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Juan Sebastián Verón, en CEO Week: "No me gusta escuchar que en Argentina no se puede. En Argentina se puede"

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El presidente del Club Estudiantes de La Plata analizó los desafíos de presidir uno de los clubes históricos del fútbol argentino y el impacto de la pandemia. Además, reflexionó sobre cómo gestionar el activo más importante de los clubes: la pasión del hincha.

26 Agosto de 2020 13.06

Idolo del club como jugador, hizo lo propio como dirigente. El hito será la finalización e inauguración del estadio Jorge Luis Hirschi. “Soy de los que creen que la urgencia, lo inmediato, no tape la visión de club que vos tengas por delante”, asegura. Y añade: “En la previa armás un manual de procedimiento, de gestión, con objetivos y visión y eso quedó relegado para la segunda gestión. Era el día a día e ir tapando huecos”. 

Fuiste un referente en todos los planteles donde jugaste. ¿De qué capitán aprendiste? 

Yo viví una etapa del fútbol con mucha referencia. Por ejemplo, Roberto Mancini, técnico de la selección italiana o Roy Keane, hoy está trabajando en Inglaterra. También Antonio Benarrivo, mundialista en 1994 con Italia. Todos tenían mucha trayectoria y una impronta clara. Y también en Argentina: Maradona, el Cholo Simeone, Bastistuta, Sensini, gente con un gran recorrido y de todos fui absorbiendo. Uno también aprende de los técnicos. Yo me interesaba más en el manejo de grupos. Sobre todo en vestuarios fuertes.

Y de esos grupos con jugadores consagrados, ¿que pudiste observar? ¿Qué te llevaste puntualmente? 

De todo. Desde lo más banal hasta lo más importante. Yo llegué a Italia con una experiencia bastante reducida de lo que podía ser el fútbol realmente profesional. En Italia me di cuenta de lo que era. Desde el vestirse, el saludo, la importancia del grupo y la ascendencia del capitán. Nosotros nos sentábamos en la mesa a cenar o almorzar cuando el capitán se sentaba y nos íbamos cuando él se levantaba. Lo mismo cuando estaba el presidente o el dueño del club. Hablaba de capitán y no hablaba nadie. El capitán era el que salía primero del vestuario. Y después obviamente las palabras y la relación con el grupo. Y después obviamente todo lo que es el manejo de la prensa, de la relación con la propia gente en los momentos tensos y también cuando veníamos bien no exaltarse tanto. Es un constante aprendizaje.

Tuviste muchísimos logros, son reconocidos. Pero, ¿cuál fue el momento más difícil de tu carrera y qué te sirvió para sobrellevarlo? 

El momento más difícil sin ningún tipo de duda fue después del Mundial 2002, donde hubo una cuestión de poner la lupa en situaciones y nuevamente de exponerme. De todo eso se aprende, de los momentos de crisis, en los momentos de desilusión, del fracaso... Del fracaso deportivo se aprende. Y el reinventarte y redoblar la apuesta, el no tirar la toalla y poder siempre luchar por algún tipo de objetivo. 

¿Qué personas te ayudaron? ¿Un técnico te ayudó a pasar mejor esa crisis? ¿Qué herramientas tenés para ese momento? 

Yo creo que lo primero que hay que hacer es transitar el momento. Difícilmente eso pase rápido. Los momentos de felicidad o importantes del fútbol son efímeros, se van más rápido y lo que pasa es que el momento malo es el que perdura, el que te está atrás y no te larga. Y hay que atravesarlo, hay que saber convivir con eso. No hay que tenerle miedo ni frustrarse. 

¿Qué fue lo más difícil de pasar de futbolista a presidir una institución?

Lo más difícil no era lo que yo presentía o sentía. Yo me sentía capacitado. Creo que experiencia te la da el camino. Podemos estudiar, leer, tener reuniones pero el campo es el que te da la experiencia. Pero cuando te encontrás en el lugar y lo transitás es un aprendizaje constante. Por suerte encontré un buen equipo, que me ayudó. Porque el club lo que tiene es que no solo es administrar dinero, gestionás pasión. Y eso es más difícil. 

¿Qué es lo más difícil de gestionar, vamos por la parte dura, de los números? 

Fue muy muy difícil. El club no estaba pasando un momento saludable. Teníamos otro objetivo y otra dificultad que era el estadio. Y hacer un balance entre dos o tres cosas para que eso fluya y tenga protagonismo es muy difícil. El fútbol requiere inversión constante, porque es esto de la pasión. La complejidad del estadio, que tuvimos que reformular la obra y la ingeniería financiera. Y el club en general con las necesidades particulares de todos los deportes, los socios y demás. Fue un momento complejo porque cuando en la previa armás un manual de procedimiento, de gestión, con objetivos y visión y eso quedó relegado para la segunda gestión. Era el día a día e ir tapando huecos.

Administrar la pasión decías que es lo más complicado. ¿cómo se gestiona una pasión?

Es lo más difícil. Lo primero es ser claros, ser directos y no mentir. Para mi hubiera sido muy fácil meterme en ese discurso y decir bueno vamos a ser campeones y vamos a luchar. Lo primero que dijimos eran los objetivos sobre todo las prioridades. Y también el hecho de que la urgencia, lo inmediato, no tape la visión de club que vos tengas por delante. Pero es lo más difícil porque en sí la pasión es el resultado. Y el resultado en el fútbol es todo. Armar un buen plantel en un club, eso no te da la certeza de que vas a ser campeón. Es un trabajo de grupo, la empatía que tengan entre ellos, con su técnico y de la conducción. 

¿Cómo fue el impacto de la pandemia en un club como Estudiantes? ¿Qué fue lo más complicado? 

Lo más complicado es el equilibrio. Hacer entender que nos tenemos que equilibrar para que todos puedan estar bien. La ayuda al deportista, a chicos de inferiores que están como familia atravesando un momento complejo. Tratamos de llegar a todos y mantenerlos. Es una situación compleja, que la trabajamos desde la fundación, que trata de que los recursos de gente, no solo el dinero, sea eficiente para poder llegar a todos. 

La cobertura social...

Sí, claro. La cobertura social te demanda. Por darte un ejemplo, nosotros tenemos un programa educativo donde los chicos, que son 300 chicos que entrenan, almuerzan y siguen con el colegio. Tenían almuerzo y merienda. Nosotros teníamos algunos casos que ya venían con dificultades de alimentos y les teníamos que dar de comer y con todo esto se profundizó mucho.

¿Y cómo hicieron? 

Con la fundación hicimos un relevamiento. Porque hay que tener en cuenta a toda la familia y arrancamos con 200 personas que damos de comer una canasta básica, con algún refuerzo. Y hoy estamos en más de 500 personas. 

La política es algo que también es inesperado para un futbolista. ¿Te apasiona la política por fuera de Estudiantes o pensás que se termina en el fútbol? 

Yo creo que la política es una herramienta increíble para transformar vidas, para transformar un lugar. Y aquel que tiene esa posibilidad la tiene que usar para eso. Yo trato de hacerlo en el club. Por fuera de eso no me veo. A mi me gusta el deporte y creo que el deporte en sí es un vehículo increíble para cualquier otra cosa. 

¿Es un nunca verte en la política fuera del deporte? 

No digas nunca. Estoy en un lugar que para mi el fútbol, el deporte tiene un grado de injerencia enorme en los chicos y lo puede tener mucho más. Creo que desde ahí, podés construir una base política y podés transformar. Pero no transformar tu vida, sino que la política es para transformar la vida de los demás. 

¿La presidencia del club te dio más empatía? 

Yo nací en el club. Me gustaba ir a la tribuna. Viví el club te diría mi infancia y adolescencia. Conozco cada rincón, conozco a la gente. Pero más allá de eso no me quedo solo con eso y hago la pausa. Voy por más. Ir por más es redoblar y transformar. No quedarme solo con lo que conocí y conozco, con su idiosincracia, sino tratar de ir más allá. De correr un poco la vara para arriba. Y creo que eso hace crecer al club. 

¿Qué te motiva? 

La motivación está cuando pones los pies y te bajás de la cama. El pensar constantemente lo que tengas vos, el área que cubras o la empresa que sea. Son tiempos difíciles, pero la motivación está en el día a día de visualizar y ver tu lugar cada vez mejor. A mi me gusta esto de proyectar. Creo que no hay “no se puede”. Yo estoy seguro que todo lo que uno se proponga en cierta medida se puede hacer. No me gusta escuchar que en Argentina no se puede. En Argentina se puede. Hay que estar, hay que caminar, hay que poner el cuerpo y la cabeza. 

¿Sueños por delante? 

El club es un sueño constante. Ver cada vez mejor al club, que se pueda seguir profundizando la educación, el tema social, la parte cultural. Que el club y el estadio crezcan. Y la transformación ha hecho que el club sea desde lo tecnológico de vanguardia.

¿Qué líderes de la política o del deporte te inspiran? 

De la política se me hace difícil. Mandela, quizás por su grado de sensibilidad. Pero desde el deporte hay gente que está transformando desde su lugar. Pepe Sanchez en el basquet y Agustín Pichot en el rugby. Son personas que tomaron la posta. Son referencias importantes. 

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