El Porn Star Martini es un cóctel joven, muy joven si se lo mide con la vara de la coctelería clásica. Nació a comienzos de los años 2000 en Londres, creado por Douglas Ankrah, y en su primera vida se llamó Maverick Martini.
La receta ya estaba ahí, pero el impacto todavía no había llegado. Fue el cambio de nombre, más audaz y decididamente marketinero, el que encendió la mecha. Londres hizo lo suyo, como suele pasar cuando una barra entiende el pulso del momento, y el cóctel comenzó a circular con la velocidad de un rumor nocturno bien contado.
Desde allí, el fenómeno Porn Star Martini se volvió global. Primero Europa, luego Australia y los Países Bajos y, finalmente, Estados Unidos. No viajó como un dogma, sino como una experiencia fácil de replicar y difícil de olvidar. En poco tiempo pasó de curiosidad londinense a estándar internacional, demostrando que en la coctelería contemporánea la historia también puede escribirse en tiempo presente.
De los rankings a Google
En el último ranking anual de Drinks International, el Porn Star Martini escaló cerca de veinte posiciones respecto de años anteriores, superando a clásicos contemporáneos como el Penicillin y el Mojito, y quedando en disputa directa con pesos pesados como el Manhattan por un lugar en el top ten.
En 2025, el fenómeno también se reflejó en el ámbito digital. Fue uno de los cócteles más buscados en Google a nivel internacional, liderando o integrando los primeros puestos en mercados como Australia, India y varios países europeos. No se trató solo de bartenders curiosos, sino de consumidores queriendo entender qué había detrás de ese nombre y cómo se preparaba.
El ritual del espumoso y el efecto redes
Uno de los grandes diferenciales del Porn Star Martini es su forma de servicio. Llega a la mesa acompañado por una copa de espumoso, servida aparte. La idea no es mezclar, sino alternar. Un juego de contrastes que refresca el paladar y prolonga el disfrute, sumando una capa de ritual que el público entiende y celebra.
A eso se suma su potencia visual. Es un cóctel altamente instagrameable, con miles de videos circulando en Instagram, YouTube y TikTok. El color, la fruta, la doble copa y el gesto de alternar bebidas lo convirtieron en material ideal para el algoritmo. No se viralizó por accidente: se dejó filmar.
La receta del Porn Star Martini
La receta clásica del Porn Star Martini lleva vodka, pulpa o puré de maracuyá, licor de vainilla, jugo de lima fresco y almíbar. Se agita con hielo y se sirve colado en copa de martini bien fría, generalmente decorado con medio maracuyá. A un costado, la copa de espumoso frío, sin más explicaciones.
No requiere técnica compleja ni ingredientes imposibles. Su fortaleza está en el equilibrio entre dulzor, acidez y aroma, y en entender que el servicio es parte esencial del cóctel. Como todo clásico moderno bien construido, parece simple. Y lo es.