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Liderazgo

Foto: Pexels.

Los alumnos que usan IA hacen mejores tareas, pero rinden 20% menos en los exámenes

Jonathan Wai Colaborador

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Dos estudios advierten que delegar el esfuerzo cognitivo en estas herramientas puede afectar la retención de conocimientos a largo plazo, sobre todo entre los más jóvenes y quienes tienen un alto desempeño.

21 Agosto de 2026 20.15

Dos investigaciones advierten que el uso de herramientas de inteligencia artificial puede reducir la retención de conocimientos y perjudicar el aprendizaje a largo plazo. Una prueba con universitarios detectó una diferencia del 11% frente al método tradicional, mientras que un análisis de 26.811 jóvenes chinos registró caídas en los exámenes mensuales y en las evaluaciones de ingreso a la escuela secundaria y la universidad.

La historia de la tecnología aplicada a la educación demuestra que no existen soluciones rápidas. Cuando aparecieron las calculadoras, muchos temían que los alumnos las utilizaran para reemplazar el pensamiento crítico. Más cerca en el tiempo, surgió una preocupación similar por el uso de los celulares.

Sin embargo, cada nueva herramienta que llegó a las aulas parece haber tenido un efecto limitado en la educación. No consiguió mejorarla de forma generalizada, aunque tampoco necesariamente la perjudicó. De hecho, la tecnología puede acentuar las diferencias que ya existen entre los estudiantes.

A principios de 2026, Rose Horowitch publicó en The Atlantic el artículo “El fin de la lectura llegó”, que tuvo una amplia repercusión. Al mismo tiempo, algunos estudiantes de la Universidad de California parecen presentar importantes falencias en su preparación matemática, pese a haber ingresado en una institución universitaria de prestigio.

Estudiantes universitarios estudiando juntos en un aula soleada en Buenos Aires, Argentina. (Foto: Pexels)
El uso de IA elevó 18% las notas de las tareas y redujo 30% el tiempo de realización, pero las calificaciones en exámenes cayeron 20%. (Foto: Pexels)

Si la gente redujo su nivel de lectura, la señal no resulta alentadora. Leer grandes obras ayuda a escribir mejor y, a su vez, la escritura suele reflejar la forma de pensar.

La pregunta cobra mayor importancia ante el avance de la IA en la educación. James Flynn, conocido por plantear que el coeficiente intelectual aumentaba a medida que la sociedad y el entorno se volvían más complejos, sostenía que los seres humanos desarrollaban su inteligencia porque entrenaban el cerebro en una especie de gimnasio mental formado por sus propias vidas. La duda es si estas herramientas ayudarán a mantener ese entrenamiento o volverán al cerebro más perezoso

Ted Chiang escribió en “Por qué la IA no va a crear arte” que “usar ChatGPT para completar tareas es como llevar un autoelevador al gimnasio. Nunca mejorarás tu capacidad cognitiva de esa manera”. Al menos dos investigaciones recientes parecen respaldar su planteo.

Menor retención después de estudiar con ChatGPT

El primer estudio, publicado en una revista científica con revisión por pares, se titula “ChatGPT como apoyo cognitivo”. Su autor, Andre Barcaui, realizó un ensayo controlado para analizar el impacto de ChatGPT en la retención de conocimientos entre estudiantes universitarios.

Los participantes fueron asignados al azar a un grupo que estudió con asistencia de IA y a otro que siguió un método tradicional. Para conocer cuánto recordaban, los investigadores les hicieron una prueba sorpresa 45 días después. Quienes utilizaron ChatGPT respondieron correctamente el 57,5% de la evaluación, frente al 68,5% obtenido por quienes estudiaron sin esa asistencia. Según el trabajo, la diferencia sugiere que el uso sin restricciones de la herramienta perjudicó la retención a largo plazo, probablemente porque redujo el esfuerzo mental necesario para consolidar recuerdos duraderos.

Mejores resultados inmediatos y menor aprendizaje

El segundo estudio se titula “La penalización del aprendizaje de la IA generativa”. Por ahora circula como documento de trabajo, lo que significa que todavía no atravesó el proceso formal de publicación en una revista académica.

ChatGPT de OpenAI. (Foto: Pexels)
Quienes estudiaron con ChatGPT retuvieron un 57,5% del contenido 45 días después, frente al 68,5% del grupo tradicional.  (Foto: Pexels)

Sus autores, David Stromberg, Victor Lei y Yanhui Wu, analizaron durante 30 meses los resultados de 26.811 estudiantes chinos del 7.º al 12.º grado, niveles que abarcan buena parte de la escuela secundaria. El estudio reunió exámenes mensuales a libro cerrado, evaluaciones de ingreso, calificaciones de tareas y tiempos de realización de nueve asignaturas.

La adopción de IA elevó las notas de las tareas un 18% y redujo en un 30% el tiempo necesario para completarlas. Sin embargo, las calificaciones en los exámenes mensuales disminuyeron un 20% en un plazo de seis meses. Además. en las evaluaciones de ingreso a la escuela secundaria y a la universidad, las notas bajaron un 18% y un 24%, respectivamente. El impacto total tardó cerca de dos años en manifestarse.

Las mayores pérdidas se registraron en las ciencias sociales, seguidas por las ciencias, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas, agrupadas bajo la sigla STEM, y luego por los idiomas. Los efectos fueron más pronunciados entre los alumnos de menor edad, los de mejor rendimiento y los varones.

El riesgo de reemplazar el esfuerzo mental

La historia de la tecnología sugiere que cada herramienta nueva no necesariamente vuelve a las personas menos inteligentes, como planteó Nicholas Carr al analizar el impacto de Google. La diferencia, según el artículo, es que las tecnologías anteriores no eran una Inteligencia Artificial General (IAG), término que describe una herramienta capaz de resolver una amplia variedad de problemas y de realizar tareas intelectuales de manera similar a una persona.

Las personas todavía pueden optar por utilizar estas tecnologías para potenciar su inteligencia, acelerar la programación o resolver tareas repetitivas. Pero también pueden permitir que guíen su manera de pensar o que reemplacen buena parte de ese proceso.

*Esta nota fue publicada originalmente en Forbes.com.

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