El riesgo país se convirtió en una de las variables que más observa el mercado para evaluar la sostenibilidad del programa económico argentino. En este contexto, se comenzó a especular con el nivel al que debe bajar el índice elaborado por JP Morgan para permitir una estrategia de financiamiento más estable y reducir la presión sobre las cuentas públicas.
La importancia del riesgo país radica en su impacto directo sobre las tasas de interés que enfrenta el Estado. Cuando el riesgo es alto, los inversores exigen rendimientos más elevados para prestar dinero, lo que encarece el financiamiento y limita la posibilidad de emitir nueva deuda.
En ese marco, el Tesoro queda obligado a afrontar los vencimientos utilizando recursos propios, lo que suele implicar mayor ajuste fiscal o recortes de gasto.
En cambio, si el riesgo país baja lo suficiente, el Gobierno puede emitir nuevos bonos para pagar vencimientos existentes, estirando plazos y reduciendo la presión inmediata sobre el presupuesto.
Afortunadamente, en los últimos meses, el riesgo país mostró una tendencia descendente, impulsada por la mejora en la cotización de los bonos argentinos y por una mayor confianza de los inversores en el programa económico.
De hecho, a comienzos de 2026, el indicador incluso llegó a perforar la barrera de los 500 puntos básicos, el nivel más bajo en casi ocho años. Y en las últimas jornadas, resistió al contexto global protagonizado por la guerra en Medio Oriente.

“La fortaleza de los bonos tanto bajo ley local como extranjera permitió una compresión del riesgo país, que retrocedió desde las 583 hasta las 555 unidades, consolidando una tendencia positiva que contrasta con el panorama internacional”, comentó Ignacio Morales, director de Inversiones en Wise Capital.
Sin embargo, distintos economistas advierten que aún no es suficiente para garantizar una vuelta plena al mercado internacional de capitales. Aunque con niveles cercanos a los actuales el país podría emitir deuda, debería hacerlo pagando tasas elevadas (más del 7%).
Por eso el objetivo implícito del mercado es que el riesgo país continúe descendiendo hasta ubicarse en niveles más cercanos a los de otros países emergentes de la región.
En particular, un informe de la consultora LLZ indicó que el riesgo país debería caer alrededor de 170 puntos básicos adicionales hasta los 385 puntos para que Argentina pueda refinanciar sus vencimientos de deuda de manera sostenible, evitando que el Gobierno tenga que profundizar el ajuste fiscal.
El ejercicio de sostenibilidad de la deuda elaborado por la firma parte de varios supuestos macroeconómicos, entre ellos una deuda pública cercana al 75% del PBI, un crecimiento económico estimado de 3,4% para 2026 y un superávit primario de 1,5% del PBI, en línea con las metas acordadas con el Fondo Monetario Internacional.
Si la compresión proyectada se concretara, el Gobierno podría volver gradualmente al mercado voluntario de deuda para refinanciar capital e intereses sin depender exclusivamente del ajuste fiscal o de recursos extraordinarios.
Desafortunadamente, no es una tarea sencilla. “Como ambas cosas son complejas en el corto plazo, el Gobierno debería apuntar a un mix razonable (un poco de compresión y algo más de superávit)”, concluyeron desde LLZ.