La discusión sobre quién marcará las reglas de la inteligencia artificial dejó de ser un tema técnico para convertirse en un frente político y geopolítico de alto voltaje. En el Aspen Ideas Festival, en Colorado, Peter Thiel, cofundador de PayPal y Palantir y uno de los inversores más influyentes de Silicon Valley, atacó directamente al Papa León XIV, el primer pontífice estadounidense, por su llamado a “desarmar” la IA y someterla a una fuerte supervisión internacional.
Según CNN, Thiel sostuvo que la encíclica “Magnifica Humanitas” solo frenaría a Occidente en la carrera tecnológica frente a China. Como el mensaje del Papa puede influir en líderes y reguladores de Estados Unidos, pero es poco probable que modifique la estrategia de Pekín, el resultado sería asimétrico: “ralentizar” a un lado mientras el otro avanza sin restricciones. En su propia síntesis, Thiel concluyó que eso significaba que León XIV estaba “trabajando para los comunistas chinos”, un comentario que el público recibió con risas.
Qué dice el Papa sobre la IA
La crítica de Thiel llega después de que León XIV presentara personalmente, en mayo pasado, su primera encíclica, “Magnifica Humanitas”, centrada en “la custodia de la persona humana en la era de la inteligencia artificial”. El documento papal alerta sobre una competencia por “algoritmos cada vez más potentes y conjuntos de datos cada vez más extensos”, motivada por la búsqueda de supremacía geopolítica y comercial.
El Papa norteamericano plantea una distinción clara: la tecnología que libera a las personas de tareas “arduas, repetitivas o peligrosas” y ofrece “apoyo inteligente” puede ser positiva, pero advierte que “la búsqueda de beneficios no debe llevar a decisiones que sacrifiquen sistemáticamente puestos de trabajo”.
En su texto, León XIV también denuncia el uso de la IA para “construir narrativas distorsionadas” y alerta sobre la proliferación de armas autónomas, que podrían hacer que “la guerra sea más ‘factible’ y menos sujeta al control humano”. En una frase que resume su enfoque, sostiene que la IA debe ser “desarmada, liberada de lógicas que la convierten en instrumento de dominación, exclusión y muerte”, y compara su regulación con la del uso civil de la energía nuclear: “debe servir a todos y promover el bien común”.
Un enfrentamiento que viene de la guerra con Irán
Las declaraciones de Thiel acerca del papel del líder vaticano tienen un hilo muy claro. El Papa León XIV es uno de los críticos más visibles de la administración del Presidente Donald Trump y de su estrategia militar, en particular la guerra con Irán. Tras el inicio del conflicto, el pontífice advirtió que podía desatar una “espiral de violencia” que se transformara en “un abismo imposible de salvar”.
En una reacción sin precedentes entre el Vaticano y EE.UU., el presidente respondió atacando directamente al Papa en redes sociales, tildándolo de “débil en materia de crimen” y “terrible para la política exterior”.
En ese contexto, el cuestionamiento de Thiel —un reconocido aliado de Trump en Silicon Valley y padrino político del vicepresidente JD Vance, con quien trabajó en Mithril Capital— se lee también como un capítulo más de la guerra cultural entre un sector del establishment tecnológico libertario y un Vaticano que intenta construir un marco ético global para la IA.
El “Maestro de la IA” contra el “fin de la historia”
El panel de Aspen, titulado “Humanity at the End of History”, lo compartió Thiel con el politólogo Francis Fukuyama, célebre por su tesis del “fin de la historia”, que planteaba que la democracia liberal podía constituir la forma final de organización política tras la Guerra Fría.
En esta nueva discusión, Fukuyama advirtió que el mayor peligro está en abandonar las instituciones que sostienen la democracia. Thiel replicó que esas mismas instituciones se han convertido en “motores de parálisis” y que décadas de “estancamiento tecnológico” han empujado la política occidental hacia una inestabilidad creciente: “Las maneras extrañas en que la política se ha vuelto loca me están diciendo algo muy profundo”, sostuvo.
Críticos de su pensamiento lo acusan de promover una forma de “tecnoautoritarismo”, al desconfiar de la democracia representativa y favorecer esquemas de gobernanza liderados por élites tecnológicas.
Alerta sobre una “toma democrática-socialista”
En Aspen, Thiel también lanzó una advertencia política interna: “Creo que va a haber una toma democrática-socialista del Partido Demócrata”, dijo, refiriéndose al avance de corrientes identificadas como socialistas democráticas dentro de esa fuerza, desde la elección del alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, hasta una serie de victorias en primarias municipales y legislativas.
Para el inversor germano-estadounidense, el eje del sistema ya no pasa por la disputa entre demócratas y republicanos. “El Partido Republicano no importa tanto. Es el menos importante. Cuando el Partido Demócrata caiga, este país se termina”, sentenció.
Su lectura de la historia estadounidense también desafía interpretaciones tradicionales. Criticando las protestas anti-Trump que apelan al “imperio de la ley”, Thiel sostuvo que la Revolución Americana no fue un levantamiento contra el rey Jorge III sino contra un Parlamento británico “totalitario”, y que la Constitución se diseñó como correctivo a una “regla tiránica de abogados”. A su juicio, la Presidencia estadounidense se creó para ser “más poderosa que el rey Jorge III”.
Palantir, Anthropic y el poder distribuido
En el panel, Thiel defendió el rol de Palantir, la compañía de software que cofundó y que mantiene contratos de miles de millones con agencias como el Pentágono y el servicio de inmigración (ICE). Sostuvo que, pese a esa relación, la empresa “no está unida por la cadera” al “deep state” estadounidense, y definió a sus líderes como “gente del tipo disidente leal”, recordando que ni él ni el CEO Alex Karp tienen credenciales de seguridad.
La influencia de las grandes tecnológicas, aseguró, es “una de las cosas realmente saludables de Estados Unidos”, porque implica que “los centros de poder están distribuidos”. Como ejemplo, lanzó una afirmación conspirativa sin evidencia: que la firma de IA Anthropic, a la que calificó de “empresa liberal woke” y a la que atribuyó “ganar la carrera de la IA”, “arreglará las elecciones en 2028” a favor de los demócratas usando sus modelos para “superar por completo” cualquier intento ideológico contrario de Elon Musk desde X.
Thiel también reivindicó el nombre de Palantir frente a sus críticos. La compañía toma su nombre de las piedras videntes de “El Señor de los Anillos”, que en la saga terminan controladas por el villano Sauron.
Para el empresario, esa lectura es errónea: “Hacia el final, la usan los buenos”, afirmó, recordando que Aragorn emplea un palantír para enfrentarse a Sauron y mostrarle la espada restaurada de sus ancestros, empujando al enemigo a un error estratégico. “Cualquiera que te cuente otra historia de Tolkien no sabe de qué está hablando, a nivel literario”, remató.
Fuentes: Forbes US, CNN, Global Banking and Finance, Pillar Catholic