. Ambas compañías suelen enfrentarse en las principales licitaciones internacionales de tubos para grandes proyectos energéticos. Sin embargo, hasta ahora ese duelo nunca se había trasladado al mercado argentino. Por eso, la adjudicación encendió alarmas en el sector energético y abrió un debate político sobre la conveniencia —o no— de proteger a la industria nacional en obras estratégicas.
La polémica no pasó inadvertida dentro del consorcio Southern Energy que llevará adelante la obra y que está integrado por PAE (30%), YPF (25%), Pampa (20%), Harbour (15%) y Golar (10%).
Tras la apertura de sobres, la propuesta de Welspun resultó un 45% más económica que la de Tenaris, con una diferencia cercana a los US$ 90 millones. El Directorio analizó la posibilidad de otorgarle a la firma argentina un derecho de preferencia (first refusal) para igualar la oferta, pero la mayoría de los socios votó en contra.
Según explican a Forbes fuentes del sector, recién 15 días después de ese suceso Techint ofreció las mismas condiciones, algo imposible de aceptar desde el punto de vista legal ya que el proceso estaba cerrado y los contratos firmados.
Allegados a Southern Energy sostienen que, además del precio, la oferta de Welspun era muy buena desde el punto de vista técnico. “Los tipos hicieron el gasoducto más profundo del mundo en el Golfo de México, estuvieron en la planta de GNL de Perú, están presentes en 50 países y emplean a 30.000 personas. Son referentes a nivel mundial”. @@FIGURE@@
Los próximos pasos
Como explicó Forbes, el gasoducto que unirá Vaca Muerta con la costa de Río Negro donde estarán los buques licuefactores Hilli Episeyo y MKII, empezará a construirse a mitad de año. Con lo cual, los caños deben ir arribando al país en el transcurso de los meses previos.
La obra civil todavía no tiene un ganador, pero ya se están recibiendo las primer ofertas y se espera que los resultados de la licitación se anuncien a fines de marzo. Nuevamente, habrá una dura competencia entre el consorcio local Techint-Sacde que construyó las principales ampliaciones de infraestructura de Vaca Muerta con diversos jugadores del ámbito mundial.
Como el primer barco en ponerse en marcha para exportar GNL tiene fecha de operación para septiembre del 2027, una vez que termine ese invierno, no tendrá la necesidad de utilizar este caño de 36 pulgadas en sus primeros meses y le alcanzará con unas tareas menores que comenzarán en marzo sobre el gasoducto San Martín.
En cambio, el segundo buque denominado MKII sí requiere de esta infraestructura y se prevé que esté listo para el 2028. Actualmente, el primero se encuentra en Camerún, donde todavía le quedan algunos meses de contrato y posteriormente se dirigirá a la Argentina para realizar algunas tareas de mantenimiento antes de su puesta en marcha.
En tanto, el MKII está en un astillero en China en proceso de reconversión de barco metanero a licuefactor. Para ello fue literalmente cortado al medio y se le está instalando la tecnología necesaria para transformar gas de estado gaseoso a líquido, un proceso altamente complejo que requiere enfriarlo a menos de 168 grados bajo cero.