Audi acelera en Argentina: el plan de la marca para sostener el liderazgo premium tras duplicar sus ventas en 2025
Tras cerrar un año con 2.500 unidades patentadas, la automotriz alemana prepara su hoja de ruta para 2026, con nuevos lanzamientos y la expansión de su red de concesionarios. Conrado Wittstatt, General Manager de Audi Argentina, analiza el “punto de equilibrio” del mercado local y cómo la apertura de importaciones permitió normalizar el stock. El desafío de competir con nuevas marcas chinas y la apuesta por la personalización como diferencial de rentabilidad.

Florencia Radici Forbes Staff

Con un patentamiento de vehículos que cerrará en torno a las 2.500 unidades, Audi terminó el 2025 con resultados positivos al duplicar sus volúmenes y como líder del segmento premium por tercer año consecutivo. El potencial, igualmente, todavía está lejos -como referencia, en 2013, el mejor año de operaciones, fueron 7.500 los vehículos vendidos. “Para el mejor todavía falta. Pero tomando el promedio de los años regulares, estaremos entre 4.000 y 5.000 autos. Ese es un buen volumen para un mercado como el argentino. Hoy estamos en un punto de equilibrio saludable y sustentable”, asegura Conrado Wittstatt, General Manager en Audi Argentina. Y agrega: “Todavía hay una demanda insatisfecha enorme producto de las restricciones de años pasados. Entre la pandemia y los permisos de importación, los últimos tres o cuatro años fueron de volúmenes mínimos”. Audi, que es importador neto, llegó a vender apenas 500 autos, un golpe para la automotriz que, de la mano de Grupo Volkswagen, mantiene presencia en Argentina desde 1997 con, además, 15 concesionarios.

¿A qué atribuyen el crecimiento de este año? ¿Renovación, clientes nuevos?

Es una sumatoria de variables. Sin duda hay variables macroeconómicas: se liberó un mercado que estaba totalmente restringido y de la mano de eso viene una renovación de la paleta de productos muy importante, porque había mucho atraso en la oferta. A eso le sumamos la demanda insatisfecha de muchos años. Los primeros que dicen: “Acá estoy para comprar mi nuevo Audi” son los clientes de la marca, que ya la conocen. Nos pasó cuando lanzamos el nuevo A5 y nos está pasando ahora con el lanzamiento del nuevo Q5. También son los primeros que están en la lista de los concesionarios.

¿Qué propuesta de valor armaron para acercarse también a nuevos clientes?

Lo hacemos a partir de experiencias, pero también de la comunicación, sobre todo digital. Tenemos un torneo de golf de la marca a nivel global -es probablemente el torneo amateur más grande del mundo, con más de 30 años de historia. En Argentina lo hacemos desde que estamos y participan más de 2.000 personas. A eso le sumamos nuestro Audi Driving Center, en CABA, donde hay instructores con mucha experiencia y un programa muy emocionante. Y el Audi Lounge, un símbolo de la ciudad en una esquina privilegiada. Estamos desde 2005 y desde 2019 tomamos todo el edificio. Es un ícono a nivel regional, un ejemplo de un punto de contacto con clientes y potenciales clientes muy importante.

@@FIGURE@@

¿Qué lanzamientos tuvieron este año?

Arrancamos el año con los modelos más deportivos de nuestra gama, el RSQ8 y el RS3. Después completamos la familia del A3 con los S3. A mediados de año presentamos el nuevo A5 con dos versiones, un auto que gustó mucho. Y ahora estamos en pleno lanzamiento del Q5, un vehículo muy importante para nuestra marca a nivel global. Está funcionando muy bien, el cliente de la marca que quiere su nuevo Q5 ya hizo una experiencia con el anterior, entonces ya lo tiene reservado hace un par de meses. Están llegando y muchos se van a patentar en enero, por la cultura argentina de patentar en ese mes -un caso bastante extraño, porque en otros mercados no pasa así.

¿Cómo ves hoy el mercado de autos de lujo? ¿Qué tendencias hay?

En el mercado en general hay renovación muy fuerte de productos, que también se da en los autos de lujo. En nuestro caso, también vemos un comportamiento del comprador un poquito distinto: la gente se anima a personalizar su auto. Como marca premium, nos diferenciamos, entre otras cosas, porque le damos la posibilidad al cliente de individualizar su auto. Esto venía siendo muy difícil, producto de las trabas de importación y la incertidumbre de si ibas a poder traer el auto o no; se vendían los autos que había en stock. Hoy, como tenemos certidumbre en ese sentido, uno le puede ofrecer al cliente la posibilidad de individualizar un auto y cada vez más clientes están tomando esa postura. Tenés que esperar un poquito más, porque el auto hay que fabricarlo y hay que traerlo, pero la zanahoria es importante. Y las herramientas digitales nos permiten tener una visualización de ese producto instantáneamente de cómo va a quedar.

¿Qué más valora el cliente? ¿Pregunta por los combustibles o si es energía ‘limpia’?

Está muy diversificado. De todas maneras, hay que decir que las energías alternativas, en Argentina, están muy lentas. Por supuesto, como marca de vanguardia las tenemos. Ofrecemos autos eléctricos en Argentina desde 2020, con volúmenes muy pequeños. Somos conscientes de que el camino, tarde o temprano, va a ir por ahí, con lo cual estamos haciendo experiencia y tenemos a todos nuestros concesionarios preparados con esta nueva tecnología, con capacitaciones y cargadores específicos. Pero hoy es un volumen muy chiquito.

¿Por qué? ¿Falta infraestructura?

Sí, falta infraestructura. Igual, estoy convencido de que este proceso que se está dando de apertura en Argentina, incluso con la incorporación de nuevas marcas, va a ayudar a empujar este complejo de nuevas tecnologías y nos va a favorecer a todos.

Quizá arrancar por híbridos antes que full eléctricos…

Sí, por supuesto que es una solución alternativa parcial, porque en definitiva la gran diferencia es que un eléctrico emite cero dióxido de carbono. Un híbrido, por más bueno que sea, emite un 20% o 30% menos que un auto de combustión, pero no eliminamos el problema. @@FIGURE@@

Pero hay una especie de vuelta atrás a nivel global de muchas automotrices frente a lo que habían anunciado…

Toda esta ida y vuelta, sobre todo en Europa, a las terminales les costó mucho tiempo y dinero. Las compañías tuvieron que desarrollar plantas totalmente nuevas para hacer autos eléctricos. E inclusive incorporar la fabricación de esas baterías, que también son procesos totalmente distintos a lo que estábamos habituados. Hoy hay conciencia de que también hay otras prioridades en el primer mundo, entonces se está dando marcha atrás con muchas de estas cosas, y estirando más la vida útil de las tecnologías ya conocidas. Las terminales están anunciando nuevas inversiones para seguir desarrollando las tecnologías de combustión interna. Eso cambió y nos estamos adaptando.

¿Cómo analizás la llegada de nuevas marcas a la Argentina, sobre todo pensando en las automotrices chinas?

Es un fenómeno que nunca vimos en Argentina, por la velocidad y el tamaño con el que se está dando, y con beneficios importantes para estas marcas nuevas que llegan. El mensaje para el consumidor es: hay de todo en la viña del señor, hay empresarios responsables y hay de los que buscan oportunidades. Cuando uno va a invertir en un bien durable como es un auto, bueno, hay que tener cuidado dónde se pone el dinero. Este advenimiento de nuevas oportunidades es muy bueno para el consumidor; a nosotros nos obliga a ser más eficientes, a hilar más fino al momento de cómo configuramos un auto para el mercado en función de las prestaciones y del precio. Nos obliga a trabajar más, pero bienvenido sea. Este proceso de apertura y cambio de reglas macro hace que la demanda sea mayor, pero al no estar en un mercado regulado en cantidad de volumen, se da una expansión del mercado, que se va a expandir más.

Duplicaron el volumen en 2025. ¿Es una tendencia que va a seguir?

No tengo ninguna duda. Por supuesto, la tasa de crecimiento no va a ser la misma, no se puede duplicar todos los años, pero va a seguir creciendo. No está claro si el mercado en 2026 será de 10 o 20% más, pero va a crecer. Que aparezca de vuelta el crédito a costos razonables -un proceso que ya se está dando- va a tener repercusiones. También la incorporación de las marcas que están entrando con un régimen especial sin impuestos. Va a haber una renovación importante del parque automotor. Es una cadena: el que anda con un auto muy viejito se va a poder comprar uno menos viejo y ese, a su vez, un primer 0 kilómetro de bajo precio. Es positivo porque el parque automotor argentino es de alrededor de 15 años, lo cual trae aparejados un montón de riesgos. Así que a este escenario hay que mirarlo con entusiasmo y visión de largo plazo. Estamos en Argentina hace ya casi 30 años y tenemos una visión de largo plazo, no estamos viendo qué pasa mañana para tomar una decisión de qué hacemos con la marca. Hay una decisión estratégica por la cual la marca está acá. @@FIGURE@@

Una de las principales críticas es que, en Argentina, los autos son caros. ¿Cómo están los precios de Audi comparados con la región u otros países?

No hay grandes diferencias. Lamentablemente, los autos más caros tienen muchos impuestos en todos lados. Así y todo, tenemos niveles de precios muy similares a los de Europa. Lanzamos el A5 en agosto y el cálculo, hilando filo respecto de la configuración, nos daba una diferencia mínima con el valor en Alemania. Ahora, con el Q5, también en términos generales los precios son muy similares a los europeos. Es cierto que acá, todavía, tenemos un componente impositivo muy importante. ¿Cómo puede ser que, con impuestos, tenemos el mismo valor que en Europa? La cadena comercial tiene menos rentabilidad. Nuestra casa matriz gana menos dinero con los autos que vende en Argentina que con los que vende en Alemania. Nuestros concesionarios ganan menos y así sucesivamente. Sería muy saludable que se corrija. En Argentina, el mercado premium es 1,5% de la industria de autos. Muy poquito. Brasil tiene un mercado premium más grande; México lo duplica y cualquier país europeo ni hablar. En un contexto de estabilidad, las marcas premium tienen más chances de crecer a una tasa mayor que el mercado general.

El mercado premium tuvo cambios impositivos…

Teníamos el mal llamado “impuesto al lujo”, que arrancamos el año con dos tasas distintas que se aplicaban en función de un precio fijado en pesos, del orden del 32% y 54%, cifras disparatadas. Eso se corrigió gran parte eliminando la primera tasa y bajando la segunda al 22%. Hoy sigue vigente esa tasa, que aplica a autos salidos de fábrica con un precio en pesos del orden de los $ 74 millones. Eso, trasladado al público y en dólares, son autos de más de US$ 80.000. Veremos qué pasa.

¿Cómo ves a la Argentina a nivel macro, por ejemplo, frente al aumento de importaciones?

Me quedo con lo que dicen los números. En términos relativos al producto de la Argentina, las importaciones no son tan altas. Así como venimos de un proceso de apertura del mercado de autos, pasa en todas las categorías. Pero en términos de la economía general son efectos muy chiquitos. Las importaciones, en términos macroeconómicos, todavía no son tan importantes como en países vecinos. Entonces, hay un efecto de apertura, de mayor cantidad de productos importados, pero no veo que sea un tema para preocuparse en esta escala que estamos viviendo hoy. @@FIGURE@@

¿Cómo ves la tendencia de las automotrices de volcarse a soluciones de movilidad, frente a un público más joven que quizá no quiere ser propietario de autos?

Es más medible en mercados estables. En Europa, hay cada vez más demanda del auto instantáneo, de la mano de las herramientas digitales: me bajo una app en el teléfono, camino a la esquina, me subo a un auto ahí parado, lo abro y pago desde el celular, lo uso 2 horas y lo devuelvo. Los jóvenes se mueven de esa manera. En Europa tener un auto es un problema por el espacio, no solo el costo. El car sharing es un negocio que está creciendo, al igual que las aplicaciones de servicios de autos con chófer. En Argentina, si uno mira el comportamiento de los jóvenes de los últimos años, muchas veces el discurso es: “¿Cómo voy a ahorrar para comprar un auto si no puedo ahorrar nada?”. Ahora está empezando a cambiar en la medida que empieza a haber crédito. Todavía existe esa magia de tener el primer auto usado o nuevo. En Argentina está bastante intacto.

¿Qué podés contar de la apuesta de Audi en la Fórmula 1, que tendrá su equipo en la temporada de 2026?

Es un desafío extraordinario. Estamos todos super entusiasmados. Va a ser muy bueno para la marca y confío en que nuestros ingenieros van a hacer un buen rol. Es un buen momento para una marca como Audi, con cambios de tecnología muy fuertes. Se dan un montón de factores que hacen que sea un buen momento para una marca como la nuestra de incorporarse. Aprenderemos y haremos experiencia.

¿Qué novedades podés adelantar para 2026?

Primero, quiero hablar de nuestros concesionarios. Prácticamente todos tienen algún proyecto de renovación o expansión, lo cual para nosotros como marca es muy bueno, porque medimos no solo la satisfacción de los clientes para con la marca, sino además de los inversores. Los concesionarios son nuestros primeros clientes, ellos tienen que creer en el producto e invertir en el negocio. Tenemos proyectos muy interesantes en cartera. En pocos meses vamos a abrir un showroom extraordinario en el complejo Viaviva, en Palermo.

¿Y en producto?

Por un lado, tendremos la renovación del Q3. De hecho, en Europa ya se está empezando a comercializar. Calculamos que para marzo o abril vamos a tenerlo. Un poco más tarde, llegará el nuevo A6, buque insignia de nuestra marca. Y con el correr del año vamos a tener más novedades. Ser líderes por tercer año consecutivo del mercado premium de autos en Argentina -y lo fuimos 10 años de los últimos 16- es muy importante, porque le da mayor fuerza y vigor al negocio.