Los bonos del Tesoro estadounidense tienen peor desempeño que los "bonos basura" ¿cuál es la causa?
La suba de las tasas de interés a largo plazo hundió el valor de los títulos públicos estadounidenses y dejó al descubierto cuánto pesa el tiempo hasta el vencimiento. En ese escenario, la deuda corporativa de alto rendimiento tuvo mejor resultado.

El ETF iShares 20+ Year Treasury Bond (TLT), un fondo cotizado en bolsa que replica bonos del Tesoro estadounidense con vencimientos superiores a 20 años, cuenta con US$ 45.400 millones en activos netos y cayó el martes hasta su nivel más bajo en 22 años. Además, acumula una caída del 6% desde principios de año. 

Al mismo tiempo, el rendimiento de los bonos del Tesoro a 30 años superó el 5,33%, su nivel más alto desde 2007. El fondo está administrado por BlackRock, la mayor gestora de fondos del mundo, que al 30 de junio administraba US$ 15,3 billones en activos de sus clientes.

¿Qué está detrás de la venta masiva de bonos? Los precios del petróleo, por encima de US$ 90, reavivaron los temores de que la inflación se mantenga elevada. El gobierno de Estados Unidos registró un déficit de US$ 432.300 millones en julio, el más alto desde marzo de 2021, y debe seguir emitiendo deuda para cubrir la brecha entre ingresos y gastos. 

Al mismo tiempo, las empresas tecnológicas se encaminan a tomar deuda por US$ 500.000 millones este año para construir infraestructura de inteligencia artificial, lo que amplía la oferta de bonos disponibles para los inversores. Todo esto deriva en tasas de interés más altas y precios de los bonos más bajos.

La suba de las tasas golpeó con más fuerza a los títulos de largo plazo, pese a su bajo riesgo de incumplimiento. (Foto: Pexels)

Esos factores ayudan a explicar por qué TLT y muchos otros fondos de bonos cayeron. Sin embargo, no alcanzan para entender por qué perdió mucho más terreno que otros fondos del mismo mercado.

BlackRock cuenta con fondos para prácticamente todos los segmentos del mercado de bonos. Su fondo de bonos del Tesoro a largo plazo cayó un 4,22% este año, mientras que su fondo de bonos de alto rendimiento, deuda corporativa de mayor riesgo de incumplimiento y que, por eso, suele pagar tasas más altas, avanzó un 2,6%. En tanto, un fondo que invierte en letras del Tesoro, títulos de deuda pública de muy corto plazo, con vencimientos de tres meses o menos, ganó un 2,27%.

Los “bonos basura”, que en cierto sentido se comportan más como acciones, suelen rendir mejor que la deuda pública, sobre todo cuando la economía mantiene su fortaleza y los incumplimientos de pago se mantienen bajos. Sin embargo, la diferencia de rendimiento de este año deja al descubierto algo que el término "seguro" puede ocultar. Los bonos del Tesoro presentan poco riesgo de impago, es decir, una baja probabilidad de que el emisor no cumpla con sus pagos, pero aun así pueden perder valor cuando suben las tasas de interés, en especial si sus vencimientos se ubican varias décadas hacia adelante.

Los propios fondos de BlackRock muestran con claridad qué ocurre. El mercado de bonos castiga más los plazos largos que el riesgo crediticio, es decir, la posibilidad de que un emisor no pague su deuda.

El indicador clave para determinar el precio de los bonos es la duración efectiva, una medida que muestra cuánto puede variar el precio de un bono ante cambios en las tasas de interés. Cuando las tasas suben, el precio de los bonos existentes baja porque los inversores pueden comprar nuevas emisiones con rendimientos más altos. Cuando las tasas de interés bajan, los bonos ya emitidos con rendimientos más altos aumentan de valor.

(Foto: traducida con IA)

La duración permite medir cuánto puede variar el precio de un bono ante un cambio en las tasas de interés. En un fondo con una duración de tres años, cabría esperar una caída cercana al 3% de su precio si las tasas de interés subieran un 1%, o una suba de alrededor del 3% si bajaran en la misma proporción. En el caso de TLT, su duración de 14,81 años implica una variación de precio cercana al 15% en cualquiera de esos escenarios.

Eso explica por qué el ETF iShares Broad USD High Yield Corporate Bond, con US$ 29.000 millones en activos netos, se mantuvo estable. Las empresas que integran su cartera son más riesgosas, pero su duración es mucho menor que la de TLT y apenas alcanza los 2,96 años. Además, rinde un 7,02%, lo que les proporciona a los inversores mayores ingresos para compensar la caída del precio. La economía mantuvo suficiente solidez como para que el temor a incumplimientos generalizados no borrara esa ventaja.

El ETF iShares iBoxx $ Investment Grade Corporate Bond, con US$ 33.400 millones en activos netos, posee deuda de compañías más seguras, de grado de inversión, una categoría que agrupa a emisores con buena capacidad de pago y calificaciones BBB o superiores. Sin embargo, su duración alcanza los 7,67 años y el fondo perdió un 1,21% este año. Aunque los emisores presentan un menor riesgo que los incluidos en el índice de bonos basura, el plazo hasta el vencimiento es mayor.

Los bonos con vencimientos más largos sufren más cuando suben las tasas, aun si pertenecen a emisores considerados seguros. (Foto: Pexels)

En el extremo de menor plazo aparece el ETF iShares 0-3 Month Treasury Bond, con US$ 103.200 millones en activos netos y un rendimiento actual de apenas 3,6%. El fondo invierte en bonos con vencimientos de tres meses o menos. Cuando esos títulos vencen, recupera el capital y lo reinvierte a las tasas vigentes. Ese mecanismo mantuvo estable su precio y le permitió generar intereses.

TLT se ubica en el extremo opuesto. Su duración de 14,81 años lo deja más expuesto a subas de las tasas de largo plazo, como las actuales. Los inversores se beneficiarían si las tasas de interés bajaran, pero este año se movieron en sentido contrario.

Nada de esto significa que los bonos de alto rendimiento sean más seguros que los del Tesoro. La diferencia está en el tipo de riesgo. Los bonos del Tesoro tienen una probabilidad mucho menor de incumplimiento de pago, mientras que los bonos a corto plazo suelen verse menos afectados por cambios en las tasas de interés.

*Esta nota fue publicada originalmente en Forbes.com.