Laura Mafud Editora
El viernes 3 de julio, la Scaloneta analiza el juego físico de los “Tiburones azules” —como se conoce al equipo caboverdiano—, un seleccionado que ya dio la sorpresa en este Mundial 2026 al empatar con España y Uruguay. Pero mientras los cuerpos técnicos planifican esquemas tácticos, hay otro mundo que mira a Cabo Verde con atención: el de los negocios globales y la economía del conocimiento. Porque este archipiélago de 10 islas volcánicas ubicado a unos 600 kilómetros de la costa occidental de África está en medio de una transformación silenciosa, pero millonaria.
De las playas al código: el giro estratégico de Cabo Verde
Cabo Verde tiene 550.000 habitantes, portugués como idioma oficial —heredado de la colonización que comenzó en 1462— e independencia desde 1975. Durante décadas, su economía giró casi exclusivamente en torno al turismo. Hoy, el gobierno apuesta a un segundo pilar: convertirse en un nodo digital en el Atlántico.
La geografía, que podría parecer una desventaja, es en realidad su carta más fuerte. El archipiélago está a apenas una hora de vuelo de Senegal, tres horas de Portugal y tres horas y media de Brasil, tal como destaca African Business. Y desde 2021, cuando se conectó al cable submarino EllaLink —que une Europa con América Latina—, su infraestructura digital dio un salto cualitativo: esa conexión multiplicó la capacidad de ancho de banda del país y lo posicionó como un puente digital entre continentes, de acuerdo al Global Startup Ecosystem Index 2026, publicado por Startup Blink.
"Creemos que podemos ser un hub en el Atlántico, y creemos que ser pequeños no significa no ser relevantes, porque ser pequeño en el mundo de la tecnología también significa ser rápido en las decisiones", había declarado públicamente Pedro Lopes, secretario de Estado de la Economía Digital de Cabo Verde, en mayo del año pasado.
El TechPark y la Zona Económica Especial: la apuesta de US$ 56 millones
El proyecto más concreto de esta transformación es el TechPark CV, el parque tecnológico nacional que inició operaciones en 2023 en Praia, capital del país, y se inauguró formalmente hace un año, con un segundo campus en Mindelo, en la isla de São Vicente. El primer ministro Ulisses Correia e Silva lo describió como “un espacio que conecta a Cabo Verde con el mundo”, tal como constata Forbes Africa.
La infraestructura fue posible gracias a una inversión de unos US$ 50 millones del Banco Africano de Desarrollo, con una inversión total en construcción y equipamiento que alcanzó aproximadamente US$ 56,5 millones. Pero el TechPark no opera en el vacío: en 2022, el gobierno creó la Zona Económica Especial para Tecnologías (ZEET), que ofrece a las empresas tecnológicas que califiquen una tasa de impuesto corporativo del 2,5%, además de exenciones de IVA e impuestos a la importación.
El esquema fiscal va más lejos: las empresas tecnológicas con base en la ZEET que reinviertan sus ganancias quedan exentas del impuesto a la renta corporativa, siempre que destinen al menos el 7,5% de su facturación anual a actividades de investigación y desarrollo (I+D), o bien sean compañías de hasta tres años de antigüedad incubadas en una incubadora certificada.
Adicionalmente, existe un régimen de incentivos fiscales a la I+D que permite deducir del impuesto corporativo hasta el 40% de los gastos elegibles en el período fiscal correspondiente, con una tasa incremental del 50% sobre los gastos adicionales respecto al promedio de los dos años anteriores. Este régimen se extiende hasta 2038, según el informe Cabo Verde Corporate – Tax Credits and Incentives, elaborado por PwC.
Para las startups que buscan establecerse en un entorno fiscal competitivo, esa combinación —infraestructura más incentivos— es difícil de ignorar.
El parque ya opera con resultados concretos: alberga a más de 400 personas, desde 2024 organizó más de 50 eventos y cuenta con 23 empresas residentes provenientes de siete países —Angola, Portugal, Alemania, Bélgica, Italia, España y Cabo Verde— que ocupan 50 oficinas. El plan de negocio proyecta 30 empresas operando para 2030, con 1.000 empleos directos y 2.000 indirectos, detalla un artículo publicado en Forbes Africa. La infraestructura incluye un Centro de Negocios, un Centro de Formación, un Centro de Conferencias con auditorio para 400 asistentes, un Centro de Incubación para startups y centros de datos con tecnología de punta.
Carlos Miguel Monteiro, CEO del TechPark CV, definió la instalación como "un instrumento nacional de soberanía digital" y fue claro sobre las ambiciones: “Queremos competir con los mejores, atraer inversión, crear empleos calificados y diversificar nuestra economía basada en la innovación digital”.
El Fondo Morabeza y el ecosistema institucional
El TechPark no está solo. En octubre de 2025, el gobierno caboverdiano lanzó el "Fondo Morabeza", una iniciativa de aproximadamente US$ 27 millones específicamente diseñada para financiar startups y acelerar la transición digital del país. El fondo representa un paso clave en la estrategia más amplia para posicionar a Cabo Verde como hub regional de innovación, tecnología y emprendimiento.
Detrás de estas iniciativas hay un ecosistema institucional que les da sustento. La entidad gubernamental Cabo Verde Digital impulsa programas de preincubación, exposición internacional —como GoGlobal— y formación en habilidades digitales. La agencia Pró Empresa gestiona la Casa do Empreendedor y mecanismos de financiamiento como Pro Capital y Pro Garante. La aceleradora privada Djassi Africa, por su parte, apoya a fundadores en etapas tempranas y a emprendedores de la diáspora, con foco en la región africana de habla portuguesa.
Para los inversores de la diáspora caboverdiana, el marco normativo también contempla incentivos específicos: la legislación exime del impuesto a las ganancias corporativas los dividendos y utilidades distribuidos al inversor emigrante provenientes de inversión extranjera autorizada, y ofrece exenciones aduaneras sobre importaciones vinculadas a sus proyectos, según PwC.
El programa Sikabadu, dentro de Cabo Verde Digital, apunta específicamente a atraer inversión de la diáspora caboverdiana en negocios tecnológicos —cerca del doble de caboverdianos viven en el exterior que dentro del propio país, según la Organización Internacional para las Migraciones.
Lopes lo resumió con una imagen clara en una nota publicada por Forbes Africa: “Cuando desarrollás infraestructura de calidad, como estamos haciendo, vas a empezar a atraer a la diáspora. Les estamos enviando un mensaje a los caboverdianos que viven en el exterior: mentes brillantes, es hora de volver”.
Startups nacidas globales: los números que sorprenden
Según el Global Startup Ecosystem Index 2026 de Startup Blink, Cabo Verde ocupa el puesto 74 a nivel mundial —su posición más alta hasta la fecha— impulsado por un crecimiento anual del 31,3%, muy por encima del promedio global. A nivel regional, es el segundo ecosistema más fuerte de África Occidental y el quinto en todo el continente africano. Pero hay un indicador que llama especialmente la atención: en Actividad de la Comunidad de Startups —que mide eventos, meetups y participación— el país ocupa el puesto 13 a nivel global, una cifra llamativa para una nación de medio millón de habitantes. Además, lidera África Occidental tanto en "Atractivo del Ecosistema" como en “Visibilidad del Ecosistema”.
A nivel de ciudades, Praia entró recientemente en el top 500 mundial al subir 31 posiciones hasta el puesto 495 y es hoy la quinta ciudad más importante para startups en África Occidental. Mindelo figura en el puesto 1.549 del ranking global. La industria con mayor proyección es el sector de Software y Datos, en el que Cabo Verde se ubica en el puesto 70 mundial y quinto en África.
Y este año llegó una confirmación simbólica pero poderosa: Cabo Verde fue seleccionado para albergar el Web Summit Spotlight, convirtiéndose en el primer país africano en recibir un evento oficial del Web Summit, la conferencia tecnológica más influyente del mundo, que se celebrará en diciembre.
El dato no es solo cuantitativo. Hay algo estructural que diferencia a estas empresas de las que emergen en mercados grandes: nacen sabiendo que su mercado es el mundo. Con apenas 550.000 habitantes en el mercado interno, una startup caboverdiana no puede darse el lujo de pensar primero en lo local para luego expandirse. Debe ser exportadora desde el día uno. Las empresas ya instaladas en el TechPark apuntan a servir clientes en los países lusófonos de África, Brasil, Europa y la región de la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO).
El modelo Estonia: pequeño país, gran economía del conocimiento
El caso de Cabo Verde no es el primero en mostrar que el tamaño de un país no determina su capacidad de competir en la economía digital. Estonia, con apenas 1,3 millones de habitantes, construyó uno de los ecosistemas de gobierno digital y startups más avanzados del mundo. Cabo Verde parece haber tomado nota de ese manual.
Y no solo en lo discursivo: la estructura de incentivos fiscales que el país viene construyendo —zona económica especial con impuesto corporativo del 2,5%, exención por reinversión de utilidades, deducciones por I+D de hasta el 40% con tasa incremental del 50%, y beneficios específicos para inversores de la diáspora— guarda similitudes con los regímenes que Estonia y otros pequeños Estados digitales desplegaron en sus etapas de despegue, de acuerdo al informe de PwC.
Correia e Silva fue explícito al respecto cuando habló ante los jóvenes en la inauguración del TechPark: “Mientras muchos piensan que es imposible y miran al exterior en busca de oportunidades, esto es un ejemplo de que es posible. Si querés, podés lograr todo lo que pensás que debés buscar en otro lado, aquí mismo”. El gobierno también está apostando a la educación como base: adelantó la enseñanza del inglés del séptimo al quinto grado, buscando que los estudiantes lo dominen al terminar el secundario. "El inglés es el idioma de la tecnología y la conectividad global", argumentó el primer ministro.
La pregunta que queda abierta es cuánto tiempo tardará este archipiélago en dar el salto de promesa a referente. Por ahora, el viernes 3 de julio, el mundo mira a Cabo Verde por sus "Tiburones azules". Pero en las oficinas en las que se decide la inversión tecnológica, cada vez más miradas apuntan al mismo destino por razones muy distintas.