El ministro de Economía, Luis Caputo, participa a partir de este lunes de la reunión de ministros de Finanzas y presidentes de bancos centrales del G20, que se desarrollará en Asheville, Carolina del Norte, bajo la presidencia de Estados Unidos.
El encuentro reunirá a los principales responsables de la política económica de las mayores economías desarrolladas y emergentes. El anfitrión será el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, una figura clave en el auxilio financiero que el gobierno argentino recibió en 2025, antes de las elecciones legislativas, con quien Caputo mantiene una relación particularmente estrecha y que tendrá un papel central en las discusiones. La otra figura preponderante para Argentina que participará de la cumbre es Kristalina Georgieva, la directora gerente del FMI.
La agenda oficial incluye cuestiones como crecimiento económico, inversión, estabilidad financiera, deuda soberana y desequilibrios comerciales globales. Sin embargo, el contexto internacional promete llevar al centro de la discusión algunos de los principales conflictos que atraviesan actualmente a la economía mundial.
Uno de ellos será la presión de Estados Unidos sobre Irán. La administración de Donald Trump busca que otros países reduzcan sus vínculos comerciales con Teherán y evalúa sanciones contra empresas y entidades financieras que continúen haciendo negocios con el régimen iraní.
La estrategia tiene una dificultad adicional: China es uno de los principales compradores del petróleo iraní. Por eso, cualquier endurecimiento de las sanciones puede abrir un nuevo frente de tensión entre Washington y Beijing y generar consecuencias sobre los mercados energéticos y el comercio mundial.
China será, precisamente, otro de los grandes temas de Asheville. Bessent considera que el enorme superávit comercial chino constituye uno de los principales desequilibrios de la economía global y busca que los países del G20 discutan cómo reducir esas diferencias.
El debate se produce mientras la administración Trump mantiene una política comercial basada en aranceles y otras restricciones destinadas a modificar los flujos internacionales de bienes. Para la Argentina, la evolución de esa disputa resulta relevante por su potencial impacto sobre las exportaciones, los precios de las materias primas, las inversiones y las condiciones de financiamiento.
Las tasas de interés y la deuda también estarán bajo la lupa. El encuentro llega en un momento de preocupación por el costo del financiamiento internacional y por la evolución de los rendimientos de los bonos estadounidenses. La situación fiscal de Estados Unidos y el nivel de su deuda son dos de los principales factores que siguen condicionando a los mercados globales.
La elección de Asheville tiene además un componente político. La ciudad fue una de las regiones más afectadas por el huracán Helene en 2024, y la administración estadounidense buscó que la realización de la reunión funcionara también como una señal de respaldo a la recuperación económica de Carolina del Norte.
Para Caputo, el encuentro será una oportunidad para sostener contactos con funcionarios internacionales y mostrar ante sus pares la evolución del programa económico de Javier Milei. Especialmente, deberá enfrentar interrogantes sobre la consistencia del modelo y su base de sustentación política frente a las elecciones presidenciales del año próximo. La relación con Washington tendrá especial importancia, tanto por el vínculo político entre Milei y Trump como por la relación que construyeron Caputo y Bessent.
El ministro regresará luego a la Argentina para continuar con una agenda que tendrá otro punto relevante en Iguazú. El jueves participará de la 47ª Convención Anual del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF), que se desarrollará hasta el domingo 6. La convención reunirá a empresarios, ejecutivos, especialistas y funcionarios para analizar la evolución de la economía argentina, sus perspectivas y los desafíos que enfrenta el sector privado.