El crédito al sector privado en la Argentina alcanzó su nivel más alto en ocho años y volvió a poner al sistema financiero en el centro de la atención del mercado.
En un contexto de recuperación gradual de la actividad y desaceleración de la inflación, los bancos empiezan a dejar atrás el modelo basado en financiar al Estado para volver a expandir su negocio tradicional: prestar dinero a empresas y familias.
Según datos recientes del sistema financiero, el crédito bancario al sector privado ya representa el 12% del PBI, un salto significativo frente al 5,2% registrado a fines de 2023. Al mismo tiempo, el ratio entre préstamos y depósitos llegó al 60% en mayo de 2026, el nivel más alto en casi una década.
La mejora explica parte del renovado interés de los inversores por las acciones bancarias argentinas, especialmente por entidades como Grupo Financiero Galicia (GGAL), Banco Macro (BMA), BBVA Argentina (BBAR) y Grupo Supervielle (SUPV), que en los últimos meses volvieron a captar atención tanto de fondos locales como internacionales.
“El driver estructural es claro: frente al 103% de Chile y el 76% de Brasil, el margen de expansión local es enorme”, detalló Martín D’Odorico, director de Guardian Capital. Para el ejecutivo, el proceso de normalización financiera todavía tiene un largo recorrido y eso le da potencial al sector bancario argentino en el mediano plazo.
“Los bancos están dejando de ser prestamistas del Estado para volver a su negocio central, lo que mejora la calidad de sus balances y justifica el interés inversor”, añadió.
El mercado interpreta que, si la economía logra sostener cierta estabilidad macroeconómica y continúa el proceso de baja inflacionaria, el negocio bancario podría entrar en una etapa de expansión estructural después de años de fuerte atraso financiero.
Sin embargo, el crecimiento del crédito también empezó a mostrar costos. La morosidad promedio del sistema subió al 7%, mientras que en el segmento de hogares alcanzó el 11,5%, niveles que no se observaban desde hace dos décadas.
Para Leonardo Anzalone, director del Centro de Estudios Políticos y Económicos (CEPEC), ambas variables están íntimamente relacionadas. “Cuando el financiamiento empieza a expandirse rápido después de muchos años de un sistema financiero muy chico, es normal que aparezca cierto deterioro en la calidad de cartera. Más crédito implica también más riesgo”, explicó.
El economista sostuvo que la situación se da porque la expansión del crédito ocurre en una economía que todavía muestra fragilidad. “Muchas familias tienen crecientes gastos fijos y empresas que llegan con balances debilitados. Entonces, parte de la mora que empieza a verse tiene que ver con eso: mayor acceso al crédito, pero también menor capacidad de pago en algunos segmentos”, señaló.
De todas formas, el fenómeno todavía no representa un problema sistémico. “Por ahora no parece un problema estructural, pero sí una señal a monitorear. Sobre todo porque si el contexto sigue contractivo o las tasas permanecen elevadas, el deterioro puede profundizarse”, advirtió Anzalone.
La preocupación del mercado radica en que un aumento sostenido de la mora obliga a los bancos a incrementar previsiones por incobrabilidad, afectando parte de la rentabilidad futura que hoy entusiasma a los inversores.
Aun así, en términos bursátiles, el crecimiento del crédito es visto como un factor positivo porque amplía el negocio financiero tradicional y mejora la generación de ingresos. Además, los balances bancarios mostraron mayor solidez de la esperada durante el último año.
Asimismo, las entidades financieras argentinas continúan cotizando con descuento frente a sus pares regionales de Brasil, Chile o Colombia. Esa brecha alimenta la expectativa de una eventual recomposición de valuaciones si la expansión crediticia logra consolidarse sin un deterioro excesivo de la cartera.
Desde Adcap Grupo Financiero recomendaron aumentar la exposición a las acciones argentinas y al sector bancario en particular “donde destacan valor relativo y potencial de recuperación de rentabilidad en la segunda mitad del año”.
En tanto, Damián Vlassich, líder de Estrategias de Inversión de IOL, indicó que “los balances del sector muestran una recuperación real de márgenes, crecimiento del crédito privado en dólares y mejora secuencial de rentabilidad".