Datos clave
- El despacho reunió 42 firmas de La Libertad Avanza y sus aliados del Pro, la UCR, Innovación Federal, Independencia y Producción y Trabajo.
- El proyecto establece que la misión primaria y fundamental del BCRA será “preservar el valor de la moneda”. De esta manera, elimina el mandato múltiple incorporado en 2012, que también incluía la estabilidad financiera, el empleo y el desarrollo económico con equidad social.
- La iniciativa prohíbe al Banco Central conceder préstamos al Gobierno nacional, las provincias, la Ciudad de Buenos Aires y los municipios. También elimina los adelantos transitorios al Tesoro e impide que la entidad compre títulos públicos del Estado nacional en el mercado primario.
- Los integrantes del directorio solamente podrán ser removidos por causales específicas. La decisión deberá ser decretada por el Poder Ejecutivo con la aprobación previa de dos tercios de los legisladores presentes en cada cámara del Congreso.
- La reforma deroga el régimen de reservas de libre disponibilidad establecido por la Ley de Convertibilidad, aunque incorpora expresamente su carácter inembargable en la Carta Orgánica.
- También modifica el sistema de distribución de utilidades. Solo podrán distribuirse las ganancias realizadas y líquidas que no provengan de variaciones del tipo de cambio o del precio del oro. Durante la transición, determinados resultados deberán destinarse a cancelar las letras intransferibles y los adelantos transitorios que se encuentran en el activo del BCRA.
- El dictamen incorporó dos modificaciones técnicas propuestas por el diputado radical Lisandro Nieri, aunque mantuvo los principales ejes del texto enviado por el Poder Ejecutivo.
Frase clave
“Este proyecto busca cortar definitivamente ese vínculo entre la política fiscal y monetaria”, sostuvo el economista Miguel Boggiano, uno de los invitados por el oficialismo para defender la reforma.
El debate
El plenario de las comisiones de Finanzas y de Presupuesto y Hacienda estuvo marcado por las críticas a las exposiciones de Boggiano y Ramiro Castiñeira, asesor económico del Presidente. Ambos cuestionaron el manejo del Banco Central durante administraciones anteriores y responsabilizaron al financiamiento monetario del déficit por los procesos inflacionarios de la Argentina.
Las intervenciones generaron el rechazo de Unión por la Patria y también incomodaron a bloques que acompañaron el dictamen. Diputados de La Libertad Avanza terminaron pidiendo disculpas al Pro, la UCR y el MID.
El diputado del Pro, Fernando de Andreis, también cuestionó el tono de las exposiciones, aunque ratificó el respaldo de su bloque a la reforma. Falcone, por su parte, planteó que el Banco Central debería conservar más de un objetivo y propuso que la designación de sus directores requiera la misma intervención del Congreso prevista para su remoción.
Los economistas Héctor Rubini y Aldo Abram defendieron una mayor independencia de la autoridad monetaria. Rubini sostuvo que la subordinación de la política monetaria a las necesidades fiscales aumenta el riesgo de inflación, mientras que Abram afirmó que una Carta Orgánica más restrictiva dificultaría la emisión de pesos cuando no existe una mayor demanda de dinero.
Antecedentes clave
La Carta Orgánica vigente fue modificada en 2012, durante la presidencia de Cristina Kirchner y la gestión de Mercedes Marcó del Pont al frente del Banco Central. Aquella reforma amplió las funciones de la entidad e incorporó entre sus objetivos la estabilidad monetaria y financiera, el empleo y el desarrollo económico con equidad social.
La iniciativa presentada por Javier Milei, mediante una cadena nacional, busca volver a colocar la preservación del valor de la moneda como el mandato principal del BCRA. El texto oficial organiza los cambios en seis ejes que incluyen la independencia institucional, la prohibición del financiamiento al sector público y el saneamiento del balance de la entidad.
Qué sigue
El oficialismo apunta a debatir la reforma en la Cámara de Diputados el 26 de agosto. La obtención del dictamen permite llevar el proyecto al recinto, pero todavía no implica su aprobación. Si consigue los votos necesarios en la Cámara baja, la iniciativa deberá pasar al Senado antes de convertirse en ley.