La histórica ex fábrica de Alpargatas, uno de los símbolos de la Argentina industrial y del barrio de Barracas se reconvierte. Con una inversión de más de US$ 100 millones, el edificio que ocupa una manzana sobre la avenida Regimiento de Patricios, se transformará en Palacio Molina, un desarrollo de usos mixtos con combina viviendas, un paseo gastronómico y oficinas.
El proyecto, liderado por GES Desarrollos, no es una apuesta aislada. Se trata de un proceso de regeneración que viene transformando la zona desde hace más de una década. Frente a Molina Ciudad (otro desarrollo del mismo grupo inaugurado en 2012), esta nueva intervención apunta a cerrar el círculo con la puesta en valor del histórico edificio fabril. @@FIGURE@@
“Palacio Molina recupera uno de los grandes exponentes de la arquitectura industrial de Buenos Aires y lo integra a una propuesta contemporánea donde vivienda, oficinas y comercio conviven con más de 7000 m2 de amenities de primera categoría”, explicó Fernando Barenboim, CEO de GES Desarrollos. “Volvemos a generar vida a un lugar que tuvo más de 16.000 empleados trabajando”, agregó
El ADN del proyecto
Implantado sobre un lote de 12.765 m2 y con más de 68.000 m2 construibles, Palacio Molina se desarrollará en dos etapas y combinará distintos productos dentro de un mismo ecosistema urbano.
El masterplan incluye: Lofts del Palacio, con 26 unidades exclusivas dentro del edificio histórico, de impronta industrial original; Distrito Molina, compuesto por 161 lofts reciclados (de los cuales ya se comercializó el 80% de la primera etapa); Molina Office, con cinco plantas completas de oficinas flexibles; Molina Home, con 242 residencias de arquitectura contemporánea; y siete locales comerciales en planta baja.
“En la primera etapa se comercializan los locales comerciales, que van desde 365 m2 hasta 650 m2, con un valor promedio de US$ 900/m2; las oficinas, que son plantas divisibles de 870 m2 con un precio de venta de US$ 2.800/m2; y los lofts, con unidades desde los 35 m2 hasta los 120 m2”, detalló Barenboim.
A esto se suman más de 7.000 m2 de amenities, con un parque central de 2.700 m2, laguna, rooftop de 800 m2, piscinas, espacios de cowork, gimnasio, spa y propuestas gastronómicas.
El diseño está a cargo del estudio Dujovne-Hirsch, que mantendrá la estructura original de hormigón armado, con módulos de gran escala y alturas superiores a los cuatro metros, como sello distintivo del proyecto. “No se demolerá nada”, explicó Barenboim.
Ya en venta
La comercialización del proyecto que comenzará en enero del año que viene ya arrancó en su etapa inicial. “Vendimos a un precio muy competitivo 80 de los 100 lofts que salimos a ofrecer. Fue necesario para salir a fondear el desarrollo”, explicó Barenboim que agregó que el precio inicial de venta fue de US$ 1600 por m2. Hoy ese valor ya está en US$ 1650 para este tipo de unidades.
El objetivo es claro: capturar valorización en el corto plazo. De hecho, según anticipan desde el desarrollo, los precios podrían alcanzar los US$ 2.000 por m2 hacia octubre, cuando finalice Casa FOA, el evento de arquitectura, diseño e interiorismo que tendrá sede en el edificio.
El esquema financiero acompaña esa lógica: anticipo del 30% y saldo en 50 cuotas, con inicio de obra previsto para enero de 2027 y entrega de la primera etapa en diciembre de 2028.
El sello de Casa FOA
La elección de Palacio Molina como sede de Casa FOA 2026 no es casual. Funciona como una estrategia de posicionamiento y visibilidad para el proyecto y, en un sentido más amplio, para todo el distrito. @@FIGURE@@
“Fue elegido principalmente por su valor histórico y su destacada arquitectura de fines del siglo XIX. También por su ubicación en Barracas, ya que buscamos visibilizar distintas zonas de la Ciudad”, explicó Marcos Malbrán, director de Casa FOA.
El impacto esperado va más allá del evento. Durante semanas, miles de visitantes, diseñadores, inversores y desarrolladores recorrerán el espacio, generando una vidriera clave para acelerar la comercialización y la valorización del activo.
“La exposición atraerá referentes del diseño, prensa especializada e inversores, generando un fuerte impacto en visibilidad para todo el distrito”, agregó Barenboim.
El proyecto se inscribe, además, en una tendencia más amplia que tiene como eje la reconversión del sur de Buenos Aires, históricamente relegado frente a los corredores tradicionales del norte. @@FIGURE@@
Barracas, en particular, viene ganando protagonismo a partir de desarrollos corporativos, iniciativas culturales y proyectos residenciales que buscan capitalizar su escala, su identidad industrial y su conectividad.
Un símbolo industrial
La historia del predio se remonta a 1890, cuando Juan Echegaray y Robert Fraser fundaron la Fábrica Argentina de Alpargatas, que se convertiría en una de las compañías textiles más importantes del país.
Durante décadas, el complejo ocupó manzanas completas y definió la identidad productiva de la zona. Llegó a tener más de 16.000 empleados. Hoy, más de un siglo después, ese mismo espacio se redefine bajo una nueva lógica.
Si a fines del siglo XIX fue emblema de la Argentina industrial, en el siglo XXI busca consolidarse como un distrito urbano que integra vivienda, trabajo, comercio y cultura.