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La mejora de MSCI espera el resultado electoral mientras Moody's también revisa la nota de la Argentina

Virginia Porcella

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La decisión de MSCI de mantener a la Argentina es un actual categoria de paria financiero a pesar de la baja del riesgo país y las cuentas fiscales ordenadas no sorprendió al mercado, que también espera a 2027. De todo modos, llegaría una neuva suba de nota de la deuda argentina el mes próximo

19 Junio de 2026 07.30

Sin sorpresa, MSCI mantuvo a la Argentina dentro de la categoría de "standalone", una clasificación que agrupa a mercados que no forman parte de los índices compuestos globales debido a que no cumplen con los requisitos mínimos de liquidez o presentan restricciones severas para los inversores extranjeros. En lenguaje más llano, la definición de paria financiero aislado del mundo, una definición más concordante con tiempos pasados que con el actual entusiasmo de los inversores con el proceso económico de reformas que atraviesa actualmente el país. Pero no fueron suficientes el orden macro ni la fuerte baja del riesgo país que, técnicamente, permitiría al Gobierno volver a emitir deuda en el mercado internacional a pesar de la tarea pendiente todavía por delante en materia de regulación de capitales. 

El informe difundido ayer por MSCI destaca que, a pesar de esos avances, persisten barreras críticas, especialmente en lo que respecta a los controles de capital. Al respecto, el reporte señala textualmente que "si bien la flexibilización de los controles de capital en abril de 2025 permitió a los inversores extranjeros repatriar nuevos fondos provenientes de inversiones en acciones, esto sigue estando sujeto a condiciones documentales", al tiempo que recordó que las ganancias previas siguen sujetas a restricciones y no pueden ser repatriadas libremente.

Para que la Argentina logre "ascender" de categoría y sea reclasificada como mercado de frontera, MSCI exige condiciones mínimas de tamaño y facilidad para negociar acciones que el país debe garantizar de forma estable. En términos sencillos, esto significa que se necesita que al menos una empresa argentina sea lo suficientemente grande y "moverse" lo suficiente en la bolsa para atraer a los fondos globales. Se trata de un requisito clave que junto con mejoras en la libertad para mover capitales, permitirá al país podrá abandonar su actual estatus de mercado "independiente" o standalone. 

Ese movimiento, luce cada vez más claro, no llegará de manera inminente. De acuerdo con la visión que los principales bancos de inversión commparten con sus clientes, la reclasificación de la Argentina podría concretarse recién en junio de 2027 o incluso en 2028, tras el resultado electoral. Antes o después de las elecciones no es un dato menor: se calcula que la recategorización gatillaría un flujo inmediato de unos US$ 4.500 millones orientado al mercado accionario. 

Sin embargo, a contramano de la decisión de MSCI, sí se espera una mejora en la calificación de Moody´s. La agencia de rating crediticio está revisando los números de la Argentina, en los que han detectado cambios significativos en las últimas semanas, y podría sumarse a sus competidoras  Fitch y S&P, en un la suba de la calificación de los bonos soberanos. Esa posibilidad había sido descartada por Jaime Reusche, vicepresidente y senior credit officer, y Marie Diron, managing director de Global Sovereign Risk a principios del mes pasado durante un conferencia organizada en Buenos Aires. El contexto ahora cambió y en el mercado esperan para julio la buena nueva.

NYSE, Wall Street, acciones, mercado, bolsa nueva york (SE PUEDE USAR) Wikimedia Commons
NYSE, Wall Street, acciones, mercado, bolsa nueva york (SE PUEDE USAR) Wikimedia Commons

Sería un nuevo empujón a la baja para el riesgo país, a la espera del premio mayor. Un análisis reciente de Morgan Stanley remarcó que aunque el ajuste fiscal ha sido notable, el calendario de regreso a los índices globales no tiene una fecha fija, sino que depende de la eliminación total del "cepo" y la unificación completa del tipo de cambio. Para la entidad, el catalizador principal será la acumulación de reservas por parte del Banco Central, lo que permitiría garantizar la libre convertibilidad y la repatriación total de dividendos atrapados.

Bajo ese análisis, si el Gobierno lograra normalizar el mercado cambiario a finales de 2026, la mejora de categoría recién se daría en los años siguientes. Esto se debe a que el mercado internacional suele exigir un historial de cumplimiento de al menos un año para confiar en que las reglas de juego no volverán a cambiar, cumpliendo así con el criterio de irreversibilidad que exige MSCI para cualquier ascenso. Actualmente, el país permanece como mercado "Standalone" debido a que las ganancias previas a 2025 siguen sujetas a restricciones y el acceso al mercado de divisas para inversores extranjeros aún requiere condiciones documentales. 

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