El complejo energético-minero cerró un 2025 a puro récord de exportaciones y quedó a un paso de superar a la soja como el principal generador de dólares del país. En total, acumularon ventas externas por más de US$ 17.000 millones, es decir, apenas unos 4.000 millones por debajo de todos los productos derivados de la oleaginosa que hace décadas lidera las exportaciones argentinas.
De acuerdo a las proyecciones oficiales difundidas por el ministro de Economía, Luis Caputo, esa distancia se recortaría rápidamente, a partir del 2027 se revertiría el liderazgo en este ranking y en 2035 se llegaría a un pico de 75.000 millones de dólares de superávit comercial generado por estos dos nuevos motores que tiene la economía local.
Los datos del 2025 incluso superaron los pronósticos del Palacio de Hacienda, a pesar del desplome del precio internacional del crudo que cayó unos 20 dólares respecto al 2024 para promediar poco más de 60 dólares por barril.
Las exportaciones energéticas avanzaron un 12,8% interanual (y 28,5% en cantidades) para totalizar los 11.086 millones, de los cuales, 6.700 millones llegaron de la mano del petróleo y 665 millones por el gas de Vaca Muerta.
De esta forma, como las importaciones se redujeron un 22,7%, el saldo comercial llegó al nivel más alto de toda la historia argentina con 7.800 millones, un número que equivale a casi el 70% del superávit de toda la economía argentina.
“Hacia adelante, se espera que las exportaciones sigan traccionando aunque a un ritmo ligeramente menor que en 2025 (+8% vs 9,3% i.a), de la mano de un sector energético profundizando su rol como nuevo motor estructural de las exportaciones argentinas”, destacaron desde la consultora ABECEB. @@FIGURE@@
Cómo le fue a la minería
El panorama minero fue muy diferente al energético y su récord histórico de exportaciones, que llegó a US$ 6.037 millones, tuvo que ver mucho más con un viento de cola por el boom de precios internacionales y no tanto con un incremento de cantidades.
El rally del oro y la plata hizo que estos metales alcancen ventas por alrededor de 4.000 y 900 millones en cada caso. Al mismo tiempo, reforzó las perspectivas para una mayor exploración que pueda extender la vida útil de los yacimientos actuales y generar proyectos adicionales a futuro.
El litio tuvo la dinámica opuesta con un revés de precios y una expansión en la capacidad instalada que duplicó los valores del 2023 para superar las 118.000 toneladas de LCE equivalente. “Hacia el mediano plazo, el consenso del mercado apunta a una recuperación gradual de los precios, apalancada en el persistente gap entre oferta y demanda, a medida que se reordena el pipeline de proyectos y se consolida el crecimiento de la demanda asociada a la electromovilidad y al almacenamiento energético”, subrayaron en ABECEB, donde prevén otra duplicación de la capacidad instalada del litio para el 2028.
“El buen desempeño exportador de la minería ya no responde solo al ciclo de precios, sino cada vez más a la expansión de capacidad y al pipeline de proyectos. En ese contexto, el RIGI aparece como una pieza clave para destrabar inversiones, acelerar ramp-ups y dar previsibilidad a decisiones de largo plazo. Su implementación es central para sostener el crecimiento de exportaciones en el tiempo y consolidar a la minería como generador estructural de divisas”, analizó Natacha Izquierdo, en diálogo con Forbes, directora de Operaciones la consultora.
En ese sentido, el cobre aparece como la gran esperanza de la industria con proyectos que aplicaron al RIGI que superarían los 20.000 millones de dólares de inversión y que podrían generar exportaciones por más de 10.000 millones al año.
“El cobre representa un vector estratégico de largo plazo para el sector. La expectativa es que los primeros flujos exportadores significativos se materialicen hacia el final de la década, en función del avance de los proyectos en cartera y de un contexto internacional que continúa mostrando fundamentos sólidos para los minerales críticos”, afirmaron en ABECEB.
En este caso, las cifras difundidas por Caputo muestran que el primer gran salto se daría en 2030 para llegar a los 15.000 millones de superávit comercial, lo cual más que se duplicaría en tan solo cinco años más con 31.000 millones.