Guillermo Pino mira las estadísticas de YouTube y a veces no reconoce los países que aparecen en la lista. "Leés un nombre y decís: '¿Dónde queda esto?'", confiesa a Forbes. Su creación, Plim Plim, se ve en más de 100 territorios, acumula 66.500 millones de reproducciones históricas y promedia 51,8 millones de vistas diarias. Todo empezó a fines de 2006, cuando decidió producir una serie animada infantil y recorrió universidades públicas de la provincia de Buenos Aires en busca de los mejores alumnos de animación. "Muchos de ellos hoy siguen con nosotros, algunos ya son socios de la compañía", cuenta. Según el ranking Tubular, Plim Plim es hoy el cuarto creador de contenido más visto del planeta entre 48,8 millones de canales.
De un scouting universitario a Disney Junior
La inversión inicial fue con todo lo que tenía: capital propio, préstamos, endeudamiento. "Comprometimos a amigos, familiares de todo tipo", admite Pino a Forbes. Después de casi cinco años de producción, desplegó los primeros 20 capítulos terminados en las oficinas de Disney en Vicente López, un 20 de diciembre. Lo recibió Diego Lerner, el ejecutivo que le había abierto la puerta gracias a un amigo en común. La reacción fue inmediata: "Nos preguntaron si lo habíamos hecho en China o en India. Dijimos que no, que lo habíamos hecho todo acá", recuerda. Uno de los ejecutivos le dijo que "conocía todos los estudios de animación de Argentina y que ninguno estaba produciendo algo así".
En 2011, Plim Plim se estrenó en Disney Junior para toda Latinoamérica. Fue la primera productora independiente argentina en lograr ese acuerdo con la compañía.
De Disney a YouTube
La relación con Disney duró hasta 2015. "Disney nos dio la oportunidad y es extraordinaria, pero ellos tienen su prioridad en los contenidos propios. A veces se nos hacía complicado tener un espacio en la grilla o nos iban rotando de horario. Cuando aparecieron esas situaciones que sentíamos que nos limitaban, preferimos hacer nuestro camino", explica Pino a Forbes.
YouTube ya mostraba un desarrollo más fuerte y Smilehood, la productora detrás de Plim Plim, decidió volcarse de lleno a la plataforma. Sin embargo, Pino reconoce que el error “más caro” de su carrera fue un acuerdo con una productora musical. "Si no hubiéramos tenido ese partner, hubiéramos crecido mucho más rápido. No nos trató bien", reconoce. La experiencia actual con Warner es opuesta: "Nos apoyan, nos alientan, nos dan para adelante".
En el camino, la empresa atravesó momentos duros. "Nos tocó perder gente que trabajaba con nosotros, gente que queríamos y respetábamos mucho", admite. Una vez se les inundó el estudio y perdieron meses de contenido. Aun así, incluso en los peores momentos, Pino mantenía un ritual que sostiene hace casi dos décadas: repetir un mantra donde agradece por el éxito mundial de Plim Plim como si ya fuera un hecho consumado. "Lo hago prácticamente todos los días. Hasta cuando estábamos fundidos", revela.
En otras entrevistas, Pino contó que alrededor de 2015 la empresa atravesó una crisis financiera severa, con la salida del aire de Disney, la caída del consumo en Argentina y un YouTube todavía incipiente como modelo de negocio. Fue el momento más difícil de la historia de Plim Plim. Lo que vino después fue una reconstrucción desde cero, con nuevos socios y una apuesta total a la plataforma digital.
La máquina detrás de 1.600 millones de vistas
Hoy, Plim Plim es una operación de más de 100 empleados directos e indirectos, sin contar los cuatro elencos de teatro que giran por distintos países. En 2025, la obra recorrió 12 ciudades de Latinoamérica y para 2026 prepara su desembarco en Estados Unidos, con fechas ya confirmadas tras participar de la feria Apap en Nueva York.
YouTube sigue como la principal fuente de ingresos. Los números de diciembre de 2025: 54,3 millones de usuarios únicos mensuales, 1.600 millones de vistas mensuales y 120,4 millones de horas de visualización por mes.
Detrás de las métricas hay un equipo de siete personas liderado por José Martínez Garay, a quien Pino define como "la persona que más sabe en el mundo sobre esto". En Smilehood, el área de Business Intelligence analiza todas las métricas de YouTube, propias y del mercado.
Las canciones son el gran motor viral. "Abejita Chiquitita" acumula 1.421 millones de vistas en YouTube y 4,1 millones de contenidos creados por usuarios; "¿Qué le pasa al Cerdito Enojón?" lleva 805 millones; "A Ram Sam Sam", 615 millones. El 80% de las canciones son composiciones originales del equipo que dirige Mauricio Subiri, con participación directa de Pino. "Me divierte mucho, es algo que hago hace muchos años", dice. @@FIGURE@@
Piñatas en los semáforos de Ciudad de México
México es el principal mercado de Plim Plim a nivel mundial, y las señales de su alcance aparecen en los lugares más insólitos. Pino lo cuenta entre la gracia y el asombro: "Estábamos en Ciudad de México con Mariano Pitarch, que maneja todo el área de teatro, yendo en un Uber hacia una reunión y veíamos que en una esquina vendían una piñata de Plim Plim, en otra otra, en otra otra. En un momento parecía que estábamos en un capítulo de Los Simuladores: '¿Nos pusieron las piñatas para nosotros?' No puede ser que se vendan en seis semáforos seguidos".
El merchandising no autorizado es un problema recurrente, pero lo que más preocupa a Pino no es el perjuicio económico sino la seguridad. "He ido a ver obras truchas de Plim Plim y he visto cables en el piso, temas de seguridad gravísimos. Si lo que hacen lo hicieran bien, perfecto, hay un perjuicio económico, ok. Pero lo que nos da miedo es que pongan en riesgo a los chicos", advierte. @@FIGURE@@
La hoja que un ejecutivo de la televisión francesa tiró frente a sus ojos todavía le sirve como combustible. Pino recuerda que había viajado a una feria internacional, pagó el pasaje en cuotas, preparó un one page para presentar el proyecto y, mientras le hablaba, el hombre atendió una llamada por teléfono. Cuando colgó, arrojó la hoja al piso. "Después estuvimos con Sergio, con Picho Iribarne, uno de los socios, diciendo: 'Vamos a levantar la hoja porque ni siquiera la podíamos tirar, guardémosla que por ahí se la damos a otro'", recuerda.
En otro episodio, alguien del mercado le fue directo: "¿Vos creés que vas a entrar a las televisoras francesas de buena onda? Francia tiene acuerdo con Canadá, producen un montón de contenidos. No sé si tu producto es bueno, muy bueno, malo, muy malo, pero no vas a entrar". ¿Y la libre competencia? "No pasa, o pasa poco", concluye Pino.
¿Vendería Plim Plim? Recibió varias ofertas. Su respuesta es siempre la misma: "Yo trabajo en la industria que me gusta, con la gente que me gusta y nos está yendo bien. Nunca pondría en riesgo el capital más importante que tengo, que es vivir de lo que me gusta". @@FIGURE@@
Cuando Guillermo Pino lanzó un canal lineal, le dijeron que el cable estaba destrozado y que era una pérdida de tiempo. Hoy, ese canal llega a 33 millones de hogares en 17 territorios de Latinoamérica. Con TV abierta alcanzan más de ocho países, y en plataformas de video on demand están en las principales de la región.
El acuerdo con Netflix llegó desde una posición de fuerza. "Nos contactaron ellos. Tienen un smart data muy bueno, sabían que éramos la serie número uno del mundo en idioma español", cuenta Pino. El acuerdo se cerró de la mano de su socio Víctor López.
Pino es hincha de River y cuando Forbes le pide una analogía futbolística para el momento de Plim Plim, no duda: "Estamos con un equipo que está muy metido, que tiene claro las cosas, que deja todo en los entrenamientos. Cuerpo técnico, jugadores, dirigentes, hinchada, todos concentrados y disfrutando el proceso".
Santiago Siri, especialista en tecnología y uno de los socios de la compañía, lidera la exploración de la inteligencia artificial dentro de Plim Plim. También se sumó Ezequiel Inzaghi, un ejecutivo con experiencia internacional en contenidos y en IA. Pero cuando a Pino le preguntan si una IA puede reemplazar a sus animadores, la respuesta no viene de los datos sino de una convicción: "La IA más potente que tenemos los humanos es la inteligencia amorosa. La IA nos puede complementar, puede mejorar procesos productivos, pero no es la búsqueda en la que estamos nosotros". @@FIGURE@@
Un desafío pendiente
Años antes de que Plim Plim existiera en una pantalla, Guillermo Pino terminó sentado por casualidad al lado de Diego Lerner en la casa de un amigo en común. Esa noche, Pino ya sabía quién era y lo que significaba para su proyecto, pero no le dijo nada. "Sentía que no era el momento. Todavía me faltaba mucho recorrido", explica. Tiempo después, fue Lerner quien le abrió la puerta de Disney y le armó la reunión que lo cambió todo. Para Pino, no fue casualidad.
Veinte años después de aquella primera semilla, la mayoría de las cosas que decretó en su mantra diario se cumplieron: el reconocimiento, la presencia mundial, la independencia económica. Pero todavía le queda un desafío más grande. "Me gustaría que Plim Plim ayude a todos los chicos del mundo, empezando por los de Latinoamérica, a que puedan leer y escribir de forma correcta", dice.
Para eso trabaja junto a Harmony Ed Tech, la empresa de Roy Magariños, en un modelo educativo que use al personaje como herramienta de aprendizaje. El proyecto todavía no tiene definido cómo se va a financiar. "Pero tenemos que hacerlo", asegura.
Incluso cuando estaba fundido, Guillermo Pino repetía ese mantra. Ahora que acumula 1.600 millones de vistas mensuales, lo sigue repitiendo. El equipo está metido, dice, como un plantel que deja todo en los entrenamientos. Solo que el próximo partido de Plim Plim no solo se juega en YouTube: se juega también en las aulas.