La firma italiana profundiza su apuesta por experiencias inmersivas con IA, videojuegos, universos propios: busca captar audiencias jóvenes, extender el vínculo con clientes, abrir otra vía comercial.
En el Forbes IA Summit, expertos coincidieron en que la inteligencia artificial hoy es un campo de poder global. Entre regulación, riesgos corporativos y una carrera geopolítica, el verdadero desafío es quién define las reglas.
En el Forbes IA Summit, líderes de empresas, academia y tecnología coincidieron en que el mayor desafío de la inteligencia artificial no es técnico, sino humano. Entre escasez de talento, nuevas habilidades y transformación organizacional, el mercado laboral entra en una etapa de redefinición acelerada.
En el Forbes IA Summit, fundadores, inversores y expertos coincidieron en que la inteligencia artificial está redefiniendo el mapa emprendedor. Con ciclos de innovación cada vez más cortos, menos barreras de entrada y nuevas formas de construir empresas, el desafío hoy es adaptarse a una velocidad sin precedentes.
En el Forbes IA Summit, trazó un mapa claro y a la vez incierto sobre el futuro de la tecnología. Entre avances científicos, límites actuales y preguntas abiertas, estamos frente a una revolución cuyo impacto aún no comprendemos del todo.
En el Forbes IA Summit, referentes de IBM, EY y Botmaker coincidieron en que la automatización entró en una nueva etapa. La combinación de RPA, inteligencia artificial generativa y agentes autónomos cambia la lógica de cómo operan las empresas y abre un debate clave sobre control, riesgo y confianza.
Alejandro Corniola, CEO de Unidigital SA, analizó en el Forbes IA Summit cómo la inteligencia artificial transformó la producción de cine y publicidad. Ante una audiencia sorprendida por piezas visuales indistinguibles de la realidad, el experto aseguró que la tecnología no reemplaza al talento, sino que lo libera de las ataduras presupuestarias para priorizar la creatividad humana.
Tres CEOs analizaron en el Forbes IA Summit la importancia de mantener al humano en el centro de la toma de decisiones. La inteligencia artificial es una herramienta de potencia inédita para la productividad, pero advirtieron que la cultura y la empatía son activos irreemplazables.
La IA en la economía real pude dar grandes resultados si se tiene el criterio previo de para qué usarla, y el éxito de su aplicación no reside en la herramienta, sino en una transformación cultural que ubica a la persona en el centro. Las empresas que lideran el mercado son aquellas que logran pasar de ver la tecnología como un costo operativo a entenderla como el motor genuino de valor e innovación.
El avance de la inteligencia artificial dentro de las compañías crece sin control claro: invierten fuerte, pero sin métricas que vinculen uso con resultados, lo que deriva en gasto ineficiente, decisiones a ciegas y mayores riesgos operativos y de seguridad.
Michael Barton, ejecutivo de Coatue, describió cómo bancos y firmas de inversión usan sistemas automáticos para análisis, trading y marketing, mientras crece la presión sobre empleos calificados y cambia la lógica del negocio.
Una startup israelí aseguró que su agente superó a casi todos los participantes humanos en torneos globales de ciberseguridad y encendió alertas por la facilidad con la que estas herramientas pueden vulnerar sistemas.
El correo electrónico entra en la era del “AI Inbox”: Gmail incorpora inteligencia artificial que resume, prioriza y propone acciones antes de que el usuario lea un mensaje. La promesa es eficiencia, pero el costo potencial es alto: marcas y usuarios empiezan a perder control sobre cómo se interpretan, jerarquizan y deciden los contenidos.
La compañía china acelerará el desarrollo de agentes para WeChat, sumará talento y destinará más fondos al entrenamiento de modelos, pese a la caída bursátil tras anticipar menos recompras de acciones.
Wall Street celebra el ajuste mientras Zuckerberg apuesta a sostener márgenes con recortes, centros de datos y contrataciones técnicas, pese a demoras en sus modelos y mayores riesgos operativos.
El entendimiento surgió tras una reunión clave entre Jensen Huang y Jonathan Ross, que derivó en una jugada veloz para integrar chips, talento y negocio en plena disputa por dominar la inferencia en IA.