Suscribite
    ¡Hola!
    Cuenta
Forbes Argentina
Daniel Artana
Macroeconomía
Daniel Artana
Forbes

Daniel Artana: "No se puede tener una política con la que se salven todos"

Virginia Porcella

Share

El economista analiza los cortocircuitos de la transición hacia una economía abierta y advierte que un tipo de cambio alto no resolverá los problemas de fondo de los sectores que no logren ser competitivos. La abundancia de dólares y la oportunidad de comprar divisas para el Banco Central

2 Mayo de 2026 07.30

Aunque los datos preliminares de marzo indican que, tal como insinuó el presidente Javier Milei “lo peor ya pasó”, es evidente que la economía de contrastes es un rasgo que caracterizará lo que queda de su gestión. El desafío, y la gran incógnita que analiza en diálogo con Forbes el economista Daniel Artana, es cómo se tramitará esa dualidad en la que abundan las divisas pero también las tensiones. Y un mensaje clave: el impulso que tomaron sectores estratégicos como energía y minería parecería, según Artana, irreversible. “Es tan obvio el potencial que ni siquiera si regresara el populismo creo que tiraría todo esto abajo”, dice. 

Hay una marcada dualidad en los indicadores macroeconómicos, algunos muestran muchísima solidez mientras otros insinúan que la economía aún no arranca. ¿Cómo se analiza esa combinación?

Es una realidad que presenta grandes diferencias entre sectores y regiones. Tuvimos una caída de actividad seguida de una reacción, pero desde el segundo trimestre los ingresos de la población empezaron a perder contra la inflación. Mientras sectores como la energía muestran datos muy buenos, la industria y la construcción atraviesan un momento difícil. Además, se observa una tensión regional: el interior del país está más optimista que el Gran Buenos Aires. El Gobierno atribuye esta desaceleración a la incertidumbre electoral, y estima que la situación debería empezar a corregirse en el segundo semestre del año.

Para esta altura, muchos esperaban una recuperación más pujante . ¿Qué falló en esa expectativa inicial?

Las transformaciones de una economía muy cerrada a una más abierta generan cortocircuitos naturales; no se puede tener una política donde se salven todos. Quizás, si el Gobierno hubiera podido sostener un tipo de cambio algo más depreciado, la transición para los sectores que compiten con importaciones habría sido menos traumática. Sin embargo, si a una empresa no le dan las cuentas sin un dólar a $2000, tiene un problema de fondo que no va a resolver ninguna macroeconomía. Lo que se necesita es dejar de "cazar en el zoológico" y enfocarse en la productividad.

¿Que significa que un tipo de cambio más alto "no está disponible"? El debate sobre el dólar nunca cede

A que se podrían haber tomado otras decisiones, como evitar la apreciación nominal del 5% que tuvimos a principios de año o acumular reservas antes de febrero. Pero estamos discutiendo cambios menores. El problema es que si alguien necesita un salto cambiario brusco para ser rentable, su problema es estructural. Además, hoy Argentina tiene una oferta de dólares abundante por el ingreso de capitales y las colocaciones de deuda privada.

Estamos entrando en el período de liquidación de la cosecha gruesa. ¿Eso no va incluso a aumentar la presión bajista?

Este año a la Argentina le sobran dólares "por los cuatro costados". Tuvimos un primer trimestre con mucha oferta por el trigo y el ingreso de capitales de empresas que liquidaron divisas. Es muy probable que este año tengamos superávit tanto en la cuenta corriente como en la cuenta capital. La duda es qué pasará el año que viene por la incertidumbre electoral, pero por ahora la "lluvia de dólares" parece que continuará.

Es paradójico que en el país de la “restricción externa”, la abundancia de divisas sea hoy un motivo de preocupación por la supuesta  pérdida de competitividad.

Tenemos que cambiar el "chip". Argentina está ante una oportunidad histórica en energía y minería que puede sumar 30.000 millones de dólares adicionales en exportaciones para 2030. Eso cambia totalmente la dinámica de crisis cambiarias recurrentes que vivíamos ante cualquier problema en el campo. Mi sugerencia, es que el Banco Central debería comprar todos los dólares posibles ahora para generar un "colchón" de cara al año electoral, lo que además ayudaría a sostener un tipo de cambio un poco más depreciado.

Caputo dijo que se vienen "los mejores 18 meses". ¿Comparte ese diagnóstico?

Los ministros tienen que ser optimistas por definición, pero más allá de eso, creo que la economía tendrá un crecimiento moderado, no espectacular. El shock del precio de la energía ayuda a las cuentas públicas, pero actúa como un impuesto sobre los consumidores que afecta la actividad. La inflación va a bajar, aunque quizás el "cero coma algo" demore uno o dos años más en llegar. Lo importante es mirar la tendencia de la transformación profunda y no enamorarse de un solo dato mensual.
¿Ese crecimiento llegará a traducirse en una mejora del empleo?

Ese es el punto que más me preocupa. Llevamos dos décadas con la productividad laboral estancada mientras el resto del mundo avanzó. Muchos sectores están logrando mejorar su eficiencia produciendo más con la misma o incluso menos gente. Por eso, por cada punto que crezca el PBI, el empleo va a crecer poco. Para que el mercado laboral lo sienta de verdad, necesitamos varios años de crecimiento sostenido a tasas del 5% o 6%, como ocurrió en la primera parte de la Convertibilidad.

¿Es el "talón de Aquiles" de este programa?

Bueno, no sé si talón de Aquiles. Yo lo que creo ahí es que esta es una es una cuestión de que los resultados por ahí no van a ser espectaculares, por ahí van a ser buenos. Y la pregunta es si alcanza. La inversión es la única forma de crecer, pero no es algo que suceda de un día para el otro. El RIGI está empezando a mostrar desembolsos, pero hay US$ 80.000 millones en proyectos en estudio que dependen de la confianza. El gran temor de los inversores es si después de 2027 el país volverá a una salida populista que tire todo para atrás. Esa duda política es la que demora el proceso.

Durante la entrevista con Forbes, Artana también se refirió a las críticas sobre el superávit fiscal y las reformas en marcha, particularmente la laboral

Para terminar, si tuviera que elegir en un multiple choice: ¿muy optimista, moderadamente optimista, moderadamente pesimista o muy pesimista? 

Soy muy optimista en el largo plazo y moderadamente optimista para el corto y mediano plazo. Sería muy torpe de nuestra parte como sociedad desperdiciar la oportunidad que generan los sectores de energía y minería. Es tan obvio el potencial que tenemos, que espero que ni siquiera un eventual regreso del populismo se atreva a tirar todo esto para atrás. Podríamos consolidar una transformación que nos haga un país completamente distinto al que vivimos en las últimas décadas.

Más noticias

10