La fuerte recuperación de los bonos soberanos en dólares sigue impulsando una baja del riesgo país, que cerró en 421 puntos básicos, su nivel más bajo en aproximadamente ocho años.
El movimiento estuvo respaldado por la mejora en la percepción del mercado sobre la deuda argentina y por las recientes subas de calificación crediticia otorgadas por Fitch Ratings y S&P Global Ratings.
Tras un primer semestre en el que los bonos en dólares acumularon ganancias superiores al 10%, la principal incógnita es cuánto recorrido adicional queda para estos activos. Si bien los analistas consideran que todavía existe margen para una mayor compresión del riesgo país, también advierten que el potencial ya no es tan amplio como meses atrás.
Uno de los factores que concentra la atención de los inversores es el próximo pago de capital e intereses de los Bonares. El Tesoro desembolsará alrededor de US$ 4.200 millones, y el mercado espera que una parte significativa de esos fondos vuelva a canalizarse hacia instrumentos de renta fija en dólares, generando una nueva demanda que sostenga las cotizaciones.
No obstante, desde Delphos Investment recomiendan adoptar una postura más prudente luego del fuerte rally registrado por la deuda soberana. "Si bien queda la posibilidad de un nuevo impulso, vemos una ventana para capitalizar parte de las ganancias y administrar riesgo, con rotación hacia ON de empresas de primera línea como alternativa más defensiva", señalaron desde la firma.
Aun así, el informe de Delphos sostiene que, pese al importante descenso del riesgo país, Argentina todavía presenta un diferencial respecto de otras economías con una calificación crediticia similar.
Según el análisis, los países ubicados dentro de la categoría "B" suelen operar con riesgos país cercanos a los 300 puntos básicos, lo que deja espacio para que Argentina continúe reduciendo ese indicador. En ese sentido, la firma estima que todavía podría registrarse una baja adicional de entre 130 y 150 puntos básicos.
"Ese diferencial es el que puede traccionar un flujo que hasta ahora se mantuvo afuera. La comparación contra Latinoamérica refuerza el argumento, con Argentina rindiendo por encima de sus pares regionales", afirmaron.
Desde IOL también se mostraron optimistas con el futuro del riesgo país: “En perspectiva, el promedio del spread de los países con calificación B- se ubica en 350 puntos básicos para un benchmark a 10 años; a juzgar por el panorama actual, la potencial de compresión (basándonos en la valuación relativa contra deuda similar) es de aproximadamente 100 bps”.
Dentro del universo de deuda soberana, los especialistas consideran que los bonos de mayor plazo son los que aún ofrecen el mejor recorrido. Las valuaciones actuales muestran que, al compararlos con títulos emitidos por países como El Salvador, Nigeria o Ghana, todavía existiría un potencial de apreciación estimado entre 8% y 16%, dependiendo de cada instrumento.
“Mantenemos una view positiva para los bonos soberanos hard dollar, apoyada en la continuidad de compras del BCRA (ya a menor ritmo), del financiamiento en argendólares del Tesoro, avances en cuanto al rolleo de REPOs y la posibilidad de cierto efecto reinversión luego de los cupones del 9 de julio”, sostuvieron desde Proficio Investment.
“Dado que el Tesoro ya agotó las emisiones de US$ 2.000 millones de los bonares 2027 y 2028, queda una duda de si incluirá nuevas series en las próximas licitaciones: dados los depósitos del sector privado en dólares en torno a los US$ 39.000 millones, tendemos a pensar que existe demanda pendiente de estos títulos. Nos concentramos principalmente en AL41 y AL35”, añadieron.