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Millonarios

Empezó construyendo puentes en África y ahora diseña terminales de jets privados para la élite de Europa

Giacomo Tognini

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Después de hacer fortuna con una refinería en India y una firma de eficiencia energética, el italiano Filippo Ghirelli apuesta fuerte con Infracorp, su nuevo vehículo de inversiones en infraestructura, energía y tecnología espacial.

23 Enero de 2026 14.48

En una tarde soleada de primavera en Mónaco, Filippo Ghirelli habla con tono distendido mientras gira su computadora portátil para mostrar la vista del Mediterráneo desde la ventana de su oficina. "Llevo viviendo aquí más de cinco años. Es una base estupenda", dice en una videollamada, antes de nombrar una serie de ciudades —Londres, Nueva York, Dubái— a las que viaja con frecuencia por negocios.

Tres meses después vuelve a hablar con Forbes, esta vez desde Londres. "Tras graduarme de la universidad [en Roma], me fui a África", cuenta, y menciona otros países —Guinea, Mali— donde comenzó a trabajar en proyectos de infraestructura vinculados a la ingeniería.

Ghirelli, de 45 años, construyó una carrera marcada por los viajes. Hizo una pequeña fortuna en el sector inmobiliario en Italia y el norte de África entre los 20 y los 30 años, aunque estuvo a punto de perder todo en Egipto durante la Primavera Árabe. Después volvió a Italia y arrancó de nuevo: fundó una empresa que logró bajar los costos energéticos para grandes compañías.

Sin embargo, fue en India donde acumuló la mayor parte de su fortuna, estimada en US$ 1.500 millones. En enero de 2023 cerró el negocio de su vida. Con el dinero obtenido por la venta parcial de su firma de eficiencia energética y sus inversiones inmobiliarias, compró el 25% de la segunda refinería de petróleo más grande de India, ubicada sobre la costa oeste del país. Se la compró al gigante petrolero singapurense Trafigura.

Cuando Trafigura y la petrolera estatal rusa Rosneft compraron la refinería en 2017, junto con la firma de inversión moscovita UCP, la empresa tenía una valuación de US$ 12.900 millones, incluyendo la deuda. Trafigura financió el 85% de su parte con un préstamo bancario y cubrió el resto con efectivo.

Ghirelli mostró interés por primera vez en adquirir la participación de Trafigura en 2020. La operación se concretó técnicamente en 2021, aunque las autoridades antimonopolio de India la demoraron hasta 2023, once meses después de la invasión rusa a Ucrania. (Trafigura ya había anunciado en 2022 su salida de los contratos a largo plazo con entidades estatales rusas). 

Según Ghirelli, esto no influyó ni en el precio ni en su decisión de invertir. Documentos públicos de Trafigura muestran que Ghirelli pagó US$ 169 millones, un 42% menos de lo que había desembolsado la empresa en 2017. Actualmente, Forbes estima que esa participación vale al menos US$ 1.100 millones, neto de deuda.

Además de la refinería, la empresa —llamada Nayara Energy— también tiene la red privada de estaciones de servicio más grande de India y un puerto de aguas profundas. A medida que el país aumentó la compra de petróleo ruso barato para sostener su economía y su población en crecimiento acelerado, Nayara habría obtenido ganancias significativas. En el ejercicio fiscal que terminó en marzo de 2025, registró ingresos netos por US$ 760 millones sobre ingresos totales de US$ 17.600 millones, lo que representó subas del 500% y el 25%, respectivamente, en comparación con 2022.

“Hemos visto crecer exponencialmente el valor del negocio. La empresa aumentó de forma significativa su productividad y mejoró considerablemente su margen de ganancia”, afirma Ghirelli. “Es una inversión financiera particularmente afortunada”.

Nayara es, sin dudas, uno de los activos más deseados de India. "Nayara desempeña un papel fundamental. India es un país en crecimiento donde la demanda de combustible aumenta constantemente", señala Pankaj Srivastava, vicepresidente sénior de mercados de materias primas en la consultora energética Rystad Energy. "Nayara cubre una parte significativa de las necesidades de combustible del país. Su ubicación es estratégica".

Según un informe publicado en marzo por el medio indio The Morning Context, tanto el gigante estatal saudita Aramco como el conglomerado del multimillonario indio Mukesh Ambani, Reliance, intentaban comprar Nayara. 

En junio, The Times of India citó otro reporte local que aseguraba que Rosneft pedía hasta US$ 20.000 millones por la empresa. Sin embargo, las negociaciones habrían quedado en pausa en julio, cuando la Unión Europea impuso sanciones a Nayara por la participación de Rosneft. Esa medida provocó que, por un breve período, los bancos suspendieran los pagos hacia la empresa y que Microsoft le quitara el acceso a sus servicios en la nube.

Irak y Arabia Saudita, que aportaban el 37% del petróleo importado por Nayara antes de las sanciones —según la plataforma de inteligencia comercial Kpler—, también dejaron de exportar. El resto del crudo provenía de Rusia.

Los voceros de Rosneft y UCP no respondieron a las consultas. Un representante de Saudi Aramco evitó hacer declaraciones, mientras que un vocero de Reliance Industries le dijo a Forbes que la empresa "no está en conversaciones para adquirir Nayara".

La empresa se repuso con rapidez. Nayara vende alrededor del 88% de su combustible dentro del país, una suba frente a los dos tercios que representaba en octubre. Además, sumó nuevos destinos de exportación, como Brasil, Sudán y Turquía, y empezó a trabajar con bancos locales para facilitar los pagos. Para diciembre, según datos de Kpler, Nayara se abastecía casi por completo de petróleo ruso y su capacidad de refinación estaba cerca del máximo.

“A pesar de la presión en múltiples frentes, Nayara ha logrado ampliar sus operaciones”, señala Sumit Ritolia, analista de Kpler. “El fácil acceso a crudo ruso con descuento, los nuevos patrones logísticos, los mercados de exportación emergentes y una red más amplia de compradores dispuestos a realizar transacciones bajo sanciones han permitido que la refinería opere cerca de su capacidad óptima económicamente”.

Ghirelli, por su parte, asegura que siempre actuó como un inversor minoritario pasivo. Tampoco cree que las sanciones hayan afectado su inversión.

"La empresa opera principalmente en el mercado indio. Habría sido un problema si su producto se vendiera en Europa, pero al ser prácticamente un mercado local, no ha afectado en absoluto a su rendimiento", afirma, y añade: "En todo caso, podría ser una herramienta para acelerar una venta, pero eso está por verse".

Si Nayara se vendiera por un valor cercano al que mencionaron los medios, o incluso al que estima Forbes en sus proyecciones más conservadoras, Ghirelli obtendría una ganancia superior al 500%. Pero más allá de lo que ocurra con Nayara, Ghirelli ya piensa en lo que viene. En 2024 lanzó una nueva firma de inversión, llamada Infracorp, con la que promete desarrollar desde puertos espaciales y aeropuertos privados hasta centros de datos orbitales y reactores nucleares en alta mar.

Representación del aeropuerto de Infracorp
Ghirelli está ampliando el Aeropuerto Riviera, un pequeño aeropuerto privado en el noroeste de Italia, para construir cuatro nuevos hangares, 15 nuevos espacios de estacionamiento para aeronaves y una nueva terminal.
Infracorp

“El objetivo es invertir en infraestructura sistémica”, afirma, mientras enumera una ambiciosa lista de inversiones actuales y futuras. “Queremos generar energía para la red. Trabajamos intensamente en inteligencia artificial descentralizada. Adquirimos nuestro primer aeropuerto, que se convertirá en la terminal de jets privados más importante de Europa. Trabajamos en módulos espaciales, futuras estaciones espaciales y centros de datos orbitales. En los próximos seis meses o un año, presentaremos proyectos muy interesantes”.

Podría parecer una quimera. Sin embargo, Ghirelli se rodeó de expertos de la industria en cada uno de esos sectores y les pidió asesoramiento para concretar sus planes. Su punto de partida es un aeropuerto privado cerca de Mónaco y una planta de valorización energética de residuos en el sur de Italia.

"Es alguien que ve el panorama general y se lanza a por todas", afirma Stefano Poli, director comercial de la firma israelí de computación espacial Ramon Space y asesor de inversiones espaciales de Ghirelli. "Es capaz de jugar al ajedrez en varios tableros".

Manfredi Lefebvre d'Ovidio, también multimillonario residente en Mónaco y quien hizo su fortuna en la industria de cruceros y viajes, agrega: “Es sumamente emprendedor. Suele hacer realidad lo que dice”.

Nacido en una familia de clase media en Roma en 1980, Ghirelli creció con padres emprendedores. Su padre era dueño de una empresa constructora y su madre dirigía una empresa agrícola antes de dedicarse al negocio inmobiliario.

Estudió ingeniería civil en la Universidad de Roma y luego hizo un máster en administración de empresas en la Luiss Business School. En 2003, dejó Italia para trabajar como ingeniero de proyectos en África occidental en la constructora Astaldi. “Fue una experiencia increíble, pero también muy difícil, porque son países donde es difícil construir”, recuerda, y menciona algunos proyectos en los que participó, como un puente entre Guinea y Mali.

Después trabajó en la construcción de rutas en Turquía, hasta que en 2006 volvió a Italia para desarrollar proyectos ferroviarios de alta velocidad en el gigante industrial italiano Impregilo, hoy conocido como Webuild. A los 27 años, se incorporó a De Angelis Group, una desarrolladora inmobiliaria con propiedades en Italia y Francia, entre las que hay departamentos, hoteles y clínicas médicas.

La tragedia lo golpeó en 2009, cuando el fundador del grupo De Angelis murió en un accidente de auto. Ghirelli asegura que estaba en conversaciones con él para quedarse con una participación en el negocio. Tras su muerte, negoció la propiedad de algunos de los proyectos clave en los que trabajaba, entre ellos un centro comercial. Más tarde, fundó su propia constructora y empezó a invertir en desarrollos residenciales y comerciales en Marruecos y Egipto.

En 2013, enfrentó otro golpe cuando estallaron las protestas contra el gobierno en Egipto. Ghirelli se vio obligado a abandonar el país y sufrió fuertes pérdidas en sus proyectos inmobiliarios. Tuvo que volver a empezar desde cero en Italia. “Fue una pérdida significativa, pero también una lección fundamental para seguir construyendo”, dice.

Profile photo of Filippo Ghirelli
 Fue en India donde acumuló la mayor parte de su fortuna, estimada en US$ 1.500 millones

Después puso el foco en la eficiencia energética y lanzó Genera Group, una empresa que trabaja con clientes como el fabricante de neumáticos Pirelli y el gigante de bienes de consumo Unilever en proyectos para reducir el consumo de energía. Construyen paneles solares, instalan sistemas de iluminación más eficientes o capturan el calor que se pierde en los procesos industriales. Luego se quedan con una parte de los ahorros generados.

Vendió una participación del 49% al grupo alemán de gestión de activos IKAV en 2017 por un monto no revelado. Tres años más tarde, recompró esas acciones y luego vendió el 75% a la firma suiza de inversión Susi Partners por una suma inicial de US$ 30 millones. A partir de ese momento, comenzó a evaluar una inversión en Nayara.

“Teníamos dos objetivos. Uno era construir una biorrefinería para producir combustible de aviación sostenible, que ayuda a los aviones a contaminar menos que el combustible convencional para aviones”, dice Ghirelli. “El otro era llegar a un acuerdo con el gobierno indio para producir rickshaws eléctricos y ofrecer intercambio de baterías en las más de 6500 estaciones de servicio de Nayara”.

La guerra en Ucrania frustró esos planes. Ghirelli siguió adelante con el acuerdo, aunque tomó distancia. “Decidimos convertirnos en un inversor pasivo [en Nayara]”, afirma. “Aportamos nuestra contribución en materia de sostenibilidad, pero centramos nuestros recursos en otros frentes”.

Después de vender el resto de Genera a Susi Partners en diciembre de 2024 por un monto no revelado, y ante la posibilidad de retirarse también de Nayara, Ghirelli está ahora completamente enfocado en su firma de inversión Infracorp. Organiza sus inversiones en cuatro áreas principales: transporte e infraestructura, transición e independencia energética, economía espacial, e inteligencia artificial descentralizada y seguridad.

Según detalla, hasta el momento comprometió más de US$ 100 millones e invirtió en más de 65 proyectos. Entre ellos figuran plantas de biometano y bioetanol en EE.UU., una planta de conversión de residuos de autos en energía en Italia y 18 centros de datos en desarrollo en Italia y Francia. También asegura estar trabajando en planes de ingeniería para centros de datos orbitales y plantas nucleares marinas en Italia.

El acuerdo más importante que anunció hasta ahora fue la compra, en 2024, del Aeropuerto Riviera, una terminal de jets privados sobre la costa noroeste de Italia, cerca de Génova. Está ubicado a 80 minutos en auto —o 25 minutos en helicóptero— de Mónaco. Ghirelli quiere transformarlo en un centro de aviación para la acaudalada ciudad-estado, demasiado pequeña para tener un aeropuerto propio. Su idea es que este sea el primero de una red de 16 aeropuertos privados en toda Europa, con una inversión de unos US$ 60 millones por cada uno.

“El acceso a los aeropuertos comerciales para los jets privados es cada vez más difícil, y los vuelos privados están aumentando y seguirán creciendo a medida que las nuevas tecnologías reduzcan su costo”, afirma Lefebvre d'Ovidio, y menciona los aviones eléctricos que fabrican empresas como Joby Aviation, con sede en California. “Existe un enorme potencial para los aeropuertos privados”.

Sobre cómo financiará estos proyectos millonarios —además de con su propio capital, especialmente si vende su participación en Nayara—, Ghirelli no muestra preocupación. “Cuando se tiene un modelo de negocio con un flujo de caja previsible, es bastante fácil encontrar financiación”, asegura. “No tenemos ningún problema para encontrar financiación en todo el mundo. Hay un gran interés en Oriente Medio para financiar estas cosas”.

Sus asesores piensan lo mismo. “La gente inteligente no usa su propio dinero. Usa los mercados de capitales”, dice Güçlü Batkın, director ejecutivo de la cadena turca de cuidado ocular Dünyagöz y asesor de Infracorp. “Hay mucho dinero esperando ser invertido en todo el mundo. Solo hay que saber dónde y con quién capitalizar, y él lo entiende perfectamente”.

Otro asesor de Infracorp, Massimiliano Ladovaz, director ejecutivo de SpinLaunch —una empresa de tecnología espacial financiada con capital de riesgo—, agrega: “Tiene una mentalidad un tanto estadounidense, dispuesto a asumir riesgos. Tiene la capacidad de adaptarse en el momento oportuno”.

Todavía es pronto para evaluar las últimas apuestas de Ghirelli. Pero hay algo que tiene claro: cuando haga las cuentas, el resultado superará con creces el rendimiento que logró en Nayara. “Me imagino que obtendremos algo así como cuatro o cinco veces más”, afirma. “Sobre todo en espacio y centros de datos”.

Si eso ocurre, pasarán varios años antes de que se concrete.

Con información de Forbes US.

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