El actual director técnico del INDEC, Pedro Lines, será el sucesor de Marco Lavagna al frente del organismo. El funcionario, actual número 2 del instituto estadístico con una trayectoria de 10 años, fue confirmado por el ministro de Economía, Luis Caputo, quien además reconoció que la salida de Lavagna se produjo por diferencias respecto a los tiempos de publicación del nuevo índice de inflación. Ahora, anticipó el ministro, se demorará la publicación del nuevo IPC.
Eso hace que el recambio sea aún más delicado. Cualquier modificación en el organismo es sensible de por sí tras los años de intervención que provocaron un enorme daño en la credibilidad de las estadísticas argentinas y la dificultad de su reconstrucción, A eso se agrega que, ante la falta de actualización de la composición del índice, crecieron las críticas por la aparente distorsión entre el IPC publicado y la percepción de los consumidores.
Según afirmó Caputo, Lavagna "renunció porque se ha estado trabajando en la nueva metodología del Indec y Marcos tenía como fecha implementarlo ahora, y con el Presidente siempre tuvimos la visión de que había que implementar un cambio una vez que el proceso de desinflación ya estaba totalmente consolidado”.
La decisión sorprendió tanto dentro como fuera del instituto porque el funcionario estaba al mando desde fines de 2019 y había liderado, entre otras tareas, la transformación estadística más importante del organismo en años. @@FIGURE@@
La gestión de Lavagna y su relación con la política
Lavagna asumió como director del Indec el 30 de diciembre de 2019, con el respaldo del entonces presidente Alberto Fernández y del ministro de Economía de ese momento. Tenía experiencia en economía pública y una trayectoria vinculada al peronismo y al Frente Renovador, lo que generaba expectativas en sectores gubernamentales y también recelos en otros.
Su gestión transitó varios momentos de tensión. En un tramo anterior de su carrera, cuando dirigía una consultora, había sido multado por la publicación de datos de inflación diferentes a los que difundía el Indec intervenido. Esa etapa formó parte de la historia de disputas sobre estadísticas oficiales que el organismo había vivido en la década previa.
El retorno de la normalización estadística en el Indec comenzó con Jorge Todesca y continuó con Lavagna. El trabajo incluyó reconstruir métodos, transparentar procesos que habían sido cuestionados por manipulaciones en años anteriores y fortalecer la independencia técnica de las cifras oficiales. Esto fue clave para recuperar credibilidad tras lo que se conoció como “apagón estadístico”, una etapa en que algunos indicadores fueron cuestionados por falta de fiabilidad.
Dentro de ese marco, Lavagna sostuvo la línea de transparencia en términos de metodología. Su gestión no estuvo exenta de críticas, sobre todo por el atraso en la actualización del IPC. Sectores del kirchnerismo lo responsabilizaron por no implementar los cambios antes de las elecciones presidenciales de 2025. El propio instituto difundió que la demora se debía a la necesidad de cumplir con estándares técnicos antes de publicar una nueva ponderación.
Tensiones internas: salarios y estructura del organismo
Una de las cuestiones que más preocupan a quienes conocen el organismo por dentro es la situación salarial del personal. El reclamo por salarios dignos y condiciones laborales claras no es nuevo. Dirigentes gremiales y delegados de trabajadores habían advertido el año pasado que el congelamiento de salarios en el sector público, que incluye al Indec, estaba provocando desgaste en equipos técnicos y directivos de áreas clave.
Según esas voces, la falta de actualización salarial empuja a profesionales con experiencia a buscar otros trabajos fuera del organismo. Esto afecta especialmente a las áreas técnicas, como las encuestas sobre condiciones de vida, pobreza o empleo. La jubilación anticipada de directores de áreas importantes el año pasado ejemplificó esa tensión interna. Algunos técnicos que tenían experiencia se retiraron antes de tiempo y generaron vacíos en capacidades especializadas. @@FIGURE@@
La renuncia de Lavagna se inserta en ese contexto de reclamos que provienen desde dentro del organismo y que, externamente, generan alertas sobre la capacidad del Indec para mantener una producción de estadísticas con criterios técnicos sólidos y continuidad institucional. Los trabajadores consideran que un estándar profesional robusto es condición necesaria para producir cifras que sostengan discusiones públicas y decisiones de política económica basadas en evidencia.
Qué significa el nuevo IPC y la mirada externa
El nuevo IPC que entró en vigencia este mes incluye varios cambios metodológicos. Entre ellos, la adopción de una clasificación más detallada de bienes y servicios, la actualización de ponderadores con datos más recientes de gastos familiares y una ampliación de la cobertura geográfica del relevamiento. Esto implica un volumen de observación de precios mayor, más canales de recolecta y una estructura de clasificación que busca reflejar con mayor fidelidad los hábitos de consumo. @@FIGURE@@
Analistas y economistas observan de cerca cómo se comporta este nuevo índice y comparan sus resultados con los de otras jurisdicciones que actualizaron su IPC con anterioridad. En la comparación del año pasado entre el IPC nacional y el de la Ciudad de Buenos Aires ya se observó una diferencia mínima en la inflación acumulada, lo que aportó cierto nivel de confianza en los métodos utilizados.
La renuncia de Lavagna, sin embargo, pone en foco otro aspecto: la necesidad de que el Indec mantenga una conducción técnica con autonomía y estabilidad en momentos en que la información estadística atraviesa debates públicos intensos. El reemplazo del director será observado con atención por sectores académicos, gremiales y políticos, que coinciden en la relevancia de que el instituto siga siendo confiable y no pierda consistencia técnica en sus procesos.