La guerra de Medio Oriente tuvo una de sus jornadas más agresivas y, tras una nueva ola de ataques cruzados, se dispararon todavía más los precios del petróleo y el gas. El fenómeno elevó notablemente el pesimismo del mercado, con pronósticos del crudo hasta los 150 dólares por barril y bolsas globales a la baja por el múltiple impacto en inflación, tasas de interés y actividad económica.
Si bien al principio del conflicto muchos destacaban los beneficios para la Argentina en términos de suba de exportaciones o mayor interés por inversiones extranjeras, la prolongación y profundización de la crisis hace que las variables negativas tengan un peso mayor en esta balanza. A tal punto, que la inflación superaría el 3% en marzo a raíz de este fenómeno.
Como explicó Forbes, la escalada militar del miércoles comenzó cuando Israel atacó el mayor yacimiento de gas iraní de South Pars y parte de la infraestructura energética del país persa, que respondió con un golpe directo al principal centro de distribución de gas de Qatar y uno de los más grandes del mundo.
La embestida fue tan fuerte que el CEO de Qatar Energy, Saad al-Kaabi, reconoció que el 17% de la capacidad de la empresa quedó inutilizada por los próximos 3 a 5 años y que la firma se verá obligada a declarar fuerza mayor para justificar el incumplimiento de algunos contratos.
Frente a esto, los precios del GNL saltaron un 17% para superar los 20 dólares el millón de BTU, cuando hace poco más de un mes estaban a menos de la mitad. En tanto, el crudo superó la barrera de los 110 dólares y ya acumula un incremento del 80% en los últimos dos meses.
La gran preocupación del gobierno de Milei es, lógicamente, el traslado a precios justo cuando la inflación entró en una fase ascendente que duplica los valores registrados a mediados del 2025. En lo que va del conflicto, los combustibles ya aumentaron en torno a un 10% y la mayoría de las consultoras proyecta un impacto en la inflación de marzo de hasta 0,56 puntos porcentuales.
El problema es que el ciclo de ajustes recién inicia y le queda un gran camino por delante si es que finalmente no habrá intervención como aseguró la secretaria de Energía María Tettamanti. “Meterse en los mercados a regular precios o prohibir exportaciones es matar la gallina de los huevos de oro y nosotros no lo vamos a hacer. Es un fenómeno transitorio. Como bien decía Horacio Marín, el sector se va a tener que autorregular para ver cómo maneja esta coyuntura”, indicó en el evento Vaca Muerta Insights.
Dentro de la industria las versiones son contradictorias. Una parte de los jugadores sostiene que sería inviable en términos sociales trasladar estos 110 dólares del precio del barril a los surtidores de las estaciones argentinas, lo que implicaría una suba en torno a un 30% adicional.
No obstante, otros dicen que “el precio es el que es” y que meterse con eso “sería un tiro a la línea de flotación de Vaca Muerta”, por el golpe de credibilidad frente a inversores externos que ya vieron varias veces como Argentina pisaba los precios en escenarios alcistas.

Eso no significa que el aumento sea de un día para el otro. El crudo se compra a promedio Brent marzo, donde todas las cotizaciones diarias componen una parte del costo y van modificando la media móvil mensual. De esta manera, cada día se va ajustando al alza al salir del promedio una jornada de crudo “barato” e ingresar un día de crudo alto.
Por lo pronto, el escenario más probable que trazan en la industria es que, entre los últimos días de marzo y los primeros de abril, se aplique al menos otro 10% de ajuste. En otras palabras, hasta un punto porcentual en el IPC de marzo por este componente y un índice que superaría el 3%.
Un efecto adicional que agrega más presión es la diferencia del arbitraje que existe entre el precio del barril local denominado Medanito con el Brent de referencia internacional. Antes de la guerra, el Medanito tenía un “castigo” promedio de cuatro dólares por cuestiones de calidad, sobreoferta de crudo liviano y factores logísticos. Ahora en cambio, esa relación se revirtió y el crudo local cotiza unos 2 dólares por encima del Brent, lo que implica un salto de 6 dólares en menos de una semana.
Tarifas, el otro sector golpeado
En términos de tarifas, las consultoras hablan de otros 0,3 puntos de impacto en el IPC como piso, a raíz de los aumentos ya aplicados. Acá el temor pasa por lo que sucederá a partir de mayo cuando empiecen a llegar los primeros buques con GNL importado a un precio que, a priori, duplicaría las perspectivas iniciales.
“Desde el punto de vista del privado, antes de la guerra cada cargamento te podía costar unos 25 millones dólares y ahora ya estás hablando de más de 40 millones por barco. Eso implica un riesgo mucho mayor que se traduce en un margen más alto para poder cubrirte. Con 25 barcos, son unos 1.000 millones de dólares en juego, es un nivel de exposición muy grande”, explicó una fuente de la industria, cuya empresa está interesada en participar del nuevo esquema de licitación privada.
En concreto, las propuestas se presentarán durante la primera semana de abril y los cálculos oficiales muestran que el 60% de ese gas se destinaría el segmento de generación eléctrica, el 20% a los usuarios residenciales y el 20% restante a las grandes industrias.
La parte positiva respecto a la última crisis energética derivada de la invasión rusa a Ucrania es la menor dependencia de combustibles importados, lo que se traduce en menor impacto fiscal y un escenario externo completamente opuesto.
“La guerra te va a aumentar el superávit energético a 12.000 millones de dólares, cuando en 2022 por la guerra en Ucrania tuviste déficit por 4.500 millones. Es cierto que te va a aumentar el costo de abastecimiento del gas, pero el impacto es mucho menor y el atraso cambiario te juega a favor”, subrayó uno de los mayores especialistas de energía del país.
El último interrogante pasa por el golpe financiero, ya sea por el aumento de tasas de interés, la clásica huida de capitales a países más seguros en escenarios inciertos y la posible caída en los mercados de activos argentinos por el debilitamiento de Trump de cara a las elecciones legislativas.
“Si Trump sale muy golpeado de esto, la burbuja financiera en Argentina dura poco. Ahora tenés la visión de que, ante una corrida, te aparecía tío Bessent y te salvaba. Con un Trump perdiendo fuerte en noviembre no sé qué puede pasar”, alertó otro analista que conversó con Forbes.