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En primera persona: cómo es vivir con crometofobia, el miedo a gastar dinero

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Rocío Alcolea no es austera, tampoco tacaña, sino que tiene fobia a quedarse sin dinero, lo que causa ansiedad y puede llegar a impedir vivir cómodamente.

06 Diciembre de 2022 17.09

La española Rocío Alcolea no es austera, tampoco tacaña, sino que tiene lo que se conoce como crometofobia, el miedo a gastar o perder dinero. En diálogo con Business Insider, comentó cómo es vivir con este trastorno que causa ansiedad y puede llegar a impedir vivir cómodamente.

“Creo que lo tengo desde pequeña. Un miedo a salir y perder el dinero, a que te quiten la billetera, a ir a un sitio a comprar y que no tengas la tarjeta, o que no tenga saldo en la tarjeta”, resume Rocío.

De acuerdo a la mujer, mira como cinco veces el dinero que lleva encima al salir de casa, y también cuando regresa. Siente la necesidad de chequear hasta los centavos, lo que, claramente, afecta a su vida.

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Muchas personas no ahorran por gusto, sino por una fobia llamada crometofobia.

“Cuando quedo con compañeros, amigas o salgo con mi marido, normalmente ya sé el dinero que llevo. Siempre suelo pagar con tarjeta y luego miro la aplicación del banco para ver cuánto tengo”, relata.

Rocío no es una consumidora promedio, ya que cuenta cuánto va a gastar en la semana y piensa en no gastar nada o directamente pasar la tarde “con 5 euros”, un monto prácticamente irrelevante.

Bajo su punto de vista, “no es ser ahorrativa, es tener una obsesión con el dinero, el miedo a que llegue un día que llegas a tu cuenta corriente y no tengas dinero”. “Es como el pez que se muerde la cola, porque la preocupación también es quedarme sin trabajo e intentar ahorrar”, asevera.

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La fobia a gastar o perder dinero puede afectar a la calidad de vida.

No obstante, a pesar de sufrir de crometofobia, Rocío detalla que sí se da caprichos de vez en cuando, ya que, si ve un pantalón o una campera que le gusta, simplemente compra, pero siempre piensa por qué lo hizo y lo que podría haber ahorrado para comprar “otra cosa mejor”.

“Ahora, a mis amigos y mi familia les hago buenos regalos. Que tenga obsesión por el dinero no significa que sea usurera”, revela la joven.

“Me decían Rocío la ahorrativa, y aún me lo llaman. Pero para mí es una preocupación constante que otra gente no tiene. Una ansiedad por quedarme sin dinero. No es ser tacaña y no lo soy, aún menos para los demás”, comenta Rocío.

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