La caída del 15 % de las acciones de Microsoft en lo que va del año respondió, sobre todo, a la ansiedad de los inversores frente a los fuertes gastos de capital vinculados a la inteligencia artificial y a una leve desaceleración en la tasa de crecimiento de Azure, que la compañía informó a fines de enero.
Este retroceso dejó a Microsoft en una posición atractiva para quienes miran el largo plazo. Al cotizar en un nivel de entrada más conveniente, la acción brinda exposición a una empresa con crecimiento resiliente, un flujo de caja sólido y una estructura de capital conservadora, con bajo nivel de endeudamiento. Ahora bien, la pregunta persiste: ¿alcanzan estas fortalezas para contrarrestar la presión de corto plazo que genera el fuerte desembolso en infraestructura?
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La tesis de inversión pone el foco en la capacidad de Microsoft para capitalizar el avance de la inteligencia artificial generativa a partir de dos activos estratégicos clave: su alianza exclusiva en la nube con OpenAI y su amplio canal de distribución empresarial, integrado a través de Microsoft 365.

Esa combinación le permite capturar nuevas cargas de trabajo vinculadas a la IA en Azure y, al mismo tiempo, elevar de forma significativa el ingreso promedio por usuario (ARPU) en más de 450 millones de puestos comerciales que ya forman parte de su ecosistema.
El crecimiento de los ingresos de Azure alcanzó el 39 % interanual en el segundo trimestre del año fiscal 2026, impulsado por un salto del 157 % en los servicios vinculados a la inteligencia artificial.
A su vez, la obligación de desempeño comercial restante (RPO) trepó 110 % frente al mismo período del año anterior y llegó a US$ 625.000 millones, una señal clara del volumen de ingresos que la compañía tiene asegurados hacia adelante.
Además, el mercado direccionable para las ventas adicionales de Copilot supera los 450 millones de asientos comerciales pagos. Ese dato refleja una oportunidad relevante para ampliar ingresos con márgenes elevados dentro de su base instalada.
¿Cómo se ven los fundamentos de Microsoft?
- Los números muestran un desempeño sólido. En los últimos doce meses (LTM), los ingresos crecieron 16,7 %, mientras que el promedio de los últimos tres años marcó 14,4 %. Se trata de una tasa de expansión consistente para una compañía de su tamaño.
- En cuanto a rentabilidad, el margen operativo promedió casi 45,3 % en los últimos tres años, un nivel que refleja eficiencia y una fuerte capacidad para sostener ganancias.
- Además, no hubo sobresaltos en el último año: Microsoft mejoró sus principales indicadores financieros y mantuvo una evolución ordenada de su negocio.
- Por otro lado, la valuación luce moderada. A pesar de estos fundamentos, las acciones de MSFT cotizan con un múltiplo precio/ganancias (PE) de 25,0.
A continuación, se presenta una comparación breve de los fundamentos de MSFT frente a las medianas del S&P.

La visión bajista y el debate actual sobre inversiones
El debate en torno a MSFT se concentra en el peso de las inversiones en inteligencia artificial. Los inversores más optimistas sostienen que el fuerte gasto de capital en IA resulta indispensable para aprovechar una oportunidad de largo alcance. Del otro lado, los más cautelosos advierten sobre posibles rendimientos decrecientes, presión sobre los márgenes y dudas sobre si la demanda alcanzará para justificar un desembolso anual superior a US$ 150.000 millones.
Hoy predomina una postura neutral. La abultada cartera de pedidos vinculada a la IA compensa, en parte, la inquietud por el elevado nivel de inversión y por la leve desaceleración en el crecimiento de Azure. En este contexto, los inversores ponderan el potencial de la inteligencia artificial en el largo plazo frente a las tensiones inmediatas sobre la rentabilidad y los riesgos asociados a la ejecución de esa estrategia.
Visión alcista y visión bajista
Desde la mirada optimista, la demanda hoy se encuentra limitada por la oferta. Un RPO de US$ 625.000 millones y un crecimiento del 157 % en los servicios de inteligencia artificial sugieren que cada dólar invertido en GPU tendrá retorno y que la compañía podría asegurar una década de expansión sostenida.
En cambio, la postura más cauta pone el foco en el nivel de inversión. Un gasto de capital de US$ 37.500 millones en el segundo trimestre, una leve desaceleración en el crecimiento de Azure —del 40 % al 39 %— y una alta concentración del RPO en OpenAI plantean interrogantes sobre la sustentabilidad de ese ritmo. Según esta visión, el esquema actual podría derivar en un crecimiento ineficiente, con riesgos relevantes en la ejecución.
*Este artículo fue publicado originalmente en Forbes.com.