Tras mejorar la nota de la Argentina y con el petróleo otra vez US$90, Moody´s advierte sobre los topes al precio de la nafta
La calificadora considera un riesgo moderado para la petrolera estatal argentina, que puede compensar ingresos por sus exportaciones y se encuentra mejor posicionada que otras compañías de la región.

En un escenario global marcado por la volatilidad de los precios de la energía, las petroleras estatales de  toda la región se encuentran en una encrucijada donde la rentabilidad financiera de las compañías choca de frente con las necesidades de políticas interna de los gobiernos. El caso argentino, que se destaca particularmente en el mapa por el boom de Vaca Muerta y el rol preponderante de YPF, está lejos de ser la excepción. De hecho, es uno de los casos más relevantes de un pormenorizado reporte de la calificadora de riesgo Moody’s, titulado "Oil & Gas – América Latina y el Caribe: las ganancias de las petroleras dependen del alcance de la política oficial por los altos precios del petróleo". El reporte pone la lupa sobre una de las herramientas de intervención más sensibles como los topes o “buffers” según la definición de Horacio Marín, presidente de la petrolera estatal argentina, a los precios de la nafta y el gasoil.

El análisis de la consultora internacional, que acaba de mejorar la nota de la deuda soberana de la Argentina, es tajante al señalar que los beneficios que las empresas petroleras estatales (NOCs, por sus siglas en inglés) podrían obtener de los altos precios internacionales del crudo, que ahora vuelven a escalar en la medida que se incrementó en las últimas semanas la tensión en torno al estrecho de Ormuz, otra vez cerrado. Esos beneficios, sin embargo, están condicionados directamente por el alcance de las políticas gubernamentales. En la Argentina, este debate cobra una relevancia central. Mientras que el potencial de Vaca Muerta impulsa las métricas de producción, la política de precios en el surtidor actúa como un ancla que, si bien busca contener la inflación y proteger el bolsillo del consumidor, erosiona los márgenes operativos de la principal compañía del país, afirma Moody´s.

Esos riesgos se minimizan con un precio internacional del petróleo que había retornado a un promedio de US$ 75 y hacían presumir una reducción en los precios en el surtidor hacia mediados del mes próximo. Sin embargo, el recalentamiento de la cotización internacional del petróleo, que trepa por estas horas por encima de los US$ 90, modifica radicalmente esa perspectiva y, en la medida que se vuelva a acercar a los US$ 100, se presume que otra vez empezará a operar la política de “amortiguador” de precios.

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Clasificación

El informe de Moody’s clasifica a las principales petroleras de la región bajo diversos prismas de riesgo. Uno de los indicadores más reveladores es la "Intensidad de intervención de políticas", donde YPF se ubica en un nivel de riesgo "moderado". Esta calificación la sitúa en una posición intermedia si se la compara con gigantes como Petroperú o Pemex (México), cuyas intervenciones políticas son calificadas como "altas" y representan un desafío mayor para su autonomía financiera.

Sin embargo, el concepto de "moderado" no implica ausencia de impacto. La política de topes de precios se ha convertido en una constante en la gestión macroeconómica regional. Para YPF, tanto la exposición en el segmento de exploración como en el de refinación y venta es considerada "moderada" por la calificadora, lo que refleja un cierto equilibrio entre la exportación de crudo y el abastecimiento doméstico a precios subsidiados.

La posición de la compañía es más favorable que la de Pemex o Petroperú, ambas con riesgo crediticio "alto", mientras que Petrobras, que ha logrado mantener un riesgo "bajo" por a una política de precios más alineada con el mercado internacional. 

Sin embargo, el diferencial para Argentina radica en su capacidad de exportación. El informe muestra que la producción destinada a refinados sigue siendo la parte mayoritaria de la torta, pero el volumen de exportados es el que ofrece el aire necesario para compensar las pérdidas o los bajos márgenes del mercado interno. Si la política de topes a la nafta se profundizara, la dependencia de los ingresos por exportación de crudo aumenta.