Laura Mafud Editora
La imagen que ofrece hoy el sector energético argentino es la de dos velocidades que avanzan en paralelo sin terminar de sincronizarse. Por un lado, la producción de petróleo sigue creciendo y las etapas de fractura no convencional alcanzan niveles históricos: en marzo de 2026, YPF realizó 1.116 etapas, seguida por Pluspetrol (431) y Vista (281), según el Reporte de Actividad Upstream elaborado por el Grupo Argentino de Proveedores Petroleros (GAPP), red estratégica que agrupa a más de 250 empresas nacionales del sector. Pero, por otro lado, los equipos de perforación activos se mantienen estancados —42 rigs en marzo de 2026 contra 50 en el mismo mes del año anterior— y las pymes industriales que abastecen esa cadena de valor navegan entre una reactivación genuina y una prudencia que ganó terreno frente al optimismo de meses atrás.
Ese cuadro tiene, sin embargo, una cara positiva que los números globales no siempre capturan. Según el Relevamiento Estado de Actividad Pyme Industrial del GAPP, que consultó a 160 empresas socias durante el primer trimestre del año, el 52% de las pymes proveedoras del sector energético opera hoy con niveles de ociosidad bajos o nulos —entre 0% y 25%—, muy por encima del 34% que se registraba al cierre de 2025. Los niveles críticos de capacidad ociosa —más del 50% sin usar— pasaron del 16% al 10%. En términos simples: más de la mitad de las pymes proveedoras del sector trabaja hoy a plena capacidad o muy cerca de ella.
Pablo Dragún, director ejecutivo de la Fundación Observatorio Pyme (FOP), viene señalando que este es uno de los pocos vectores de oportunidad genuina para la industria pyme en el actual contexto. "Hay un potencial relevante que por ahora está subexplotado", sintetiza. Los datos de la FOP muestran que el 13% de las pymes industriales argentinas ya son proveedoras directas del sector de gas y minería, otro 13% lo es de manera indirecta, y un 13% adicional aspira a ingresar. "Todas evaluaron el beneficio de estar ahí como muy positivo, porque no solo aumenta los volúmenes de venta al ser el sector que más tracciona, sino que lleva a estandarizar y alcanzar niveles internacionales que a la larga te hacen competitivo", explica Dragún, quien traza además una comparación internacional: "Está el caso de Australia, donde los proveedores mineros pasaron a ser proveedores a escala global; ahí Argentina tiene una oportunidad".
Reactivación real, pero con asteriscos
La mayor actividad en el sector no llegó sin condiciones. El 47% de las empresas relevadas por el GAPP reportó afectaciones en su dotación de personal durante el primer trimestre de 2026, una cifra idéntica a la del trimestre anterior, lo que sugiere que el ajuste estructural continúa en paralelo a la reactivación operativa. Del total de las pymes industriales relevadas, el 31% tuvo que realizar despidos, el 15% se vio obligado a reducir turnos o jornadas de trabajo y un 1% aplicó suspensiones.
En materia de negociación con las operadoras, el informe del GAPP marca avances en los tiempos pero no en los valores. El cumplimiento de plazos preestablecidos trepó del 39% al 53%, y los pagos que demoran entre tres y seis meses bajaron del 54% al 37%. Pero en cuanto a tarifas, el porcentaje de empresas que logra actualizaciones adecuadas se mantiene prácticamente sin cambios: 38% en 2026 versus 39% en 2025. Un 44% afirma que solo consigue revisiones de contratos bajo condiciones desventajosas o con descuentos.
El cambio más significativo en el ánimo del sector es la recomposición del sentimiento empresario. La suma de quienes se declaran "altamente optimistas" u "optimistas/expectantes" cayó del 60% al 48%. En contrapartida, el 48% de los empresarios se posiciona ahora como "moderado/cauteloso" respecto del impacto de proyectos como el RIGI, Vaca Muerta Oil Sur o los proyectos de GNL. ¿Qué genera esa cautela? El relevamiento del GAPP identifica una agenda clara: el 80% de las empresas señala la competitividad como su principal preocupación, seguida por los niveles de actividad en Oil & Gas (70%) y en minería (57%).
La oportunidad existe, pero no viene sola
Alberta Housing, empresa de casi tres años especializada en housing corporativo y administración de campamentos para las compañías que operan en la región, es un ejemplo concreto de lo que significa crecer traccionado por el boom de Vaca Muerta.
Federico Kreplak, su referente, describe el punto de partida: "Las empresas que operaban en la zona no tenían dónde alojar a su gente de manera digna, organizada y profesional. Ahí encontramos nuestro lugar". La firma, que hoy emplea a 90 personas, no apostó al crecimiento a cualquier costo: "Combinamos reinversión de lo que generamos con alianzas estratégicas y esquemas de inversión privada. Priorizamos proyectos donde ya hay demanda real y donde podemos generar retornos concretos para todos los que participan".
El mayor desafío, dice Kreplak, fue acompañar la velocidad del mercado: "Vaca Muerta no espera. Si vos no estás listo, alguien más ocupa tu lugar. Tuvimos que profesionalizarnos muy rápido".
Dragún advierte, sin embargo, que la oportunidad tiene una condición estructural que todavía no está resuelta: la infraestructura. "Que todo el potencial de Vaca Muerta quede solo en Neuquén sería un problema", señala, y usa una analogía precisa: "Vivir en Palo Alto es carísimo, entonces solo pueden vivir ahí los de las empresas que pagan lo suficiente; el resto tiene que vivir más lejos. No es necesario sobrecargar a una provincia de todo eso". La solución que ven desde la FOP pasa por el desarrollo de proveedores locales especializados que resuelvan in situ sin necesidad de radicarse permanentemente en las provincias del norte o del sur: "Hay empresas radicadas en el conurbano bonaerense que tienen un centro de servicios en Neuquén, cerca de Añelo, y resuelven cualquier tema ahí directamente".
Por otra parte, la variable que más peso tiene hoy sobre el ánimo del sector es la ejecución efectiva de los grandes proyectos previstos: RIGI, Vaca Muerta Oil Sur, los proyectos de GNL. Mientras esos proyectos no pasen de la planificación a la obra, la cautela seguirá siendo la postura dominante. Como sintetiza el propio Dragún al mirar el segundo semestre: "El potencial de Argentina siempre fue grande y ahora es mayor. Aunque, si el potencial no se materializa, no sirve".