Antonella Ambrosini Forbes Staff
El 2 de octubre, León XIV publicó en X que "a los algoritmos les falta la chispa de la humanidad". El posteo, una defensa del arte hecho por personas frente a las imágenes generadas por máquinas, superó los 460.000 likes y los 90.000 retuits, cifras de influencer viral para un pontífice de 71 años.
Desde mayo, cuando publicó Magnifica humanitas, su primera encíclica, dedicada a la inteligencia artificial, el primer papa estadounidense de la historia encontró una audiencia que la Iglesia católica viene perdiendo hace décadas: la generación Z. Su cuenta en inglés, @Pontifex, supera los 17,9 millones de seguidores, y las cuentas de memes de Instagram lo adoptaron como un aliado inesperado contra la IA.
El domingo 8 de noviembre, León XIV aterriza en Buenos Aires para la primera visita papal a la Argentina desde la de Juan Pablo II, en 1987. Llega con una pregunta que los datos todavía no terminan de responder: si la admiración en redes se traduce en algo más.
Por qué un papa eligió la inteligencia artificial como causa
El nombre ya era una pista. Robert Prevost eligió llamarse León en referencia a León XIII, autor de Rerum novarum, la encíclica de 1891 con la que la Iglesia tomó posición frente a la revolución industrial. "León entiende que ahora con la inteligencia artificial hay una nueva revolución y que el gran peligro justamente también es la deshumanización", explica Rafael Velasco, sacerdote jesuita, ex provincial de la Compañía de Jesús en Argentina y Uruguay y ex rector de la Universidad Católica de Córdoba.
La fecha de la firma tampoco fue casual: León XIV firmó Magnifica humanitas el 15 de mayo, cuando se cumplían 135 años de Rerum novarum. "La discusión técnica pregunta qué puede hacer la IA; la regulatoria, qué conviene prohibir. La encíclica se anima a una pregunta más incómoda: qué sociedad estamos construyendo con ella, y quién tiene la lapicera", dice Fabián Ruocco, director ejecutivo del Instituto Argentino de Inteligencia Artificial (INARIA) y coautor del libro Humanitas.
Sin embargo, el terreno lo preparó Francisco. Según Austen Ivereigh, biógrafo del papa argentino y fellow en Historia Contemporánea de la Iglesia en Campion Hall, Universidad de Oxford, una serie de encuentros con líderes tecnológicos en el Vaticano a partir de 2020 llevó a Francisco a poner a trabajar en el tema a varios dicasterios. Ivereigh traza una línea entre Laudato si', la encíclica ecológica de Francisco, y la de León: las dos parten de la preocupación por lo que el teólogo Romano Guardini llamó el "poder anónimo", la tendencia a delegar decisiones en las máquinas sin que nadie se haga responsable. "La tecnología no es por sí misma negativa, pero sin discernimiento, sin responsabilidad y accountability, puede ser una herramienta de nuestra opresión", advierte.
La reacción más ruidosa a la encíclica no vino de los fieles. Según relevó la agencia AP, la cuenta de memes Saint Hoax, con más de 3 millones de seguidores en Instagram, la celebró con una leyenda que resumía el tono general: "Amo a mi papa woke (ni siquiera soy católico)". En X, un usuario escribió que sentía "el ateísmo abandonando mi cuerpo" cuando el papa comparaba la IA con la Torre de Babel. Forbes US registró otra ola de memes que asociaba la encíclica con la rebelión contra las máquinas de la saga Dune.
Para Velasco, la explicación está en la credibilidad. "Encuentran en él a un líder creíble, un hombre que no es pretencioso y que habla con naturalidad y con paz de estas cosas que son pertinentes para ellos", dice. El jesuita marca también la diferencia de estilo con su antecesor: "Francisco era más pastor, con un lenguaje más directo y más llano, campechano, de aquella frase de 'hagan lío'. León tiene otro modo: no es acartonado, pero es un poquito más formal. Se nota más tímido a la hora de hablar, pero sin embargo llega a los jóvenes".
Ivereigh suma dos factores. Uno es práctico: León XIV es hablante nativo de inglés, el idioma de internet. El otro es político. En abril, durante su gira por Camerún, el papa denunció que el mundo está siendo devastado por "un puñado de tiranos". Según el biógrafo, ganó respeto entre los jóvenes porque nombró la soberbia de ese grupo "y nos ha llamado a otra forma de vivir".
Ruocco discute la idea de que los jóvenes aceptan cualquier tecnología por haber nacido con una pantalla en la mano. "Hoy usan la inteligencia artificial todos los días, la aprovechan, pero no le firman un cheque en blanco", sostiene.
Rocío Padilla, coordinadora nacional de la Pastoral de Juventud Argentina, describe esa misma ambivalencia entre los jóvenes católicos: "Por una cuestión de rapidez y facilidad, muchas veces terminamos delegando nuestro juicio y nuestra creatividad a la IA". Coinciden con el papa, dice, en que la inteligencia artificial "solo puede procesar información, simular la comprensión, pero no experimenta ni el amor, ni la amistad o el dolor como lo puede hacer una persona".
José María Aguerre, magíster y profesor de Filosofía de la Universidad Católica Argentina (UCA), ve en esa generación también un riesgo. "Una generación que se ha criado muy adicta a las pantallas corre el riesgo de ser manipulada mucho más fácilmente por los algoritmos", advierte. Para Aguerre, la salida está en "usarlas nosotros a ellas y no dejarnos que nos usen".
Los multimillonarios de la tecnología contra el papa
En julio, en el Aspen Ideas Festival, Peter Thiel, cofundador de PayPal y Palantir, acusó a León XIV de favorecer a China con su pedido de regular la inteligencia artificial. Su argumento: el mensaje del papa puede influir en los estadounidenses, pero no en el Partido Comunista Chino, de modo que solo frenaría a uno de los dos competidores de la carrera tecnológica. Según Forbes US, Thiel concluyó que el papa está "trabajando para los comunistas chinos". El público se rio.
Ruocco toma el argumento en serio para desarmarlo. "No refuta a la encíclica: la ilustra. Si toda exigencia ética se descarta porque el rival podría ignorarla, la ética se vuelve un lujo reservado a quien va ganando", sostiene.
Con Elon Musk el cruce fue por dinero. En septiembre de 2025, en su primera entrevista como papa, León XIV cuestionó la brecha entre los salarios de los CEO y los de los trabajadores, y mencionó la noticia de que Musk podría convertirse en el primer billonario del mundo. Musk le respondió en X con un versículo del Evangelio de Mateo: "¿Por qué miras la paja en el ojo de tu hermano y no ves la viga en el tuyo?".
Admirar al papa sin volver a misa
La popularidad en redes choca con los números. Según el Barómetro de las Religiones y las Creencias en Argentina 2026, elaborado por el Observatorio de las Creencias de la UBA, solo el 44,6% de los jóvenes de 16 a 29 años se identifica como católico, frente al 69% de los mayores de 50. Entre los jóvenes, el 31% declara no tener religión y el 23,6% se define evangélico. En el total de la población, el catolicismo reúne al 57,7%, lejos del 90% que registraba el censo de 1960.
"Se reza, se ora, se medita, sin necesidad de asistir al culto", explica Juan Cruz Esquivel, doctor en Sociología, investigador principal del CONICET y director del Barómetro. Para él, la paradoja tiene explicación: "La autoridad religiosa puede perder capacidad para organizar la vida religiosa y espiritual y, al mismo tiempo, conservar relevancia como voz pública frente a los grandes problemas sociales y globales". Los jóvenes, dice, son quienes menos esperan que la visita del papa los acerque a la religión, pero también quienes más esperan que ponga la pobreza en el centro de su agenda.
Velasco llega a la misma conclusión desde adentro de la Iglesia. "Admirar lo que dice el papa no necesariamente significa pertenecer a la Iglesia institucional o acercarse a la vida sacramental y a la misa regular", dice. Igual percibe un movimiento. El jesuita, que hoy trabaja en barrios del conurbano, camina cada año a Luján desde Moreno y cuenta que en la última peregrinación lo impresionó ver "una mayor búsqueda". "Hay demasiado movimiento en Babel, diría León, y uno busca algo que le dé sentido a la vida".
Una visita de US$ 88 millones
León XIV estará en el país del 8 al 11 de noviembre, con actividades en Buenos Aires, Córdoba y Luján. Según estimaciones del Ente de Turismo porteño, la Ciudad recibirá más de 1,24 millones de visitantes entre el 6 y el 10 de noviembre, con un movimiento económico superior a los US$ 88 millones.
Para muchos jóvenes será la primera vez. "La última vez que un papa visitó la Argentina, yo todavía no había nacido", cuenta Padilla, que coordina la participación de los grupos juveniles católicos en la visita.
Para Ivereigh, la gira tiene un sentido que excede al país. "Si Francisco es el visionario, el arquitecto, León es el gran ejecutor", dice sobre el vínculo entre los dos papas y la Iglesia latinoamericana, a la que considera "la fuente dinámica" de la Iglesia universal.
Esquivel es más escéptico sobre lo que quedará después. "Movilizará a millones de personas y despertará el interés de muchos más aún. Difícil imaginar que esa efervescencia perdurará en el tiempo", anticipa. Las formas de creer, explica, responden a transformaciones culturales de largo alcance, que no pueden "revertirse ni acelerarse sustancialmente por la presencia de una figura, por relevante que sea, como el papa".