Florencia Radici Editora
En el competitivo mapa industrial de la Argentina, algunas historias amalgaman el legado del taller familiar con la vanguardia de la Industria 4.0. Es el caso de Grupo LTN. Con una trayectoria de más de 50 años, la firma mendocina atraviesa hoy un momento bisagra: tras una serie de adquisiciones y una facturación proyectada para 2026 de US$ 92,5 millones, el grupo se consolida como referente en soluciones de refrigeración y construcción sustentable.
Al frente de Grupo LTN está la familia Bernardi. Lo que hoy es un ecosistema industrial con cinco plantas —cuatro en Mendoza y una en Buenos Aires— nació de la mano del padre de Gustavo y Ariel Bernardi, un mecánico de refrigeración. Gustavo y Ariel Bernardi, presidente y vicepresidente respectivamente, fueron los encargados de transformar aquel taller de servicios en un gigante de la fabricación de paneles aislantes.
El ADN de la compañía está marcado por un cambio de paradigma productivo. Durante décadas, la empresa fue sinónimo de frío. Sin embargo, la visión de los hermanos Bernardi permitió detectar que la tecnología utilizada para aislar una cámara frigorífica era la llave para revolucionar la construcción civil e industrial. Hoy, esa transición es una realidad en sus números: el 70% de la facturación del grupo proviene de paneles para la construcción y sus derivados, mientras que el 30% restante se mantiene fiel a sus raíces en la refrigeración.
“Empezamos a caminar ese taller, que no era una fábrica, y empezamos a darle esa mano de empresa familiar, a ayudar y sumar gente. Era otra época, otra comunicación, otro proceso, difícil de comparar con el ahora. Ahí empezamos a visualizar esto del frío y del viaje", recuerdan Gustavo y Ariel. Esa curiosidad los llevó a recorrer el país y el mundo, especialmente Italia y China, para entender que el futuro de la edificación residía en la eficiencia térmica y la rapidez de ejecución.
Hoy, Grupo LTN opera bajo un paraguas que contiene dos grandes unidades de negocio: Friolatina, especializada en cámaras frigoríficas y equipos de frío de alta complejidad (desde pequeñas unidades comerciales hasta centros de logística de escala masiva como los de Grido), y Acerolatina, el brazo dedicado a los paneles tipo sándwich para techos, muros y cerramientos industriales. “La refrigeración es un negocio muy específico, con cierta particularidad y clientes determinados. Antes, el negocio era inversamente proporcional. Hoy, aunque hacemos frigoríficos llave en mano (donde incluimos panelería, equipos de frío, puertas frigoríficas y todos los accesorios), no hay tanto volumen como en la construcción, que es un mercado muy abierto y grande”, explican.
El crecimiento de Grupo LTN no fue solo orgánico. La reciente adquisición del 100% de Friostar, una operación concretada a finales de 2025 y que termina de integrarse en este primer tramo de 2026, marca un nuevo estándar en su capacidad operativa. Al incorporar las líneas de producción de esta firma especializada en aislación de PIR, EPS y Lana de Roca Mineral (LDR), el grupo incrementó su capacidad productiva en un 20%. @@FIGURE@@
La estrategia tras esta compra es clara: federalizar la producción y optimizar la logística. Aunque Friostar operaba originalmente en Escobar, el plan de Grupo LTN contempla el traslado de las líneas para desarrollar nuevos mercados regionales. “Esta adquisición reafirma nuestra vocación de crecimiento y nuestro compromiso con la industria nacional. Seguimos invirtiendo en capacidad, tecnología y calidad, porque creemos que la consolidación también implica elevar los estándares de todo el sector”, afirman los Bernardi.
Este salto tecnológico les permite hoy alcanzar una capacidad instalada de 350.000 metros mensuales de paneles, una cifra significativamente por encima de los 10.000 metros con los que iniciaron sus sistemas continuos años atrás. Actualmente, la empresa produce más de 8 millones de m2 anuales, abasteciendo a más de 7.000 clientes y exportando a 10 países de la región.
El valor de “hacer los deberes”
En un contexto económico marcado por la apertura comercial y la competencia global, Grupo LTN apuesta al valor agregado y a la eficiencia. Para los Bernardi, el secreto reside en la inversión constante: “El diferencial está en haber hecho los deberes antes. Conozco empresarios que tienen la mejor tecnología para uso personal, pero poca inversión en sus empresas. Nosotros, en todo este tiempo, innovamos y salimos a buscar mejoras. Tenemos que darle valor agregado al servicio. Si competimos solo por producto a producto contra China, es muy difícil”.
“Venimos con un crecimiento promedio del 10 al 15% anual. El año pasado fue atípico, con rentabilidades distintas por la situación del país y el acomodamiento de costos y eficiencia. Fue un año bueno a pesar de la situación general porque nos encontró innovando y con buena tecnología”, aseguran los Bernardi. Y agregan: “En este primer trimestre del año mantuvimos la misma cantidad de producción del año pasado y le agregamos un 15 o 20% más. Hay buena proyección para el resto del año”. @@FIGURE@@
La apuesta por la construcción en seco no es solo una decisión de negocios, sino una respuesta a la demanda de sustentabilidad y eficiencia energética. El sistema constructivo de LTN no consume agua en su proceso de producción y reduce drásticamente los tiempos de obra, un factor que fue determinante durante la pandemia, cuando la empresa proveyó los materiales para la construcción de 49 hospitales modulares en tiempo récord. Sus proyectos actuales reflejan la versatilidad de sus soluciones: desde la compleja Base Petrel en la Antártida, un desafío logístico y térmico extremo que se prevé culminar en 2027, hasta naves logísticas para gigantes como Mercado Libre, infraestructura minera, petrolera y desarrollos residenciales.
Bajo la dirección ejecutiva de Gustavo Diaz, el primer CEO no familiar, el grupo logró un equilibrio entre el espíritu emprendedor de los fundadores y la rigurosidad de la gestión corporativa. La familia sigue presente en la operación diaria, pero ya con la mirada puesta en el relevo. Los hijos del presidente y vicepresidente ya están integrados a la estructura, con el objetivo de romper el mito de que la tercera generación es la que debilita a las empresas familiares. “Se fueron incorporando y viviendo el trabajo que hacemos. No solo les enseñamos, sino que aprendemos mucho de ellos. Esta combinación no es competitiva sino complementaria”, aseguran. Esta nueva camada lidera proyectos como la Academia LTN, un espacio de formación técnica que busca dotar de oficios a sectores vulnerables y profesionalizar la instalación de paneles aislantes. @@FIGURE@@
Además de su impacto industrial, el grupo destaca por su compromiso social, empleando a personas privadas de su libertad en Mendoza para la fabricación de componentes menores, integrándolos como pequeños proveedores internos. “Nuestro gran desafío y trascendencia pasa por generar trabajo y dar un oficio, sin juzgar; eso es lo sostenible que nos enorgullece como familia”, concluyen los Bernardi. Hoy, Grupo LTN tiene 360 empleados directos y entre 100 y 120 indirectos.
Con una proyección de crecimiento anual de entre el 10% y el 15%, y una infraestructura que no para de expandirse hacia nuevas oficinas comerciales en Buenos Aires, Grupo LTN se como un fabricante de materiales que busca demostrar que, desde el interior del país, se puede liderar una industria que mira hacia el mercado global.