Después de varios meses de relativa estabilidad cambiaria, el dólar volvió a mostrar señales de tensión en el inicio de junio. La cotización mayorista alcanzó los $1.438, su nivel más alto en cuatro meses, mientras que el mercado comenzó a preguntarse si se trata de un movimiento transitorio o del comienzo de una nueva etapa de presión cambiaria.
Si bien el Gobierno insiste en que el esquema de bandas cambiarias funciona correctamente y que existen suficientes divisas para abastecer la demanda, operadores financieros y analistas identifican una combinación de factores que explican el reciente repunte.
“El mercado cambiario inició junio con subas generalizadas en todas sus cotizaciones. La City debate si este rumbo alcista continuará durante un mes clave, marcado por el cierre de la liquidación de la cosecha gruesa”, comentó Ignacio Morales, director de Inversiones en Wise Capital.
Uno de los principales motivos detrás de la suba es la reducción de la oferta de divisas. Durante los últimos meses, la fuerte liquidación del complejo agroexportador aportó una importante cantidad de dólares al mercado, ayudando a mantener estable el tipo de cambio.
Sin embargo, ese flujo comenzó a moderarse. Con una menor cantidad de exportadores vendiendo divisas y una demanda que se mantiene firme, el equilibrio cambiario empezó a desplazarse hacia precios más altos. El propio Banco Central registró una desaceleración en el ritmo de compra de reservas durante mayo, reflejando una menor abundancia de dólares en el mercado.
“La liquidación de la cosecha gruesa, que durante semanas sostuvo una oferta abundante de divisas en el MLC, está ingresando en su fase de agotamiento estacional. Con menos agroexportadores volcando dólares al mercado, la presión vendedora natural se reduce y el tipo de cambio encuentra menos resistencia para moverse al alza, incluso con el BCRA manteniendo su rol comprador como demanda de referencia en la rueda”, indicó Pedro Moreyra, cofundador de Guardian Capital.
Al mismo tiempo, crece la demanda de dólares por parte de inversores y empresas que buscan cobertura frente a posibles movimientos futuros del tipo de cambio.
La proximidad del segundo semestre suele incrementar las estrategias de dolarización de carteras, especialmente en un contexto donde el dólar se ubica todavía lejos del techo de la banda cambiaria. Según las reglas vigentes, el Banco Central no está obligado a intervenir mientras la cotización permanezca dentro de los límites establecidos por el régimen de flotación.
Esa situación genera incentivos para que algunos operadores apuesten a una corrección alcista. La lógica es simple: si el mercado percibe que existe margen para una suba sin intervención oficial, la demanda preventiva de dólares aumenta.
Un tercer factor señalado por el mercado es la evolución de las tasas en pesos. Aunque continúan en niveles elevados, parte de los inversores considera que los rendimientos ya no compensan plenamente el riesgo cambiario.
"A medida que el segundo semestre avance y el flujo pierda intensidad, sostener la estabilidad cambiaria podría requerir tasas reales más altas para evitar una mayor dolarización de carteras”, sostuvieron desde GMA Capital.
En este marco, la gran pregunta es cuál es el límite de esta tendencia. Bajo el esquema actual de bandas cambiarias, el dólar puede seguir subiendo sin intervención oficial mientras permanezca dentro del corredor definido por el Banco Central.
De acuerdo con estimaciones de analistas privados, el techo de la banda para junio se ubica cerca de los $1.730. Esto implica que, desde los niveles actuales, todavía existe un margen significativo de apreciación antes de que la autoridad monetaria tenga la obligación de actuar.
Sin embargo, la mayoría de los especialistas considera poco probable que el Gobierno permanezca completamente pasivo frente a una escalada pronunciada. Una suba acelerada del tipo de cambio podría trasladarse a precios, complicando el proceso de desaceleración inflacionaria que constituye uno de los principales objetivos de la gestión económica.
Además, de momento, no habría motivos para preocuparse. “Mucha gente cae en la nominalidad y no ve las cosas de forma porcentual. Si el dólar sube de $1.400 a $1.450, esos $50 significan un aumento del 3%, que frente a una inflación en los meses pasados del 2,6% no me parece nada raro”, señaló Gastón Otaola, analista corporativo en Bull Market Brokers.
“Por eso es tan importante empezar a ver los precios de la economía real de forma porcentual y no de forma nominal. Lo que si hay que tener en cuenta para la gente que hace carry trade es que hoy un instrumento de tasa fija en pesos rinde aproximadamente 1,8% mensual frente a una banda superior del dólar que esta a mas de 20% de precios actuales. El riesgo de una devaluación o de un aumento del tipo de cambio es muy alta, frente al escenario político que podemos tener en el 2027”, añadió el ejecutivo.