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Fue en busca del “sueño americano” y durmió en la calle hasta que una idea millonaria lo salvó

Fernando Wagner

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Pasó de Alemania a Estados Unidos en busca de un sueño que nunca llegó. Luego de no saber qué comer y dónde dormir, Stefan Leipold patentó la primera pantalla de privacidad magnética del mundo. Cómo fue el camino del emprendedor que vendió hasta el anillo heredado de su abuelo para cumplir su objetivo.

22 Octubre de 2021 15.17

“Sueño americano”. Cuando una persona escucha estas dos palabras, historias y ejemplos de éxitos sobresalen. Pero no fue tan así para Stefan Leipold que, proveniente de Alemania, fue en busca del famoso 'American Dream' que tanto le habían hablado y escuchado. 

Su pensamiento le decía que, llegado allá con ideas para fundar una empresa, la gente simplemente abriría la cartera. Pero esta ilusión no pudo estar más equivocada. Contrario a recibir ofertas millonarias por sus ideas, Leipold terminó en la calle, sin hogar y con la preocupación de qué comería. 

"En Alemania me dedicaba a dar asesoría de ciberseguridad, pero realmente no tenía una empresa, era mi propio empleado. Por eso quise ir a los Estados Unidos, la gente me dijo vas a fracasar y les dije 'ya me verán'. Tenía una Visa de 30 días y la idea de que al ser de Alemania obtener dinero sería fácil. Terminé como un vagabundo y durmiendo en espacios de obras en construcción o dormitorios de gente de la universidad”, dice Leipold en charla con Forbes. 



Con los conocimientos en seguridad e informática que Leipold tenía comenzó con un pequeña y muy básica idea de negocio: dar soporte técnico de todo tipo y a quién se lo ofrecería. 

“Básicamente tocaba cientos de puertas por día y a quien me abriera les preguntaba: 'Oiga, ¿necesita algún tipo de soporte para su computadora?'. En ese momento Leipold se dio cuenta de un problema y necesidad de mercado: la mayoría de la gente tenía muy poco cuidado por el resguardo de su información.  

“Para mí llegó un momento definitivo en mi vida, cuando no tenía dinero ni para comida, ni dónde dormir. En el que decidí tomar una dirección: vendí el anillo que había heredado de mi abuelo, con la decisión y convicción de no volver jamás a esa forma de vida”, comparte. 

Fue ahí cuando en conjunto con un amigo que conoció en Estados Unidos tuvo una idea: crear y patentar lo que Leipold define como la primera mica de privacidad magnética del mercado. Un producto que, aunque simple, le significó la oportunidad de crear Stark durante 2017. 

“Sin mucho conocimiento de marketing grabé un video para redes sociales y se hizo viral, cuando nos dimos cuenta expandimos las ventas a más de 20 países y en menos de un año alcanzamos casi un millón de dólares en venta”, recuerda. 

En solo tres años, Stark ha logrado expandir a más de 20 la línea de productos desde smartphones, tablets y computadoras y operaciones a cinco países, además de Estados Unidos; China, donde manufactura gran parte de las micas; Japón, donde compran los materiales; Alemania, para distribución, y más recientemente en México, con el objetivo de distribuir o expandir operaciones de Stark para la región de Latinoamérica. 

Aunque las cifras de millones de dólares que factura hoy Leipold están muy por encima del dinero que contaba cuando dormía en el piso de obras en construcción, es una mínima parte del mercado global potencial donde compite la compañía. 

De acuerdo con un reporte de la consultora 360 Reports Research, el mercado global de Protectores de pantalla alcanzó un valor de mercado global de 2,322 millones de dólares en 2019 y se espera que para 2026, a medida que el consumo de electrónicos como tablets, smartphones y computadoras portátiles continúe su expansión alcance un valor potencial de más de 5,300 millones de dólares. 

Sin embargo, la firma de Leipold tiene dos enormes retos y problemas a futuro. El primero es que a diferencia de otros sectores en el que las empresas compiten no solo con innovación, precio y calidad, en el sector de protectores de pantalla Stark no solo se enfrenta a firmas mucha más grandes como ZAGG, Belkin, 3M y varias más con productos similares, sino a centenares de empresas, muchas de ellas chinas, que manufactura copias a precios excesivamente bajos. 



Algo que el mismo Leipold reconoce: “En cuanto vieron que el producto tenía potencial comenzamos a ver copias baratas de nuestro producto en sitios como Amazon y otras plataformas de comercio electrónico”. 

El segundo, como define el reporte de 360 Reports, es que la mayoría de los consumidores ven este tipo de productos como necesidad para proteger su inversión, pero no como un diferenciador. En pocas palabras, les importa proteger la pantalla de su dispositivo, pero tiene poco interés qué mica o protector de pantalla comprar. 

La apuesta de Leipold es tratar de explicar a los consumidores que más que solo proteger el cristal de sus dispositivos deben comenzar pensar en cómo resguardar la información no solo de forma  digital. 

“Antes de la pandemia me tocaba dar muchas conferencias sobre educación en ciberseguridad para empresas o en congresos. No te puedes imaginar la cantidad de personas en aviones o lugares públicos que no se daban cuenta cuando alguien miraba sobre sus hombros para conocer o tomar  el contenido o la información de sus pantallas (?) Se trata también de difundir conocimiento y educar, porque la gente tiene que entender que estamos peleando una guerra, y esa guerra no es con armas, hoy puede paralizar un país entero en tres días con una computadora o dejar a alguien sin el dinero para pagar su renta”, finalizó Leipold.

*Con información de Forbes Colombia

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