Fernando Heredia Editor
El CEO de PAE, Marcos Bulgheroni, salió a criticar a la actual ley de biocombustibles en medio de los debates del Congreso y se lamentó por “las oportunidades perdidas” respecto al potencial de inversión y exportación en este sector.
“Es un sinsentido absoluto tener una ley que prohíbe a una refinadora argentina invertir en biocombustibles. Resulta bastante particular que nos impidan volcar recursos en una industria donde estamos en condiciones y tenemos la voluntad de hacerlo”, afirmó, en diálogo con Econojournal durante la inauguración de una estación de servicio de Axion en la provincia de Santa Fe.
La normativa actual fue aprobada en la presidencia de Alberto Fernández con un proyecto de Máximo Kirchner que fue criticado por casi todo el abanico sectorial. Aun así, luego de años de intentos de reformas, el Congreso no logró ponerse de acuerdo.
Actualmente, hay dos proyectos que se discuten en el Poder Legislativo y ninguno estaría reuniendo los apoyos necesarios para su aprobación. El más desregulador es el de La Libertad Avanza que elimina la fijación de precios y el más moderado es el de la senadora salteña Flavia Royón con apoyo de provincias como Córdoba y Santa Fe.
De ahí que no fue casual que el líder de PAE se haya expresado en la provincia litoraleña, donde se juntó con el gobernador Maximiliano Pullaro. “Es importante despejar muchos de los temores y fantasmas que se generan alrededor de este debate. A veces se instala la idea de que la industria refinadora quiere invertir para quedarse con el mercado interno. No es así. Queremos invertir para exportar y hacerlo en partnership, en asociación, con jugadores que hoy forman parte de la industria y que compartan nuestra misma visión”, aclaró en ese sentido.
“Estamos convencidos de que lo que va a hacer funcionar a la industria de los biocombustibles es agrandar la torta y generar productos exportables al mundo. Hay una enorme oportunidad por la competitividad que tiene la Argentina a través del campo. Eso nos va a permitir exportar a Europa, a Estados Unidos y a otros mercados”, agregó.
El consenso de la industria es que la normativa actual generó un estancamiento de hace por lo menos cinco años que no logra superarse, mientras el mundo fue evolucionando hacia otro tipo de biocombustibles como el SAF (sustainable aviation fuel).
Así, poco a poco, se fueron cerrando mercados externos y el mercado interno tampoco dio señales de dinamismo. Por eso, algunos proponen revertir esta situación con un aumento del corte de mezcla con nafta y gasoil, algo en lo que el Gobierno muestra reparos para no incrementar el precio del surtidor.
La tesis es avalada por la consultora Economía & Energía que subraya la existencia de un “sobrecosto en surtidor, explicado por los mayores precios y el menor poder calorífico de los biocombustibles con relación a los combustibles fósiles” y un impacto fiscal negativo por su exención impositiva.
Por otro lado, proyectan que la demanda de SAF sería el principal driver de crecimiento a nivel global en el mercado de biocombustibles con un aumento de 1.000 a 9.000 millones de litros entre 2024 y 2030.
En tanto, fuentes de la industria refinadora sostienen que “el esquema de subsidios de la ley actual ya duró demasiados años. Los dueños de estas plantas obtuvieron beneficios en la medida de la protección de la que gozaron, pero esa misma protección terminó atrofiando su competitividad. Nuestra industria y los consumidores en general no pueden seguir financiando este sistema asistencialista”.