El mapa para CEOs que mide las chances de continuidad del modelo económico y quienes deberán reconvertirse
Un informe de ABECEB muestra que la solidez macro redujo un 22% la probabilidad de una marcha atrás en el rumbo económico. Sin embargo, advierten que los sectores menos competitivos tienen un plazo de 14 a 16 meses para transformar su modelo de negocios.

El Índice de Reversión del Modelo (IRM) de ABECEB muestra que la solidez del frente macroeconómico bajó drásticamente el riesgo de un volantazo en el rumbo político y económico. Según el relevamiento, se registró una caída del 22% en la probabilidad de que el sistema político argentino abandone el programa económico vigente desde el inicio de la actual gestión de Javier Milei.

La herramienta de la consultora, que procesa 22 series cuantitativas provenientes de fuentes oficiales y privadas para proyectar la sostenibilidad del rumbo, pasó de 53 a 42 puntos sobre un máximo de 100, donde un puntaje menor refleja un horizonte de mayor continuidad.

Esta notable reducción del riesgo de reversión obedeció, principalmente, a la consolidación del frente macroeconómico. En esa dimensión específica, la vulnerabilidad se derrumbó de 75 a 30 puntos gracias al control del déficit, la desaceleración de la inflación, la convergencia de la brecha cambiaria a cero y la acumulación de reservas internacionales. Estos logros eliminaron lo que históricamente constituyó el principal catalizador de los colapsos en la historia económica reciente del país: la crisis de balance de pagos y el shock financiero. La solidez de las variables financieras básicas aisló al modelo de una ruptura repentina, generando un andamiaje que hoy reduce las chances de que el sistema político se vea forzado a dar un giro drástico en sus lineamientos económicos, de acuerdo con el análisis de la consultora.

Además del eje macroeconómico, ABECEB también noto mejoras, aunque de menor proporción, en el plano político-social, un avance marginal en la micro & negocios y un escenario de paridad en lo institucional-legal, siempre respecto a la foto de fines del 2023.

Mientras que la dimensión institucional y legal se mantuvo estable a la espera de consolidar nuevos consensos parlamentarios, la dimensión político-social exhibió muestras de desgaste ligadas a la tensión preelectoral y a la resistencia a ciertas reformas, un frente sobre el cual el Poder Ejecutivo nacional ha comenzado a implementar medidas correctivas. La lectura de ABECEB sugiere que, en la antesala de los próximos turnos electorales, la principal amenaza al modelo ya no proviene de una corrida cambiaria o bancaria, sino de la resistencia social o el descontento que puedan instrumentalizar sectores de la oposición para promover discursos de reversión parcial. Sin embargo, al mantenerse intacta la solidez macroeconómica, el núcleo central del programa libertario conserva una base de sustentación política resistente que le da chances de reelección.

El desafío de las empresas

La presentación se dio en el marco del del Hub Global de Negocios, la plataforma de inteligencia estratégica de ABECEB que integra capacidades de análisis económico, geopolítico, sectorial y empresarial para ayudar a las organizaciones a comprender el contexto global y convertirlo en decisiones de negocio concretas.

En ese contexto, se arman reuniones trimestrales con CEOs de todo el arco productivo para analizar tanto los problemas y oportunidades que existen tanto a nivel país como en el mapa global.

“El propósito es ayudar al directorio a entender todo lo que pasa con este mundo tan volátil. El riesgo global cambió de naturaleza: antes era contexto, ahora es una variable de estrategia, una restricción concreta. Cubrimos con expertos distintas dimensiones que suman regulaciones, inteligencia artificial, demografía, geopolítica, cambio climático y transición energética”, afirmó Mariana Camino, CEO de ABECEB. 

Otra de las variables estudiadas es el índice de tensión global que determinó un grado de alta incertidumbre a partir de fenómenos como el shock energético, la guerra de aranceles, las tasas globales altas y la fragmentación de los ecosistemas de IA, junto al reordenamiento político regional, los insumos críticos y el friendshoring.

Específicamente para la Argentina, la autosuficiencia energética, una geografía segura, la matriz exportadora y la macro en orden amortiguan estos efectos, mientras que el costo de los fletes, la brecha tecnológica y un tipo de cambio apreciado empeoran el panorama. 

"Con todo esto, el acumulado da positivo. Creemos que la Argentina tiene una oportunidad histórica y que la región cuenta con viento de cola. Hoy la distancia geográfica es un activo cuando antes era un pasivo. Cambiaron las reglas de juego, se rompió un equilibrio conocido y todavía no sabemos exactamente dónde estamos parados", afirmó.

El último punto que evaluaron fue la necesidad de reconversión de algunos sectores, a la par de los desafíos para captar oportunidades en otros. En el grupo de avanzada se ubican la minería, la energía, la agroindustria y la economía del conocimiento, favorecidas por la tracción de las exportaciones y la demanda internacional de insumos críticos, aunque con un nivel de generación de empleo local focalizado. Su reto principal consiste en lograr la ejecución efectiva de los proyectos de inversión previstos. 

En una franja intermedia se encuentran el consumo masivo, los servicios financieros, la logística y la construcción, sectores que perciben señales ambiguas de actividad y cuya prioridad pasa por ganar eficiencia operativa. En el extremo opuesto, la industria orientada al mercado interno, las industrias básicas y las empresas de servicios públicos afrontan el impacto directo del sesgo importador y la tensión sobre sus esquemas de costos.

Frente a esta heterogeneidad, la variable crítica para la supervivencia de las empresas que quedaron desfasadas es el tiempo. La transición de un modelo protegido a uno expuesto a la competencia internacional fija plazos acotados para tomar decisiones estratégicas de fondo, por lo que la holgura operativa de las firmas menos preparadas tiende a agotarse de forma acelerada.

"La holgura es el tiempo que tienen las empresas para reconvertirse o aprovechar la oportunidad que se presenta. Muchos sectores tienen hoy riesgo concreto de desaparecer. Tienen entre 14 y 16 meses las compañías más complicadas para tomar una decisión seria en el cambio del modelo de negocios", advirtió Camino.