El boom de la inteligencia artificial no es gratuito. Detrás de cada prompt, agente y centro de datos hay una factura eléctrica que las empresas aún no terminan de dimensionar.
Convierte modelos de IA en herramientas listas para el laboratorio, que ya se usan en universidades y farmacéuticas: Tamarind Bio, nacida en Stanford y acelerada por Y Combinator.
Con más de US$300 millones al año, la app duplicó abonados en pocos meses y ya suma 100 millones de usuarios que crean temas. El salto llega en medio de demandas por derechos de autor y una campaña para frenarla.
Agibot empezó a ofrecer sus humanoides en modalidad de alquiler, con entrega, instalación y mantenimiento incluidos. Pero el costo los deja más cerca de activaciones y exhibiciones que de reemplazar personal en tareas cotidianas.
El anuncio de Jack Dorsey disparó el entusiasmo inversor: en minutos, Wall Street sumó unos US$ 8.000 millones a la valuación tras el ajuste masivo, que la firma atribuyó a ganancias de productividad con herramientas propias de inteligencia artificial.
La IA agencial empieza a operar como jefatura: desarma procesos, terceriza microtareas y marca el ritmo a personas en plataformas y servicios. El giro abre dilemas laborales, legales y éticos sobre control, salarios y responsabilidad cuando la “orden” llega desde un sistema.
Tras años de euforia tecnológica, los gigantes digitales aceleran desembolsos multimillonarios en infraestructura para IA y siembran inquietud entre gestores, que ven balances cada vez más exigidos y retornos todavía inciertos.
Con aportes de Amazon, Nvidia y SoftBank, la startup buscará acelerar su infraestructura y impulsar el programa “Frontier” para clientes corporativos. Asegura que ChatGPT suma 900 millones de usuarios semanales y crece la pelea en la cima tech.
Una vez más Argentina queda relegada en los ránkings globales de adopción de tecnología, la conectividad y la infraestructura, clave. En el caso de la IA la brecha se puede ver entre los países desarrollados del hemisferio Norte que duplican a los del Sur. ¿Los ganadores? Los que invirtieron antes.
La empresa volvió a superar las expectativas del mercado con un incremento interanual del 73%. En ese contexto, sus competidores ya no intentaban superarla sino reemplazarla. ¿Hasta cuándo seguirá la dependencia en Nvidia?
Con sensores, cámaras y sistemas de aprendizaje automático, ciertos dispositivos ya realizan tareas de asistencia, logística y monitoreo en clínicas y geriátricos. Qué desafíos tecnológicos y éticos plantea su implementación.
El empresario impulsa el uso de su herramienta para consultas clínicas, pero el propio sistema aclara que no reemplaza a profesionales ni garantiza el resguardo de datos. La discrepancia abrió interrogantes sobre los límites y riesgos de estas aplicaciones.
Fundó Dell Technologies con apenas 19 años. Hoy lidera una empresa central en la infraestructura de IA y acaba de comprometer más de US$ 6.000 para democratizar el acceso financiero de millones de niños estadounidenses. Un perfil del líder que nunca dejó de innovar.
Como CEO de OpenAI, el multimillonario de 40 años fue quien impulsó ChatGPT, popularizó la inteligencia artificial y construyó una empresa valuada en US$ 500.000 millones.
La cancelación de su presencia en el foro sobre inteligencia artificial organizado por el gobierno del país asiático se produjo en medio de cuestionamientos por su vínculo con Jeffrey Epstein y generó ruido político en un encuentro de alto perfil internacional.
El conglomerado del magnate Gautam Adani proyecta un desembolso histórico que apunta a desplegar infraestructura tecnológica y energética a gran escala durante la próxima década. La apuesta incluye centros de datos, fabricación de servidores y alianzas con gigantes globales, con la mira puesta en disputar liderazgo global en el negocio de la IA.
Los resultados desarman varios temores instalados y muestran que, lejos de achicar equipos, estas herramientas amplían funciones, elevan la productividad y reconfiguran las responsabilidades dentro de las organizaciones.