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El mercado empieza a dudar sobre la posibilidad de una inflación por debajo del 2% de manera persistente. El INDEC dará a conocer el dato nacional el próximo jueves. Se espera un escenario de mayor volatilidad.

10 Agosto de 2026 13.19

La aceleración de la inflación en la Ciudad de Buenos Aires encendió una señal de alerta entre los inversores, motivo por el cual los bonos ajustados por CER volvieron a ganar atractivo frente a los instrumentos a tasa fija.

El IPC de la CABA registró una suba de 2,9% en julio, muy por encima del 1,8% de junio. Con este resultado, acumuló un incremento de 19,4% en los primeros siete meses de 2026 y de 33,2% interanual.

El salto general estuvo explicado, en buena medida, por los precios estacionales, que aumentaron 10,9%, principalmente por hoteles, paquetes turísticos, pasajes aéreos y verduras. Los precios regulados, por su parte, subieron 3%, mientras que los servicios avanzaron 3,8%, muy por encima del 1,4% registrado por los bienes.

Por eso, el dato porteño no necesariamente implica que la inflación nacional vaya a acelerarse en la misma magnitud. De hecho, las estimaciones privadas relevadas antes de la publicación del IPC nacional apuntaban a una inflación de julio de entre 1,9% y 2%, apenas por encima del 1,9% de junio.

Sin embargo, el mercado comenzó a mirar con mayor atención la posibilidad de que la desinflación sea más lenta de lo que actualmente descuentan los precios de los activos.

Los bonos CER vuelven a quedar en el radar

Este cambio de percepción resulta especialmente relevante para la deuda en pesos. La curva de bonos había incorporado un escenario de inflación muy favorable: a fines de julio, el breakeven entre instrumentos a tasa fija y bonos CER descontaba alrededor de 1,8% mensual entre julio y octubre, para luego bajar a 1,5% en noviembre y diciembre. Para el resto de 2026, el mercado incorporaba una inflación promedio cercana al 1,7% mensual.

El aumento sostenido de precios y el encarecimiento de la canasta básica reflejan el impacto de la inflación en la economía familiar.
 El mercado comenzó a mirar con mayor atención la posibilidad de que la desinflación sea más lenta de lo que actualmente descuentan los precios de los activos.

Pero el dato de CABA funcionó como una señal que obligó a recalibrar las expectativas. No implica que el proceso de desinflación haya terminado, pero sí que el camino hacia una inflación mensual persistentemente por debajo del 2% podría ser más lento y con mayor volatilidad.

“Los bonos ajustados por CER se adaptaron al aumento de las expectativas de inflación y superaron en rendimiento a los bonos a tasa fija, ya que el mercado comenzó a descontar un dato de inflación más elevado. Este mejor desempeño también se extendió al tramo medio y largo de la curva, donde los bonos CER abrieron con firmeza y mantuvieron esos niveles durante toda la rueda”, comentaron desde Adcap Grupo Financiero.

“Mantenemos una visión positiva sobre los bonos CER, ya que seguimos considerando que existe margen para que el mercado incorpore mayores expectativas de inflación en un escenario de desinflación más gradual. El dato de inflación de CABA de julio refuerza nuestra preferencia por la exposición a instrumentos ajustados por inflación frente a posiciones en bonos nominales a tasa fija en el corto plazo”, añadieron.

Por su parte, los estrategas de IOL Inversiones mostraron su preferencia para agosto por la Lecer X30N6 que vence en noviembre de 2026 dado que, al ser un activo de duration intermedia, es “ideal como cobertura patrimonial ante un escenario de rebrote o persistencia inflacionaria”. “Con una TIR de CER+3,55% anual, constituye una apuesta estratégica de cobertura en el tramo medio de la curva en pesos”, agregaron.

Además, expusieron su confianza en el Boncer TZXS8 que caduca en septiembre de 2028. “Funciona como un excelente vehículo de cobertura patrimonial ante eventuales aceleraciones en el nivel general de precios. Preferimos este instrumento para capturar un rendimiento real positivo con protección integral frente a la inflación”, indicaron los especialistas.

Asimismo, desde Criteria relataron que optan por los bonos duales CER-TAMAR de la parte larga de la curva (TXMJ9, TXMD9 y TXMJ0). “Creemos que ofrecen un carry atractivo y un perfil de retorno asimétrico, ya que, si continúa la desinflación y se comprimen los spreads, tienen potencial de generar ganancias de capital; mientras que, si la inflación resulta más persistente de lo esperado o se produce una suba generalizada de tasas, mantienen un sólido componente defensivo al ajustar por el mejor rendimiento entre CER y TAMAR”, señalaron.

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