A medida que se acercan las elecciones en Argentina, los inversores vuelven a preguntarse cómo posicionar sus carteras para atravesar un período que históricamente estuvo marcado por una mayor volatilidad en los activos financieros.
Sin embargo, el escenario actual presenta una particularidad: la diferencia de rendimiento entre los bonos soberanos y los corporativos se redujo de manera significativa, obligando a evaluar si vale la pena asumir un riesgo adicional por un retorno apenas superior.
Durante los últimos meses, la mejora en la percepción sobre el crédito corporativo comprimió los spreads frente a la deuda soberana.
Mientras los títulos de deuda soberana se negocian en el mercado con una tasa interna de retorno (TIR) promedio del 8,5%, los bonos corporativos de empresas privadas se operan con una rentabilidad del 7,5%, aproximadamente.
En este contexto, los analistas consideran que la decisión ya no pasa únicamente por cuál bono ofrece una tasa más elevada, sino por cuánto riesgo está dispuesto a asumir cada inversor.
Para Isaías Marini, analista de Estrategia en One618, el escenario favorece a las obligaciones negociables. "Con la reciente compresión de los spreads corporativos, el diferencial de rendimiento frente a los bonos soberanos se redujo a apenas unos 100 puntos básicos. En este contexto, y a medida que nos acercamos al próximo ciclo electoral, consideramos que los bonos corporativos ofrecen un perfil de riesgo-retorno relativamente más atractivo", explicó.
El especialista destacó que, a lo largo del tiempo, estos instrumentos registraron un comportamiento más estable durante períodos de incertidumbre.
"Históricamente, estos instrumentos han mostrado una menor volatilidad que los soberanos durante períodos de mayor incertidumbre política. A esto se suma la solidez de los fundamentos de buena parte de los emisores locales, especialmente en el sector de petróleo y gas", sostuvo.
Según Marini, la combinación entre balances sólidos, generación de caja en dólares y menor exposición a los vaivenes políticos convierte al crédito corporativo en una alternativa defensiva. "Por eso, dentro del crédito argentino, vemos mayor valor defensivo en los bonos corporativos, aun cuando su rendimiento sea algo menor", afirmó.
Por su parte, el equipo de Investigación de Puente coincidió en que las compañías líderes del sector energético aparecen como una de las mejores opciones para atravesar el proceso electoral.
De acuerdo a la firma, destacan los bonos de empresas energéticas, que ofrecen rendimientos cercanos al 7% anual en dólares, respaldados por ingresos dolarizados, una generación de caja más estable y fundamentos operativos sólidos. Estas características les permiten atravesar con mayor resiliencia eventuales episodios de volatilidad política o financiera.
El mercado aún confía en la deuda pública
A pesar de ello, los bonos del Tesoro argentino continúan siendo una alternativa interesante para los inversores con un perfil más agresivo.
Desde Puente explican que los títulos de largo plazo, especialmente aquellos con vencimientos superiores a diez años, ofrecen rendimientos cercanos al 8,5% anual en dólares y mantienen un importante potencial de apreciación si continúa disminuyendo el riesgo país.
No obstante, también representan los activos más sensibles a cualquier cambio en el escenario político. La experiencia reciente sirve como ejemplo. Durante el proceso de elecciones legislativas de 2025, los bonos soberanos llegaron a caer cerca de 12% en apenas un mes, para luego recuperar aproximadamente 18% en los dos meses siguientes, reflejando la elevada volatilidad que suele acompañar estos procesos electorales.
Por ese motivo, quienes opten por este segmento deben estar preparados para soportar fluctuaciones de precio considerablemente mayores.
Otro segmento que volvió a captar el interés del mercado es el de los bonos provinciales. Tras varios años alejadas de los mercados internacionales, algunas provincias argentinas aprovecharon la mejora de las cuentas fiscales para regresar con emisiones en dólares bajo ley de Nueva York.
Desde Puente consideran que estos títulos permiten incorporar una fuente adicional de diversificación dentro de una cartera de renta fija. En promedio, ofrecen rendimientos de entre 7,5% y 8% anual en dólares, ubicándose entre los corporativos y los soberanos tanto en rentabilidad como en nivel de riesgo.
Además, algunas emisiones cuentan con garantías respaldadas por regalías hidrocarburíferas o pertenecen a provincias con un historial favorable de cumplimiento, factores que ayudan a reducir el riesgo crediticio.
“En este contexto, una estrategia diversificada entre corporativos sólidos, provinciales seleccionados y una porción de soberanos puede ofrecer una mejor combinación entre rendimiento, cobertura y volatilidad de cara al período electoral”, concluyeron los ejecutivos.