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Riesgo país debajo de 500 puntos: para Wall Street, Argentina ofrece potencial pero exige paciencia

Esteban Monte

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El índice que elabora JP Morgan marca 480 pb, el mismo nivel al que Ecuador emitió deuda esta semana. El impacto del contexto regional y los desafíos que persisten

28 Enero de 2026 13.07

El fenómeno no ocurre en el vacío. En un contexto regional donde buena parte de América Latina ya mostró fuertes subas en activos financieros y donde las historias de crecimiento rápido empiezan a escasear, Argentina reaparece como un caso particular: alto riesgo, pero también alto potencial si el proceso de estabilización logra sostenerse. Tras la existosa colocación de Ecuador en las últimas horas y gracias al volumen acumulado de reservas por el Banco Central durante el mes, el riesgo país perforó ayer los 500 puntos básicos y sigue bajando. A media rueda se ubicaba el miércoles en los 484 puntos.

El primer factor que explican los informes es político. En su último relevamiento regional, Bank of America señala que el escenario posterior a las elecciones generó un punto de inflexión en la percepción del país. Según el banco, “las dinámicas posteriores a las elecciones han sido, en líneas generales, favorables, especialmente para los sectores vinculados a energía y petróleo”, en un marco de mayor previsibilidad regulatoria y señales de disciplina fiscal. Para los analistas, ese cambio no elimina los riesgos, pero sí reduce uno de los principales obstáculos históricos: la incertidumbre política permanente.

La lectura es compartida por J.P. Morgan, que en su informe regional destaca que el fortalecimiento del oficialismo en el Congreso permitió avanzar en decisiones clave que habían quedado postergadas. En ese sentido, el banco subraya que “la aprobación del Presupuesto 2026 y la implementación de nuevas medidas fiscales ayudaron a consolidar el marco macroeconómico y mejorar el clima de inversión”. El documento también menciona la expectativa de reformas adicionales en materia laboral y minera, consideradas centrales para atraer inversión de largo plazo.

Sin embargo, el núcleo del debate sigue estando en el frente financiero. Argentina continúa fuera de los mercados internacionales de deuda y no muestra apuro por regresar. Pero el foco de la discusión ya no pasa por la imposibilidad, sino por la conveniencia y el momento adecuado. Un informe reciente de Santander pone el tema en perspectiva a partir de la comparación con Ecuador, que logró reingresar a los mercados con una emisión de bonos que despertó interés entre inversores de alto rendimiento. En ese análisis, la entidad señala que “Argentina podría beneficiarse de operaciones de manejo de pasivos que reduzcan los fuertes vencimientos en dólares y alivien los riesgos de liquidez”, incluso sin necesidad de lanzar una emisión tradicional en el corto plazo.

Wall Street, acciones, inversiones
 

Santander remarca que el Gobierno argentino mantiene una estrategia conservadora, priorizando el financiamiento local y evitando costos elevados en dólares. Aun así, el banco advierte que “una gestión más proactiva de la deuda ayudaría a reducir spreads y mejorar la percepción crediticia”, especialmente en un contexto en el que el programa con el FMI contempla emisiones privadas y en el que el mercado comienza a mirar con más atención la sostenibilidad del perfil de vencimientos.

Mientras el debate externo sigue abierto, los cambios más visibles se producen puertas adentro. El mercado local de deuda muestra una transformación que no pasa desapercibida para los analistas. En su guía sobre mercados domésticos, J.P. Morgan destaca que “la estructura de la deuda en pesos evolucionó de manera significativa, con una reducción sostenida del peso de los instrumentos indexados y un aumento de las emisiones a tasa fija”. Para el banco, este proceso marca un paso importante en la reconstrucción del mercado de capitales y en la recuperación gradual de la confianza en la moneda local.

El informe también subraya la extensión de plazos promedio y la diversificación de instrumentos, factores que reducen la vulnerabilidad financiera del Tesoro. En paralelo, el régimen cambiario más flexible y la validación de tasas reales positivas generan condiciones que algunos inversores consideran atractivas. Según J.P. Morgan, “la estabilidad del tipo de cambio y las tasas actuales crean oportunidades para estrategias de carry en el corto plazo”, siempre que no se produzcan shocks políticos o macroeconómicos inesperados.

El renovado interés no se limita al mercado de deuda. En el frente accionario, Argentina vuelve a aparecer en el radar, aunque de forma incipiente. Una encuesta regional de Bradesco BBI muestra que, si bien más del 60% de los inversores aún no tiene exposición a acciones argentinas, el país empieza a escalar posiciones en las preferencias de mediano plazo. El informe señala que “el interés por Argentina está en proceso de reconstrucción, impulsado por la expectativa de reformas estructurales y una mejora sostenida del marco macroeconómico”. 

La encuesta también refleja una particularidad: muchos inversores observan el mercado argentino sin participar todavía, a la espera de señales más contundentes. Para Bradesco, “Argentina combina un alto potencial con un nivel de riesgo que todavía limita una adopción masiva”, lo que explica por qué el interés crece más rápido que las posiciones efectivas.

En conjunto, los informes coinciden en que el proceso está lejos de completarse. Persisten desafíos estructurales, restricciones de mercado y una historia reciente que invita a la cautela. Pero también coinciden en algo que durante años estuvo ausente: Argentina volvió a ser parte de la conversación.

En un escenario regional donde muchos activos ya reflejan buenas noticias en sus precios, el país reaparece como una historia distinta, aún incompleta, pero con margen para sorprender. Para los inversores globales, eso no implica optimismo ciego, pero sí una razón válida para volver a mirar.

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