Virginia Porcella Editora
El reporte que todos los años elabora The Boston Consulting Group (BCG) sobre la industria financiera, The Future of Finance, aportó en su última edición un dato sorprendente: no son las compañías de IA las que aportan a sus accionistas los mayores retornos sino que el año pasado el sector de mayor rendimiento fue por lejos el bancario.
Su director general, Federico Muxi, aporta otro dato clave: en el mapa global, el mercado argentino es el que mayor potencial ofrece, a la vez que su universo de sistemas de pago será observado en el mundo, según predijo. A continuación, la charla con Forbes.
El estudio indica que el año pasado fue realmente bueno para el sector bancario a nivel global. ¿Qué lo distinguió y qué está sucediendo en este primer semestre?
Fue una foto bastante sorprendente. El año pasado fue el mejor para la banca desde la crisis global de 2008. Si tomamos los bancos que cotizan en bolsa, el retorno total para los accionistas fue superior al 30%, siendo el sector de mayor rendimiento, por encima de tecnología y de cualquier otra actividad. Por primera vez en más de una década, la mayoría de los bancos mundiales cotiza por encima de su valor de libro. Hace dos o tres años, más de la mitad de las entidades cotizaba por debajo de su valor patrimonial contable porque el retorno era menor al exigido por los accionistas. Esto se revirtió porque los bancos ganan más dinero hoy: en un contexto de suba de tasas internacionales, mejoraron los márgenes, hubo mayor disciplina de costos y mejor gestión de riesgos.
¿Qué pasó específicamente para cambiar la mirada de los inversores y, sobre todo, qué recorrido queda hacia adelante?
Hubo viento de cola por las tasas de interés más altas, lo que mejora los rendimientos de los bancos. Hacia el futuro, el mercado todavía no cree plenamente en el crecimiento sostenido de los bancos. Aunque el retorno fue alto y cotizan sobre valor de libros, el indicador price to earnings (precio de la acción sobre ganancias) de la industria bancaria global es de 12 veces, mientras que el promedio de todos los sectores es de casi 19. El mercado reconoce que ganan más dinero, pero no está convencido de que el crecimiento sea sostenido.
¿A qué se deben esas dudas? ¿Es por la competencia tecnológica o nuevos actores?
Estamos en un momento de gran disrupción. La competencia tecnológica es muy grande y se suma a la falta de confianza residual desde la crisis de 2008. Aunque el sentimiento del público sobre la solidez financiera ha mejorado, reconstruir esa confianza ha llevado casi 20 años. Sobre el fenómeno Fintech, es muy relevante pero apenas está empezando: hoy representan solo el 4% de los ingresos totales del sistema bancario global. Sin embargo, crecen de forma acelerada; los neobancos como Nubank o Revolut ya tienen decenas de millones de clientes, son rentables y representan una amenaza real en áreas como pagos, wealth management y financiamiento de cadenas de suministro.
¿Las fintech están ampliando el mercado o simplemente se lo ganan a los bancos tradicionales?
No es solo complementariedad. Aunque algunos modelos en la base de la pirámide amplían el mercado, la realidad es que compiten por los mismos clientes. En países ya muy bancarizados, es una competencia frente a frente.
¿Se puede distinguir entre lo que ocurre en mercados maduros y en América latina, específicamente en Argentina, donde las fintech líderes sí parecen ampliar el negocio?
Argentina es una excepción. Mientras el reporte global invita a los bancos a transformarse con nuevas tecnologías e inteligencia artificial, la realidad local tiene matices. Por un lado, la intermediación financiera es bajísima, en torno al 10% del PBI en créditos al sector privado, frente a un 50% promedio en la región. El potencial de crecimiento es enorme. Por otro lado, los bancos en Argentina no acompañaron la rentabilidad global y tuvieron un 2025 difícil por la morosidad y el aumento de tasas. Existe un volumen inmenso de capital fuera del sistema: estimamos entre 150.000 y 200.000 millones de dólares en ahorros informales ("colchones") y otros 300.000 millones de argentinos en bancos del exterior. La ley de regularización fiscal busca que ese dinero circule y promueva la intermediación, que es clave para el crecimiento.
¿Cuál es la región con más potencial y cuál va camino a una reconfiguración total?
Argentina es el mercado con mayor potencial de crecimiento por el bajo nivel de intermediación. Es una paradoja: está muy atrás en préstamos, pero muy adelantada en innovación, pagos digitales y desarrollo Fintech. El ecosistema de pagos es sofisticado, inmediato y masivo, con más del 80% de la población usando billeteras digitales. Otros mercados mirarán a la Argentina como el futuro en términos transaccionales, aunque todavía queda mucho trabajo para normalizar la rentabilidad y la intermediación.
¿Dirías que las acciones de bancos argentinos representan una oportunidad?
No damos asesoramiento de inversión, pero creo que si el proceso de estabilización macroeconómica continúa y genera confianza, habrá un proceso natural de retorno de capitales al sistema local. El argentino confía en el sistema financiero, pero elige jurisdicciones como Miami o Zúrich; el problema es la jurisdicción y no el sistema en sí. A medida que se gane confianza, ese dinero se volcará a créditos para pymes, viviendas y grandes proyectos. Argentina tiene un activo estratégico subutilizado en su sistema bancario.