Superávit comercial histórico y un "despertar exportador", las proyecciones de Barclays para la Argentina
El banco inglés prevé un saldo positivo de US$ 27.000 millones para 2026, equivalente al 3,5% del PBI

La economía argentina atraviesa una transformación que pocos años atrás parecía improbable. Según un nuevo informe de Barclays, el sector externo dejó de ser una fuente de vulnerabilidad para convertirse en uno de los principales pilares de la estabilidad macroeconómica, impulsado por un salto histórico de las exportaciones, una fuerte acumulación de reservas y una mejora significativa de las cuentas externas.

La entidad financiera sostiene que el país se encuentra en medio de un verdadero "despertar exportador" y estima que la cuenta corriente, tradicionalmente uno de los puntos débiles de la economía argentina, podría cerrar prácticamente equilibrada durante 2026. Para Barclays, este cambio fortalece la sostenibilidad financiera del programa económico y reduce la dependencia de los flujos de capitales externos.

Uno de los datos más destacados del informe es la magnitud de la recuperación del comercio exterior. El banco proyecta un superávit comercial de alrededor de US$ 27.000 millones este año, equivalente al 3,5% del Producto Bruto Interno, una cifra que ubicaría a la Argentina entre los mejores desempeños de las últimas dos décadas.

Si bien el auge energético derivado de Vaca Muerta ocupa un lugar central en esta mejora, Barclays subraya que la expansión exportadora es mucho más amplia. Los volúmenes exportados alcanzaron máximos históricos y ya se ubican 17% por encima del récord anterior registrado en 2022. El crecimiento no se limita al petróleo y al gas: también se observan niveles récord en exportaciones primarias, productos agroindustriales y manufacturas.

Durante la gestión de Javier Milei, la ventas externas de productos primarios crecieron un 28% (Foto: Voz España)

De acuerdo con el análisis, durante la administración de Javier Milei las exportaciones energéticas aumentaron un 92% en volumen, mientras que las ventas externas de productos primarios crecieron un 28%, las de alimentos procesados avanzaron un 15% y las manufacturas registraron una expansión del 9%.

Entre los sectores industriales con mejor desempeño figuran los metales preciosos, metales básicos, productos plásticos, químicos y calzado, lo que refleja una mejora que trasciende ampliamente al sector energético.

Para Barclays, detrás de esta dinámica hay factores estructurales. La mayor apertura comercial, la eliminación de restricciones a las importaciones y una economía más estable habrían permitido que numerosas empresas recuperaran capacidad exportadora. El informe recuerda que cerca del 75% de las importaciones argentinas corresponden a insumos, bienes de capital y componentes productivos que durante años estuvieron limitados por controles administrativos.

No obstante, el banco también advierte sobre algunas señales de debilidad. La caída de las importaciones refleja una actividad económica todavía heterogénea, especialmente fuera de los sectores vinculados a recursos naturales. Barclays mantiene su preocupación por el impacto de un tipo de cambio real considerado fuerte sobre parte de la producción local y señala que esta situación podría afectar la popularidad del Gobierno de cara a las elecciones del próximo año.

La caída de las importaciones refleja una actividad económica heterogénea (Créditos: Pexels).

Sin embargo, la entidad considera que incluso si la actividad económica se acelera y las importaciones vuelven a crecer, el panorama externo seguiría siendo favorable. Según sus cálculos, un aumento de entre US$ 7.000 millones y US$ 11.000 millones en las compras externas podría ser compensado por un incremento adicional de aproximadamente US$ 6.000 millones en las exportaciones energéticas proyectadas para el próximo año, junto con una expansión más moderada de otros sectores exportadores.

Otro aspecto destacado del informe es la evolución de las reservas internacionales. Barclays señala que las compras de divisas realizadas por el Banco Central desde el inicio del programa de acumulación de reservas en enero se encuentran entre las más importantes observadas en los últimos 25 años. El objetivo oficial de adquirir US$ 10.000 millones durante 2026 prácticamente ya había sido alcanzado al finalizar mayo.

En paralelo, las reservas netas aumentaron más de US$ 6.300 millones en lo que va del año según la metodología utilizada por el Fondo Monetario Internacional. Para la entidad, existen posibilidades concretas de que Argentina supere por primera vez las metas de reservas pactadas con el organismo internacional, algo que contrasta con los incumplimientos observados durante 2025.

Barclays destaca el nivel de compra de divisas realizadas por el Banco Central (Créditos: Pexels).

Desde la óptica financiera, Barclays mantiene una visión cautelosamente positiva sobre la deuda soberana argentina. Aunque conserva una recomendación de "Market Weight", equivalente a una posición neutral, considera que los bonos todavía presentan margen para una compresión adicional de spreads cercana a los 50 puntos básicos durante los próximos meses.

El informe destaca que la caída de los rendimientos de los eurobonos por debajo del 10% vuelve a abrir la posibilidad de que el país retorne a los mercados internacionales de crédito. A ello se suma la mejora reciente de la calificación soberana otorgada por Fitch y la posibilidad de nuevas subas por parte de otras agencias, un factor que podría ampliar significativamente la base de inversores habilitados para comprar deuda argentina.

En ese contexto, Barclays recomienda específicamente los bonos soberanos ARGENT 2041, argumentando que ofrecen una combinación atractiva entre rendimiento, spread y precio de mercado.

La conclusión del banco es que la historia económica argentina comienza a mostrar un cambio de narrativa. Tras décadas en las que la escasez de dólares limitó el crecimiento y alimentó recurrentes crisis cambiarias, el país exhibe por primera vez en muchos años un escenario donde las exportaciones, la energía, la minería y una mayor estabilidad macroeconómica podrían convertirse en fuentes permanentes de generación de divisas.

El desafío, advierte Barclays, será sostener esa dinámica mientras la economía logra recuperar el nivel de actividad en los sectores que todavía permanecen rezagados.