Cuándo bajará la nafta y cómo le pega a Vaca Muerta el acuerdo entre EE.UU. e Irán
La baja del petróleo por la apertura del Estrecho de Ormuz tendrá luces y sombras para Argentina. Menos exportaciones, pero un alivio en las compras de GNL y en los precios del combustible.

El final de la guerra en Medio Oriente desplomó la cotización del petróleo y abrió un nuevo escenario con luces y sombras para la economía argentina. Luego del acuerdo anunciado por Estados Unidos e Irán que se terminará de firmar este viernes en Suiza, los futuros del Brent cayeron por debajo de los 80 dólares por barril, lo que ilusiona con una baja en las naftas que ayude a controlar la inflación.

Actualmente, por el acuerdo lanzado por YPF, los combustibles argentinos tienen un barril de referencia en torno a los 90 dólares que se sostendrán por un tiempo más hasta que se salde la cuenta por los ingresos no concretados cuando el crudo cotizó por arriba de esos valores.

La pregunta clave es: ¿por cuánto tiempo? Lógicamente, eso dependerá del valor en el que se estabilice el petróleo. A un precio más bajo, menor será el tiempo necesario para equilibrar la cuenta del “buffer de precios”.

“Aproximadamente vamos a necesitar entre 20 y 25 días”, proyectaron desde una refinadora, mientras que otra empresa del sector observa una baja de precios recién para fines de julio.

“Que se arregle el conflicto de mínima va a hacer que no haya presiones adicionales en la inflación y de máxima que haya una baja de precios. Si hay una baja en los próximos meses en la medida que el flujo se restablezca, podremos hablar de un shock que fue más transitorio que permanente”, destacó Lorenzo Sigaut Gravina, de Equilibra.

Por el contrario, la apertura del Estrecho de Ormuz no traería buenas noticias para las exportaciones energéticas que venían atravesando un salto inédito tanto por el crecimiento de Vaca Muerta como por el récord de precios internacionales.

“El impacto positivo sobre las exportaciones se reduce bastante respecto del escenario de precios arriba de US$ 100 por barril. El efecto que pudo haber sido de aproximadamente US$ 2.900 millones, ahora pasa a unos US$ 1.100 millones, suponiendo las mismas cantidades exportadas que el año pasado, algo que calculamos haciendo un supuesto conservador”, aseguró Santiago Capdevila, de la consultora Empiria.

Por su parte, desde Economía & Energía, proyectaron que las exportaciones energéticas bajarían de los 11.900 millones de dólares con un precio promedio para todo el 2026 de US$ 86 por barril como había antes, a US$ 10.930 millones con un barril a US$ 80.

En tanto, las importaciones se verían levemente favorecidas de forma inmediata, especialmente para las compras de GNL que todavía no se efectuaron para este invierno. “Lo que te va a cambiar es en gas, vos importaste entre un 10% y un 12% de lo que necesitabas a un precio de aproximadamente 17 dólares el millón de BTU. Ahora el GNL está entre 14 y 15, dólares. Tiene un impacto, pero no va a volver a los valores anteriores a la guerra porque hay infraestructura afectada en Qatar”, dijo Fernando Bazán, economista de Abeceb.

“Los menores precios reducen la cuenta estimada de importaciones energéticas de unos US$ 3.100 millones a cerca de US$ 2.600 millones”, precisaron en Empiria. 

Otra de las dudas pasa por el piso al que llegaría el barril si la situación se normaliza totalmente, ya que, en caso de que se vuelva a un valor en torno a los 60 dólares como sucedía previo a la guerra, la rentabilidad de los proyectos de Vaca Muerta se vería afectada. 

De todos modos, la mayoría de los analistas anticipa un crudo bastante por encima de los niveles del 2025. “El precio del petróleo igualmente va a quedar alto por necesidad de recomposición de reservas estratégicas. Vaca Muerta tiene un precio de equilibrio bastante más bajo que los precios actuales”, sintetizó Pablo Repetto de Aurum Valores.

“Las decisiones de inversión y producción no cambiaron. Las cantidades se mantienen inalterables. Tienen un piso de precio rondando los 75 dólares y difícilmente perfore los 75 dólares incluso en 2027. Es un precio de referencia de mediano plazo”, coincidieron desde Abeceb.

El último de los efectos sobre la economía nacional que traería este alto al fuego, pasaría por la política monetaria mundial, donde una suba de tasas de interés en los Estados Unidos indefectiblemente golpearía a los países emergentes y sobre todo a las necesidades de refinanciamiento de deuda de la Argentina.

“Previo al anuncio del acuerdo, la curva de futuros de la FED esperaba dos subas de tasas de 25 bps en 2027. Ahora, las subas esperadas cayeron a una sola en enero de 2027, con lo cual a partir de dicha fecha la tasa se situaría en 375-400 bps. Aun así, la suba de la tasa por parte del Banco Central Europeo la semana pasada en 25 bps pone en jaque el accionar de la FED ya que sus activos se vuelven menos atractivos con respecto a los europeos. Si miramos las tasas a 10 años, los bunds alemanes cotizan a 2,93%, los de Japón a 2,5% y los del Tesoro de Estados Unidos a 4,43%. Creemos que en esos plazos las tasas seguirán presionadas por las endebles políticas fiscales y los elevados niveles de endeudamiento”, analizó Santiago Capdevila.