Los bonos corporativos rinden cada vez menos y el mercado debe ser muy selectivo
Si se toma como referencia el universo de ON denominadas y pagaderas en dólares bajo ley argentina, las TIR anuales se concentran mayormente en un rango de entre 6% y 8%.

El mercado de renta fija corporativa en dólares muestra en las últimas semanas una clara tendencia a la baja en los rendimientos exigidos por los inversores.

Las obligaciones negociables (ON) de empresas argentinas, tanto bajo ley local como ley extranjera, reflejan una compresión de la tasa interna de retorno (TIR) que se alinea con la caída del riesgo país y con el descenso de los rendimientos de los bonos soberanos.

El fenómeno confirma un cambio de percepción sobre el riesgo macroeconómico y financiero de la Argentina, que se traduce en un menor premio exigido para prestarles a las compañías.

Si se toma como referencia el universo de ON denominadas y pagaderas en dólares bajo ley argentina, las TIR anuales se concentran mayormente en un rango de entre 6% y 8%, con algunos extremos puntuales. Al promediar los rendimientos de este conjunto, surge una TIR cercana al 7% anual, sensiblemente inferior a los niveles de dos dígitos que predominaban hasta no hace mucho tiempo.

Bonos de emisores como YPF, PAE, IRSA, Telecom, Vista o Edenor exhiben rendimientos que, en varios casos, se ubican apenas por encima de la curva soberana de corto y mediano plazo.

El descenso no es homogéneo pero sí generalizado. En el tramo corto, ON con vencimientos entre 2026 y 2027 muestran TIR incluso por debajo del 6% en algunos casos, mientras que en el tramo medio (2028-2031) el promedio se mueve entre 6,5% y 7,5%.

En el extremo más largo de la curva corporativa local, con vencimientos posteriores a 2031, los rendimientos se estiran algo más, aunque rara vez superan el 8% anual. La dispersión entre mínimos y máximos se redujo, un dato que suele asociarse a una mejora en la percepción de riesgo sistémico.

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Un comportamiento similar se observa en las ON bajo ley extranjera. En este segmento, que históricamente capturó una prima adicional por riesgo legal y de jurisdicción, la TIR promedio también ronda el 7,5% anual. Emisiones de compañías energéticas, de telecomunicaciones y del sector financiero muestran rendimientos alineados con ese nivel, con una volatilidad menor que la registrada en períodos de estrés.

La diferencia promedio entre ON ley local y ley extranjera se achicó a menos de un punto porcentual, cuando en otros momentos superaba holgadamente ese umbral.

Esta compresión de rendimientos corporativos no ocurre en el vacío. Está directamente vinculada con la baja del riesgo país, que ahora ronda los 580 puntos, el nivel más bajo desde 2018.

A medida que el mercado descuenta una menor probabilidad de eventos disruptivos y se despeja el panorama político, el costo de financiamiento cae primero en los bonos soberanos y luego se traslada al crédito privado.

Desde el punto de vista estadístico, el mercado muestra señales claras de normalización. El desvío estándar de las TIR corporativas se redujo, indicando menor dispersión y mayor consenso en la valuación del riesgo.

Además, la mayoría de las ON cotiza cerca o por encima de la par, otro indicador de compresión de spreads. En varios casos, las paridades superan el 100%, algo poco frecuente en contextos de elevada incertidumbre macro.

Para los inversores, este escenario implica un cambio de estrategia. La ganancia por carry sigue siendo relevante, pero el potencial de compresión adicional de spreads empieza a ser más acotado que meses atrás.