La fuerte recuperación que experimentaron las acciones argentinas durante los últimos dos años no sería el final de la historia. Por el contrario, Morgan Stanley considera que el mercado local todavía podría beneficiarse de una combinación de reformas económicas, normalización macroeconómica y mayor ingreso de capitales, en un escenario donde la Argentina emerge como uno de los destinos preferidos dentro de América Latina.
En su último informe de estrategia regional, el banco estadounidense volvió a destacar al país entre sus mercados favoritos junto con Brasil y sostuvo que el proceso de transformación económica iniciado por el gobierno de Javier Milei está modificando de manera sustancial las perspectivas para los activos financieros argentinos.
La tesis central de Morgan Stanley gira en torno a lo que denomina una potencial "Primavera Latinoamericana", un ciclo de crecimiento impulsado por reformas promercado, menores costos de financiamiento, la recuperación de la inversión y la revalorización de los activos de la región. Dentro de esa narrativa, Argentina aparece como uno de los casos más emblemáticos.
Para el banco, la combinación de ajuste fiscal, desregulación económica, apertura gradual de mercados y estabilización macroeconómica podría generar las condiciones para una expansión sostenida de las ganancias corporativas durante los próximos años. Esa expectativa explica por qué la entidad sigue viendo potencial alcista para las acciones locales incluso después del fuerte rally registrado desde fines de 2023.
Las proyecciones de largo plazo reflejan ese optimismo. Morgan Stanley estima que Argentina podría convertirse en el mercado bursátil con mayor potencial de apreciación de América Latina hacia el final de la década. En su escenario más favorable, el MSCI Argentina muestra una capacidad de crecimiento superior incluso a la de otros mercados emergentes de la región, impulsado principalmente por la expansión de las utilidades empresariales más que por una simple mejora de valuaciones.
Sin embargo, el informe también deja entrever que el liderazgo dentro del mercado argentino podría comenzar a cambiar.
Durante buena parte del último ciclo, las compañías vinculadas a energía fueron las principales protagonistas de la historia argentina. La expectativa de un fuerte desarrollo de Vaca Muerta, la mejora en los precios internacionales del petróleo y el potencial exportador del sector convirtieron a las petroleras en las grandes ganadoras de la recomposición de expectativas.
Morgan Stanley mantiene una visión constructiva sobre esa temática. De hecho, Vista Energy continúa siendo la única compañía argentina incluida en su cartera modelo latinoamericana, con una recomendación Overweight y un precio objetivo que implica recorrido adicional respecto de los niveles actuales. La entidad considera que el despliegue de inversiones en Vaca Muerta seguirá impulsando la producción, el EBITDA y la generación de caja del sector energético argentino durante los próximos años.
No obstante, el foco de los inversores comienza a desplazarse gradualmente hacia otro grupo de compañías que históricamente se benefician cuando una economía deja atrás la etapa de estabilización y entra en una fase de crecimiento: los bancos.
Aunque Morgan Stanley no posee actualmente entidades argentinas dentro de su portafolio regional, una parte importante de su tesis para América Latina apunta justamente hacia el sector financiero. El informe identifica a los servicios financieros como una de las industrias con mayor potencial de crecimiento de ganancias en la próxima década y destaca especialmente el impacto que tienen la caída de tasas de interés, la expansión del crédito y la profundización de los mercados de capitales sobre los balances bancarios.
Esa lectura resulta particularmente relevante para Argentina. Durante años, el negocio bancario operó en un entorno dominado por inflación elevada, controles cambiarios, represión financiera y un mercado de crédito extremadamente reducido en comparación con otros países de la región. La normalización macroeconómica abre la posibilidad de un escenario completamente distinto.
La recuperación del crédito al sector privado, el crecimiento de los préstamos hipotecarios, el financiamiento corporativo y una eventual profundización del mercado de capitales son factores que podrían convertir a los bancos en algunos de los principales beneficiarios de la nueva etapa económica.
En Wall Street ya comienza a instalarse la idea de que, a medida que la historia de Vaca Muerta madura y las valuaciones energéticas reflejan buena parte de las expectativas futuras, el próximo capítulo de la recuperación argentina podría estar más vinculado al sistema financiero que al petróleo.
La lógica detrás de esa rotación es sencilla. Las petroleras fueron la apuesta natural durante la fase inicial de estabilización porque ofrecían ingresos dolarizados y estaban relativamente aisladas de las distorsiones macroeconómicas domésticas. Los bancos, en cambio, suelen capturar mejor los beneficios de una economía que vuelve a crecer, recupera el crédito y reconstruye la intermediación financiera.
Morgan Stanley también destaca otro elemento que favorece a Argentina frente a otros mercados latinoamericanos: la mejora en la relación riesgo-retorno. Mientras que en varios países de la región observa una ampliación de la distancia entre los escenarios optimistas y pesimistas debido a incertidumbres políticas o fiscales, el banco considera que en Argentina esa brecha comienza a reducirse.
Para los estrategas de la entidad, eso refleja una creciente confianza en la capacidad del programa económico para sostener el ajuste fiscal y avanzar con reformas estructurales. Cuanto mayor sea la percepción de continuidad de ese proceso, mayor podría ser la disposición de los inversores internacionales a aumentar exposición a los activos argentinos.
La historia, sin embargo, no se limita al corto plazo. Morgan Stanley sostiene que América Latina podría encontrarse apenas en las primeras etapas de un mercado alcista de varios años, comparable en ciertos aspectos al ciclo que vivió la región entre 2003 y 2007.
En ese contexto, Argentina aparece como uno de los mercados con mayor capacidad de sorprender positivamente. La energía continúa siendo un pilar fundamental de la tesis de inversión, pero la atención de los inversores comienza a ampliarse hacia sectores más ligados al crecimiento doméstico. Si las reformas avanzan y la estabilización económica logra consolidarse, la próxima gran apuesta de la Bolsa argentina podría dejar de estar exclusivamente en los pozos de Vaca Muerta para empezar a encontrarse también en los balances de los bancos.