Era el nombre que más sonaba entre las apuestas y, finalmente, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó este viernes que el elegido para suceder a Jerome Powell al frente de la Reserva Federal de Estados Unidos es Kevin Warsh. La noticia era esperada por los mercados.
Antes del anuncio oficial, Wall Street y los mercados globales ya centraban su atención en Warsh, quien se perfilaba como el favorito para el puesto. De hecho, en Polymarket, la plataforma de predicción de mercados, lo daban como el ganador seguro, como si se tratara de una quiniela sobre la Fed.
Con el mandato de Jerome Powell cerca de terminar, Warsh aparecía como el candidato con un equilibrio entre experiencia técnica, vínculos corporativos y pasado en la propia Fed. Un perfil que despierta expectativas, pero también abre el debate sobre la independencia del banco central más influyente del mundo.

Sin embargo, algunos críticos advierten que su cercanía con la administración actual podría poner a prueba la autonomía del banco central. Se trata de un tema sensible para quienes sostienen que la Fed debe actuar con total independencia frente a las presiones políticas. “Conozco a Kevin desde hace mucho tiempo y no tengo ninguna duda de que pasará a la historia como uno de los grandes presidentes de la Reserva Federal, quizá el mejor”, expresó Trump en su red social. “Además de todo lo demás, es un ‘actor nato’ y nunca te defraudará”, continuó.
Un perfil de élite: educación y primeros pasos
Kevin Warsh nació en Albany, Nueva York, en 1970. Se graduó en la Universidad de Stanford y obtuvo el título de abogado en la Facultad de Derecho de Harvard. Además, cursó estudios en economía y gestión en instituciones académicas reconocidas. Inició su carrera en Morgan Stanley, donde se desempeñó en el área de fusiones y adquisiciones, antes de ingresar al sector público como asesor económico en la Casa Blanca, durante la presidencia
Esa combinación de formación académica y experiencia en finanzas lo posicionó como un candidato natural para integrar la Junta de Gobernadores de la Reserva Federal, a la que se sumó en 2006. En ese momento, se convirtió en uno de los miembros más jóvenes en la historia del organismo.

Durante su paso por la Fed, Warsh participó de la crisis financiera global de 2008 como nexo entre la entidad y Wall Street, y formó parte de las negociaciones para rescatar y estabilizar bancos. Ese período lo consolidó como un referente en política monetaria y mercados financieros, con capacidad para operar en contextos de alta presión y complejidad institucional.
Tras dejar el Banco Central, Warsh alternó la docencia y la investigación con cargos en el sector privado. Fue investigador visitante en la Hoover Institution y profesor en la Escuela de Negocios de Stanford, al tiempo que integró consejos de empresas globales y organizaciones económicas internacionales. Ese recorrido lo ubicó en un punto de cruce entre la política, la academia y las finanzas, una combinación que muchos consideran valiosa para liderar la Fed en momentos de incertidumbre.
Qué podría significar su presidencia para Argentina
Ahora que Warsh está a punto de asumir la presidencia de la Reserva Federal —tras la designación por parte del presidente, el Senado debe votar y aprobar el nombramiento—, se espera que busque un equilibrio entre la estabilidad de precios y el impulso a la actividad económica. Sin embargo, su vínculo con la Casa Blanca podría suscitar sospechas sobre posibles presiones políticas, algo que tanto inversores como legisladores seguirán con atención.
Kevin Warsh no es simplemente otro candidato. Es un veterano del sistema monetario estadounidense, con experiencia en crisis financieras, en redes académicas y en vínculos en el mundo corporativo. Su gestión podría marcar el rumbo económico de Estados Unidos en los próximos años.
*Nota publicada originalmente en Forbes España.