LeBron James consiguió casi US$ 300 millones en efectivo por adelantado a partir de ingresos que esperaba recibir durante las décadas siguientes. Una sociedad controlada por la estrella de la NBA obtuvo en 2018 un préstamo de dos compañías de seguros administradas por Guggenheim Partners, según informó Bloomberg. La operación vence en 2049 y está respaldada por ingresos fuera de la cancha, entre ellos los provenientes de su contrato de por vida con Nike.
La clave es entender que las aseguradoras no le prestaron ese dinero simplemente porque esperaban que James siguiera ganando millones. Parte de sus ingresos futuros ya estaba respaldada por acuerdos que podían generar pagos durante muchos años. Eso permitió utilizarlos como respaldo para obtener dinero de inmediato.
La lógica es similar a la que utilizan muchas empresas. En lugar de esperar años para recibir una serie de pagos, pueden obtener una suma por adelantado y destinar después parte de esos ingresos futuros a devolver el dinero con intereses. En el caso de James, quienes aportaron el capital fueron dos aseguradoras. Este tipo de compañías gestiona inversiones a muy largo plazo y, por lo tanto, puede participar en operaciones que se pagan a lo largo de décadas.
Por qué un sueldo no funciona de la misma manera
El caso plantea una pregunta evidente. Si una persona espera ganar mucho dinero durante su carrera, ¿puede pedirle a un banco que le adelante una parte de ese dinero? En general, no.
La diferencia está entre esperar a cobrar un sueldo y tener pagos futuros ya establecidos por contrato. Una persona puede ganar US$ 100.000 al año, pero podría perder el trabajo, cambiar de profesión o sufrir una reducción salarial. Nadie le garantiza que vaya a cobrar ese mismo monto durante los próximos 20 años.
Un contrato firmado cambia la situación. Si una empresa asumió legalmente el compromiso de realizar determinados pagos en el futuro, el prestamista tiene algo más concreto para analizar y puede estimar cuánto vale hoy ese dinero que llegará más adelante. Por eso, los bancos utilizan el sueldo para determinar si una persona puede pagar una hipoteca, un crédito para comprar un auto o un préstamo personal, pero normalmente no le entregan hoy el equivalente a décadas de salarios futuros.

En Estados Unidos también existen protecciones para los consumidores. La Comisión Federal de Comercio prohíbe, en términos generales y para los acreedores alcanzados por dicha normativa, exigir a una persona que ceda de manera irrevocable sus salarios futuros como garantía de un préstamo. La operación de James era diferente porque se apoyaba en ingresos provenientes de negocios y acuerdos publicitarios ya existentes, en lugar de depender únicamente de cuánto podría seguir ganando con su trabajo.
Qué hace falta para adelantar ingresos futuros
Para que un prestamista esté dispuesto a entregar dinero hoy a cambio de pagos que llegarán más adelante, necesita contar con cierta seguridad de que esos ingresos realmente existirán. Por eso, pueden servir contratos firmados, facturas que todavía no fueron cobradas, regalías o cualquier otro documento que demuestre que una persona o una empresa tiene dinero pendiente de recibir. También se analiza la posibilidad de que esos pagos se retrasen, se cancelen o nunca lleguen.

Un ejemplo ayuda a verlo con claridad. Dos personas pueden esperar recibir US$ 150.000 durante el próximo año. Una tiene un empleo con sueldo fijo. La otra dirige una consultora y ya firmó contratos por ese monto con sus clientes. Aunque ambas esperan ganar lo mismo, para un prestamista la segunda situación es más fácil de evaluar. Existen contratos que especifican cuánto debería cobrar la empresa y cuándo debería recibir ese dinero. Eso tampoco significa que vaya a conseguir automáticamente US$ 150.000 por adelantado. Los contratos pueden cancelarse o los clientes pueden no pagar, por lo que la entidad financiera tendrá en cuenta esos riesgos antes de decidir cuánto dinero presta.
Quiénes pueden acercarse al modelo de LeBron James
Para un empleado tradicional es difícil replicar lo que hizo James. Sin embargo, existen versiones mucho más pequeñas de esa misma lógica para empresas, creadores y personas con ingresos respaldados por contratos.
Una empresa, por ejemplo, puede haber terminado un trabajo por US$ 100.000 y tener que esperar entre 30 y 90 días para cobrar la factura. Dado que existe un pago pendiente, puede haber entidades dispuestas a adelantar parte de ese dinero antes de que el cliente pague.
También pasa lo mismo con los autores, músicos y otros titulares de derechos que reciben regalías. Una canción, un libro o una licencia pueden generar pagos durante años y, en algunos casos, esos ingresos futuros pueden utilizarse para conseguir dinero por adelantado.
Los alquileres siguen una lógica similar. Un contrato firmado establece cuánto debe pagar el inquilino y durante cuánto tiempo, mientras que la propiedad también puede servir de respaldo. La escala es muy diferente a la operación de LeBron James, pero el principio es el mismo. Cuanto más predecible y documentado sea un ingreso futuro, más posibilidades hay de convertirlo en financiamiento.
Eso tiene un precio. Quien recibe el dinero antes puede terminar pagando intereses, comisiones o entregando una parte de sus ingresos futuros. Por eso, adelantar dinero que todavía no se cobró permite acceder antes al capital, pero también reduce lo que finalmente quedará disponible cuando lleguen esos pagos.
*Esta nota fue publicada originalmente en Forbes.com.