Milei ante el Congreso: firme con el equilibrio fiscal, menos impuestos y señales pro mercado para 2026
Milei consolidó ante el Congreso un mensaje pro mercado: déficit cero, baja de impuestos, desregulación, apertura comercial y regímenes de incentivos como el RIGI para atraer capital e impulsar inversión y empleo privado.

En su tercera apertura de sesiones, Javier Milei buscó consolidar un mensaje central para empresas, inversores y el mundo del trabajo: el rumbo económico estará anclado en equilibrio fiscal permanente, desregulación, baja de impuestos y apertura comercial, con el RIGI y el nuevo esquema laboral como pivotes de un ciclo de inversión de largo plazo.

Un nuevo marco macro: déficit cero, menos gasto y menos impuestos

Milei presentó como hito político‑económico la aprobación del “primer presupuesto sin déficit fiscal, libre de default en 100 años”, afirmando que el Gobierno eliminó en su primer mes un rojo de “5% del PBI de una sola tajada”. Según el discurso, el ajuste se hizo “sin subir impuestos” y, por el contrario, con una reducción de la carga tributaria “equivalente a dos puntos y medio del PBI”, vía baja de tributos nacionales y eliminación de algunos impuestos internos y aranceles sectoriales.

El Presidente detalló que en 2024 el gasto primario del Estado nacional se redujo “30% en términos reales” y que el déficit cuasifiscal del Banco Central —que ubicó en “10% del PBI”— fue eliminado “en tan solo 6 meses”, al tiempo que se inició un proceso de recomposición de reservas “pagando todo el año deuda en dólares cash” por la imposibilidad de acceder a los mercados. En paralelo, defendió la política monetaria contractiva como condición para bajar la inflación, que ubicó “por encima del 200%” en 2023 y “viajando a una velocidad del 17.000% anualizado”, frente a una inflación que “terminó en 2025 en torno al 30%”.

Milei resaltó también la trayectoria de la actividad: según su diagnóstico, el EMAE desestacionalizado creció “6,6% punta a punta” en 2024 (diciembre contra diciembre) y “3,3%” en 2025, acumulando “más del 10%” en dos años. “Estamos saliendo del pozo”, resumió, y subrayó que el proceso se dio “sin expropiaciones, ni default, ni hiperinflaciones”, en un marco de respeto a la propiedad privada.

El mensaje al mercado fue explícito: “Nada más importante que seguir defendiendo con uñas y dientes el equilibrio fiscal y una política monetaria restrictiva”, como base para bajar el riesgo país, reducir la tasa en dólares y permitir que la tasa nominal en pesos descienda de forma “endógena” a medida que se corrigen precios relativos y se reasignan recursos.

Reforma laboral, desregulación y rebaja impositiva: el paquete pro empresa

Para el sector productivo, el Presidente hiló tres ejes: modernización del mercado de trabajo, desregulación masiva y alivio fiscal selectivo.

En materia laboral, reivindicó la recién sancionada “Ley de modernización laboral” como el fin de “un delirio sancionado hace 50 años, inspirado en ideas cavernícolas de hace 80 años”, al que responsabilizó por haber dejado “a la mitad de los trabajadores en el mercado informal” y llegar al final del último ciclo kirchnerista “con el 30% de los trabajadores formales pobres”. Sostuvo que la nueva normativa “permitirá que el mercado de trabajo pueda estar en línea con una economía que está siendo testigo de la mayor transformación de la historia”, en combinación con el Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones (RIMI), destinado a facilitar la amortización rápida de bienes de capital para PyMEs.

En el frente regulatorio, Milei destacó la tarea del Ministerio de Desregulación, a cargo de Federico Sturzenegger, con “más de 14.500 desregulaciones” en múltiples áreas. Enumeró impactos concretos:

récords en el mercado aerocomercial de pasajeros;

mayor acceso de productores a maquinaria importada;

normalización del mercado de alquileres tras la derogación de la Ley de Alquileres, con un aumento de la oferta y una baja “del 30% en términos reales” en los precios de los alquileres.

También reivindicó la eliminación de las licencias de importación (IRAs), la ampliación del courier y la baja de aranceles, que, según su visión, desarticularon “un siniestro sistema de licencias” que generaba sobrecostos y arbitrajes cambiarios a favor de “amigos del poder”.

En materia impositiva, aseguró que el Gobierno avanzó en:

eliminación del impuesto PAIS y de retenciones para economías regionales y cadenas productivas puntuales;

reducción de percepciones de IVA y Ganancias sobre importaciones de bienes básicos;

baja de aranceles para ropa, telas, electrodomésticos, neumáticos, motos, insumos industriales, fertilizantes, herbicidas y electrónicos; 

reducción de impuestos internos a autos y motos, aranceles a autos híbridos y eléctricos, aranceles a celulares, impuestos internos a productos electrónicos y al seguro.

Milei subrayó que ahora “falta que las provincias y los municipios hagan su parte” y mencionó una herramienta para denunciar tasas locales “excesivas”, como señal de presión hacia los gobiernos subnacionales.

Empresas públicas, privatizaciones y un nuevo paradigma de inversión

Uno de los pasajes más dirigidos al empresariado fue el dedicado a las compañías estatales y los esquemas de incentivos a la inversión. El Presidente afirmó que “la gran mayoría” de las empresas públicas, “antes deficitarias”, pasaron “a estar en equilibrio”, con un ahorro directo para los contribuyentes. Usó como caso emblemático a Aerolíneas Argentinas, de la que dijo que entre 2008 y su llegada al poder le costó “U$S 8.000 millones” al país y que en el último ejercicio “generó ganancias por U$S 100 millones”.

En simultáneo, reivindicó las primeras privatizaciones habilitadas por la Ley Bases y anticipó que se trabaja en los “requisitos para privatizar las restantes”. La línea argumental es que el Estado dejará de operar empresas “aguantadero de militantes” para concentrarse en funciones esenciales, mientras se abre espacio al capital privado.

El punto fuerte del discurso para inversores fue el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), al que Milei calificó como “la política de desarrollo más eficaz del siglo”. Según sus cifras, en un año de vigencia se aprobaron proyectos por “U$S 25.000 millones” ya en marcha y se analizan solicitudes adicionales por “U$S 45.000 millones”. En total, mencionó “32 proyectos” distribuidos en “11 provincias”, con una demanda proyectada de “más de 60.000 puestos de trabajo directos e indirectos”.

El objetivo declarado es transformar el RIGI en “política de Estado” y no en excepción, de modo que “la meta no es que el RIGI converja al resto de la economía, sino que el resto de la economía pueda eventualmente tener el mismo trato que el RIGI”. En paralelo, el Gobierno lanzó el RIMI, orientado a “medias inversiones”, con foco en la expansión de PyMEs.

En el plano financiero, Milei enlazó estas políticas con la “Ley de inocencia fiscal”, que —según describió— revierte un esquema en el cual “el pagador de impuestos era culpable hasta que se demostrara lo contrario” y busca sentar las bases para que el sistema financiero “quintuplice su tamaño” a partir de una menor persecución fiscal y un marco de mayor seguridad jurídica.

Apertura comercial, recursos estratégicos y agenda 2026 pro negocios

Para las entidades de la producción y el trabajo, el Presidente planteó una narrativa de “nuevo ciclo exportador” apoyado en tres pilares: desregulación, capital humano y apertura comercial sostenida.

Resaltó tres hitos recientes:

la promulgación del acuerdo Mercosur–Unión Europea, que definió como un paso hacia un comercio que “eleva la calidad de vida” al permitir acceder a bienes de “mayor calidad a mejor precio”;

un nuevo acuerdo comercial con Estados Unidos “luego de 21 años” del rechazo al ALCA;

el compromiso de “ratificar el acuerdo con los Estados Unidos” y profundizar tratados internacionales, junto con una reforma del Código Aduanero.

En materia de recursos, habló de una “oportunidad histórica” basada en:

un complejo energético que, proyectó, podría exportar “U$S 50.000 millones” en cinco años, frente a exportaciones totales de “U$S 80.000 millones” el año pasado;

expansión minera a lo largo de la Cordillera, con cientos de miles de empleos potenciales y un horizonte de “1.000.000 de puestos de trabajo reales” si se replicara el modelo chileno;

una frontera agrícola capaz de producir “300 millones de toneladas de grano”, el doble de la producción actual, con un régimen de propiedad intelectual para semillas y un sendero gradual de baja de retenciones “en la medida que el superávit fiscal lo permita”.

El Presidente enfatizó, además, el impacto de la energía barata como insumo transversal para atraer “industria pesada, petroquímica, siderúrgica, aluminio, producción de hidrógeno, procesamiento de litio y minerales críticos” y la instalación de data centers y capacidad de cómputo en la Patagonia, aprovechando clima y disponibilidad energética para infraestructura de inteligencia artificial.

Hacia adelante, Milei definió 2026 como “el Año de la Grandeza Argentina” y anticipó una agenda de “90 paquetes de reformas estructurales en un año”, preparados por los ministerios, con envíos mensuales de proyectos al Congreso. Recalcó que el objetivo no es acumular poder, sino “reducir el tamaño del Estado” y “devolverle el poder” a la sociedad.

El mensaje de cierre para el mundo empresario y financiero combinó promesa y advertencia: el Gobierno se compromete a sostener el ancla fiscal y monetaria, profundizar la apertura y garantizar un marco de propiedad y contratos más robusto; a cambio, espera que el sector privado tome la posta en inversión, generación de empleo y expansión exportadora en un contexto global que, subrayó, favorecerá a los países capaces de ofrecer recursos, estabilidad macro y alineamiento estratégico con Occidente.