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James Dacombe, fundador de Olix y CoMind.
Millonarios
James Dacombe, fundador de Olix y CoMind.
(Foto: Randy Shropshire/Getty Images).
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Con una apuesta que desafía a los gigantes de los semiconductores, James Dacombe construyó una fortuna ligada al boom de la IA y a una tecnología que promete cambiar la forma en que funcionan los chips.

19 Agosto de 2026 10.10

En 2017, James Dacombe dejó la secundaria para fundar CoMind, una startup dedicada al monitoreo cerebral. Cuatro años después, recibió una beca Thiel, el programa creado por el empresario Peter Thiel que financia a jóvenes para que desarrollen sus proyectos sin pasar por la universidad. Ahora, a los 25 años, es el multimillonario self-made más joven de Europa gracias a Olix, su fabricante de chips fundado hace dos años, y a una participación en CoMind, compañía que todavía dirige por separado.

Fundada en 2024, Olix triplicó su valoración en apenas seis meses y llegó a US$ 3.300 millones a principios de agosto, después de recaudar US$ 312 millones de inversores como la firma de inversión neoyorquina Fundomo, el diseñador de chips Arm (que cotiza en el Nasdaq), la compañía estadounidense de operaciones financieras basadas en modelos matemáticos Hudson River Trading y el cofundador de Netflix, Reed Hastings

El fondo Sovereign AI del gobierno británico, destinado a respaldar proyectos estratégicos de inteligencia artificial, también apoyó a Olix en esta ronda de inversión. La nueva valoración incorporó a Dacombe, dueño de cerca del 30% de la compañía, al club de los multimillonarios. Además, posee un 12% de CoMind, que recaudó US$ 102,5 millones en agosto de 2025, aunque no reveló su valoración. Olix y CoMind no respondieron a los pedidos de comentarios de Forbes.

Dacombe integra el grupo de los once multimillonarios menores de 30 años que hicieron su fortuna por cuenta propia en todo el mundo y es uno de los únicos cuatro que no son estadounidenses.

El europeo más joven después de Dacombe que amasó su fortuna sin heredarla es Arvid Lunnemark, cofundador de Cursor, una empresa que desarrolló un editor de código basado en inteligencia artificial. El sueco llegó a Estados Unidos para estudiar en el MIT, el Instituto Tecnológico de Massachusetts, y fundó la compañía junto con tres amigos de la universidad en 2022. 

Lunnemark, de 26 años y residente en San Francisco, y sus tres cofundadores casi duplicaron sus fortunas, que llegaron a un estimado de US$ 2.400 millones el pasado viernes 14 de agosto, después de que SpaceX adquiriera Cursor por US$ 60.000 millones. El cofundador de mayor edad de Cursor, el pakistaní Sualeh Asif, también tiene 26 años.

Casualmente, hay otro multimillonario sueco de 26 años cuya fortuna casi se duplicó a principios de esta semana. El cofundador de Lovable, Fabian Hedin, que vive en Estocolmo y tiene apenas unos meses más que Lunnemark, se convirtió en multimillonario en diciembre, cuando su startup especializada en "vibe coding", una modalidad que permite crear software con inteligencia artificial a partir de instrucciones escritas en lenguaje natural, recaudó capital con una valoración de US$ 6.600 millones. A principios de esta semana, Lovable anunció otra ronda de financiación por US$ 400 millones, que llevó la valoración de la compañía a US$ 13.300 millones y casi duplicó el patrimonio de Hedin, estimado ahora en US$ 3.100 millones.

Estos jóvenes empresarios forman parte de un boom global de startups de inteligencia artificial que convierte a sus fundadores en multimillonarios a edades cada vez más tempranas. En Estados Unidos, el título de multimillonario más joven que amasó su propia fortuna cambió de manos varias veces solo en el último año. 

Actualmente, el multimillonario más joven del mundo es el estadounidense Surya Midha, que tenía 22 años cuando Mercor, la startup de selección de personal con IA que cofundó, recaudó capital con una valoración de US$ 10.000 millones en octubre, lo que elevó su patrimonio a unos US$ 2.200 millones. Midha comparte esa generación con sus cofundadores Brendan Foody y Adarsh Hiremath. Ahora, los tres tienen 23 años. Midha le quitó el título a Shayne Coplan, fundador de Polymarket, que tenía 28 años y que, pocas semanas antes, había desplazado a Alexandr Wang, de Scale AI, de 29 años.

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A los 25 años, Dacombe posee cerca del 30% de Olix, la empresa de chips para IA valuada en US$ 3.300 millones. (Foto: LinkedIn de James Dacombe)

La gran apuesta de Dacombe se basa en que no tiene sentido utilizar los potentes chips de IA de Nvidia para todas las tareas. Su plan consiste en desarrollar chips especializados para distintas partes de la etapa de inferencia de un modelo de inteligencia artificial, es decir, el momento en que el sistema procesa la información y produce una respuesta, en lugar de depender de un único tipo de chip. 

Sus productos también utilizan tecnología fotónica, por lo que los datos viajan en forma de luz en vez de hacerlo mediante señales eléctricas, una característica que permite reducir los tiempos de respuesta y el consumo de energía. Además, la empresa decidió prescindir de la costosa memoria de alto ancho de banda, un componente muy demandado y de disponibilidad limitada. Según un comunicado de la compañía, Olix prevé entregar sus primeros chips a clientes durante la segunda mitad de 2027.

La cantidad de competidores no deja de aumentar. d-Matrix, con sede en Silicon Valley y que cuenta con el respaldo de Microsoft, ya comercializa sus chips Corsair, mientras que startups como MatX, Etched y Fractile, esta última con sede en Londres, también recaudaron importantes rondas de financiación durante el último año.

Nvidia también entró en la carrera. En diciembre, el gigante de los chips firmó un acuerdo de licencia por US$ 20.000 millones con Groq, una empresa de semiconductores fundada por Jonathan Ross, quien antes trabajó en el desarrollo de los TPU de Google, chips diseñados específicamente para acelerar tareas de inteligencia artificial. 

Dacombe, por su parte, nunca trabajó en la industria de los semiconductores antes de fundar Olix, pero considera que la experiencia que adquirió con la tecnología fotónica de CoMind podría darle a su nueva compañía una ventaja frente a Groq y otros gigantes del sector. Hay capital de sobra para financiar estas propuestas, aunque el premio mayor quedará en manos de la tecnología que consiga imponerse.

"Hoy en día, cuando existe una recompensa económica tan grande al poder ejecutar modelos de lenguaje muy potentes (grandes modelos de lenguaje) de forma rápida y para un gran número de usuarios a bajo coste, realmente vale la pena desagregar y tener chips personalizados que sean buenos para eso", explicó Dacombe al Financial Times.

*Esta nota fue publicada originalmente en Forbes.com.

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