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El acompañamiento de un adulto es clave en el uso cotidiano de la tecnología.
Innovación
El acompañamiento de un adulto es clave en el uso cotidiano de la tecnología.
Foto: Pexels.

El caso Meta, la adopción digital temprana y la necesidad de una impostergable regulación

Gabriel Zurdo - CEO y Fundador de BTR Consulting

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El acuerdo judicial por el cual Meta deberá pagar hasta US$ 18.000 millones por acusaciones de fomentar la adicción de menores a las redes sociales reabrió el debate sobre el impacto de estas plataformas en niños y adolescentes. Tres de cada cuatro chicos tienen contacto con pantallas antes de tercer grado y el 64% permanece conectado entre dos y cuatro horas al día.

31 Agosto de 2026 07.13

La vida digital se ha convertido en un “segundo hogar” y ya no es una actividad complementaria. Este fenómeno es global y se constituye como único y de primera vez en la historia de las sociedades, las plataformas con poderes supra estados han diseñado e inoculado sus productos casi sin control alguno.

Posturas aisladas y disimiles alrededor del mundo y eventos que adolecen de antecedentes parecen alertar sobre la problemática; un acuerdo histórico obligando a Meta a pagar US$ 17.000 millones obturando miles de demandas acumuladas sobre la recolección ilegal de datos y daños a menores, previamente un jurado ordenando una indemnización de US$ 3 millones para una joven de 20 años que desarrolló una grave adicción a estas plataformas durante su vida.

Sin embargo, las pantallas llegan primero, junto con ellas aparece, la sobreexposición digital, las apuestas online y sus consecuencias sobre el desarrollo cognitivo, los algoritmos de las redes sociales se conciben adictivos, se pergeñan con psicología para intrusar el sistema de recompensa del cerebro humano, provocando desde edades tempranas; ansiedad, depresión, dismorfia y pensamientos autodestructivos.

La conciencia parece despertar en algunos rincones de la geografía terrestre, el gobierno británico anunció que a partir de 2027 los menores de 16 años no podrán acceder a plataformas como Facebook, Instagram, TikTok o X. La decisión procura proteger a niños y adolescentes frente a contenidos nocivos, situaciones de abuso y contactos con desconocidos. A finales de 2025, Australia se convirtió en el primer país del mundo en poner en vigencia una restricción similar. China, prohibió el uso de teléfonos móviles en las escuelas, el propósito de prevenir la adicción a internet y a los videojuegos, mejorar la concentración y reducir las distracciones en el aula.

Quiénes son los chicos que habitan los entornos digitales. (Foto: informe Infancias Conectadas de BTR Consulting)
(Foto: informe Infancias Conectadas de BTR Consulting)

Según datos del Centro de Estudios en Ciberentornos y Sociedad Digital, en la Argentina tres de cada cuatro niños tienen contacto con pantallas antes de cursar tercer grado. Además, el 24 % comenzó a utilizar un celular o una tableta antes de los cinco años.

El 52% inició ese vínculo entre los cinco y los ocho años y ninguno comenzó después de los doce. La incorporación de la tecnología se produce, por lo tanto, a edades cada vez más tempranas. Esta hiperpresencia digital se refleja también en la vida cotidiana: el 64% permanece conectado entre dos y cuatro horas diarias fuera del horario escolar, mientras que un 11% supera las cinco horas por día.

Las actividades más frecuentes reflejan una cultura digital más orientada al ocio. (Foto: informe Infancias Conectadas de BTR Consulting)
(Foto: informe Infancias Conectadas de BTR Consulting)

Existe un fenómeno particularmente preocupante relacionado con el inicio temprano en el uso de dispositivos digitales. Cerca del 65% de los padres entrega una pantalla a sus hijos para entretenerlos y, a los once años, nueve de cada diez niños ya son usuarios intensivos. Más alarmante aún es que los relevamientos muestran que el 30% de los menores realiza apuestas con dinero durante los recreos escolares.

Otros países también avanzan en regulaciones más estrictas, Indonesia y Malasia restringen el acceso de menores de 16 años a redes sociales consideradas de alto riesgo y exigen controles rigurosos a las empresas tecnológicas. Los Emiratos Árabes Unidos establecieron en 15 años la edad mínima para utilizar estas plataformas y otorgaron plazos precisos para la implementación de sistemas de verificación de identidad. En Europa, tanto España como Francia van en el mismo sentido.

En la Argentina, varias jurisdicciones ya han avanzado en la regulación del uso de teléfonos móviles en los establecimientos educativos. Entre ellas se encuentran la CABA, las provincias de Buenos Aires, Catamarca, Salta, Neuquén, Tucumán y La Pampa.

Joven adulto relajándose con un smartphone y auriculares en un sofá en un ambiente relajado. (Foto: Pexels)
A los 11 años, nueve de cada diez chicos ya son usuarios intensivos de dispositivos digitales. (Foto: Pexels)

La experiencia internacional demuestra que las restricciones pueden generar resultados positivos. Noruega prohibió el uso de teléfonos móviles en las escuelas, esto redujo en un 60% la demanda de atención psicológica entre las niñas. Asimismo, las consultas médicas vinculadas con problemas emocionales y síntomas psicológicos disminuyeron sensiblemente.

Entre otros efectos la medida también produjo una caída de un 46% de episodios de acoso escolar y mejorar el rendimiento académico, especialmente entre las alumnas que comenzaron la escuela secundaria bajo este nuevo régimen. Los efectos fueron aún más significativos entre estudiantes provenientes de sectores socioeconómicos vulnerables.

Pero el diagnóstico es más serio y complejo; la comunión con las pantallas no solo se tramita en horario escolar y en las redes sociales; niños y adolescentes utilizan a todo hora un dispositivo incluso aplicaciones que los padres ni siquiera saben que existen, peor aún, desconocen que sus hijos poseen más de un teléfono celular.

Seguridad y riesgos. (Foto: informe Infancias Conectadas de BTR Consulting)
(Foto: informe Infancias Conectadas de BTR Consulting)

La exposición a las pantallas a edades tempranas es el basamento en el que se apoya el desarrollo futuro de la obsesión por la digitalidad, sin acompañamiento familiar, educación adecuada y mecanismos de supervisión, millones de niños y adolescentes navegan solos en un entorno que presenta riesgos crecientes. Ludopatía, cyberflashing, el acceso temprano a contenidos inapropiados, acoso y abuso online, las agresiones sexuales y, en los casos más extremos, la aparición de fenómenos de violencia escolar constituye señales inequívocas de alerta imposibles de ignorar. La evidencia es cada vez más contundente y la pregunta entonces, ya no es si debemos actuar, sino cuánto tiempo más estamos dispuestos a esperar.

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