Florencia Radici Editora
A nivel global, la industria equina mueve más de US$ 320.000 millones anuales y atraviesa un proceso de transformación que abarca desde transacciones internacionales de ejemplares de alto valor genético y deportivo hasta tokenización de activos, seguros especializados, competiciones de la Federación Ecuestre Internacional (FEI) y normativas de bienestar animal. Latinoamérica es un actor relevante en este ecosistema y Argentina ocupa un lugar significativo, representando entre US$ 50 y US$ 60 millones en exportaciones FOB.
Viendo estos números, Gerónimo Copello, abogado matriculado en Santa Fe y Buenos Aires, detectó una oportunidad. Empezó en la equitación de adolescente en su Mar del Plata natal. Al poco tiempo de iniciar la carrera de derecho, comenzó a mirar la actividad ecuestre con una óptica profesional: “Me di cuenta de la cantidad de cosas que hay que no están atendidas desde el punto de vista del servicio que uno presta como abogado”. Tras recibirse y ejercer, identificó un espacio vacante: “Lo que encontré es que, desde un punto de vista más comercial, no lo hacía nadie”.
Para visibilizar su trabajo, creó Horse Law Argentina, firma que dirige desde hace más de 12 años dedicada exclusivamente al derecho equino -la única en Latinoamérica con esa especialización integral. Para darle sustento académico a la práctica, realizó posgrados en España y Estados Unidos, además de una capacitación en derecho animal en el Cambridge Centre for Animal Rights Law en Santiago de Chile.
Desde Horse Law Argentina, Copello trabaja en la intersección del derecho corporativo, contratos internacionales, responsabilidad civil y regulaciones del sector, asesorando a clientes de toda la región —productores de élite, atletas, clubes, empresas de insumos e inversores internacionales— en contratos reproductivos, transacciones transfronterizas, arbitraje deportivo y cumplimiento regulatorio. Conoce al sector desde adentro: además de montar, tiene una caballeriza: “Mi vida pasa el 90% por los caballos y por gente que está en la industria. Conozco el insight de los conflictos que tienen”.
El desafío de la informalidad
Copello trabaja con diferentes enfoques. Uno es el trabajo preventivo, que apunta a reducir la informalidad presente en las operaciones comerciales, el empleo y la gestión cotidiana. El abogado identifica tres núcleos principales que requieren asesoramiento especializado: la materia comercial, la organización y gestión para prevenir riesgos, y la planificación patrimonial. En la esfera comercial, contratos de compraventa, leasing o uso de material genético suelen estructurarse sin el rigor adecuado. Frente a esto, Copello señala: “Los conflictos patrimoniales son un gran núcleo. El otro es el que tiene que ver con la organización y el management de las actividades, que tiene una cuestión que no va tanto en los tribunales, sino en la organización con el objetivo de prevenir riesgos".
El valor económico de los animales justifica la necesidad de una estructura jurídica formal. “Hoy ningún caballo de performance media para arriba vale menos de US$ 50.000 o US$ 60.000 en Argentina”, explica el abogado, quien advierte que la falta de previsión en sucesiones o traspasos genera costos e ineficiencias: “Hay una falta de planificación patrimonial de los riesgos que pueden venir o de lo que puede suceder o hacia dónde va el negocio, que de a poco está empezando a tomar más el carácter de empresa”. La falta de instrumentación se evidencia en transacciones de alto valor financiero: “Hay casos en los que se giran US$ 100.000 dólares a Europa, llega el caballo y el caballo no es lo que le habían vendido. Y cuando tenemos que salir a defender eso, no tenemos instrumentos porque no hubo una planificación, nada”.
En cuanto a nuevas herramientas, la firma trabaja con la tokenización de caballos de salto mediante smart contracts en cadenas de blockchain para aportar trazabilidad y transparencia. Asimismo, desarrolla esquemas de resolución alternativa de conflictos basados en blockchain para el sector. En el plano de las inversiones, además del uso del leasing deportivo y la asociación entre particulares, se busca facilitar el ingreso de capitales. Al respecto, el especialista sostiene: “La gente tiene que saber que puede hacer una inversión en un caballo, que puede ser segura, rentable, y que también tiene que saber cuáles son los riesgos y cómo se minimizan cada uno de ellos”.
Argentina como potencia y el nuevo paradigma de bienestar
En el escenario internacional, Argentina destaca por su liderazgo genético y deportivo. Países como Estados Unidos e Inglaterra encabezan el sector de pura sangre de carrera, mientras que las naciones árabes se consolidan como grandes compradoras. En el polo, la posición local es dominante: “Somos la caballeriza del mundo porque somos líderes en cría y reproducción, somos líderes a nivel desarrollo deportivo y la mayoría de los caballos que hay en el mundo de polo vienen de la cría y el desarrollo argentino”. En salto y adiestramiento, la presencia de ejemplares criados en el país en competencias olímpicas y mundiales impulsó la demanda de exportación, dinamizando servicios de veterinaria, herrería, transporte y terapias complementarias (como quiropraxia o reiki para caballos).
Paralelamente, la creciente presión social y regulatoria en torno al bienestar animal impulsa cambios en la operativa del sector. Copello interpreta esta exigencia como un factor de profesionalización: “Hay un cambio de paradigma: ya no es el caballo como medio, sino como fin. Es una herramienta fantástica para hacer una actividad que tenga que ver pura y exclusivamente primero con el bienestar del caballo y después, lo demás”. Aun con decisiones judiciales en Argentina que reconocen a los animales como personas no humanas, el desarrollo comercial es compatible con su protección. Según Copello: “Pueden coexistir las dos cosas y no significa que el incremento o el desarrollo comercial y económico de la actividad lo sea en desmedro del bienestar del caballo”.